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sábado, 21 de junio de 2014

The Cartoonist: Cartas de Amor.


Vivimos en una época en la que todo es para ahora. Todo es “ya” y no hay más “mañana” que “hoy”. Consumimos cultura como si fueran golosinas. Vemos películas y series, leemos libros y cómics, escuchamos discos y siempre tenemos el cuchillo afilado para degollar al autor en el mismísimo momento en el que terminamos de disfrutar de su obra. Tenemos el Twitter y el Facebook continuamente activado en modo “crítico erudito ON”, y no perdemos más tiempo del necesario en hacer un análisis detallado y exhaustivo de lo que sea que acabamos de contemplar, como si nos quemaran los dedos para teclear en nuestro Smartphone las ya clásicas palabras “sobrevalorado” u “obra maestra absoluta”. No tenemos medio minuto libre para dejarlo reposar en nuestro cerebro, ni mucho menos para analizar los porqués de que esta obra en concreto haya salido así. O de cuál es la historia que hay detrás de lo que acabamos de ver.

“The Cartoonist” nos mete en esas bambalinas de lo que se esconde detrás de las páginas de un tebeo. De lo que ocurre entre las viñetas. A través de él, navegamos a lo largo y ancho de la vida de Jacob y Peter Simmons, padre e hijo a los que el tiempo ha distanciado hasta llegar a ese insalvable punto de no retorno, en el que la muerte hace de las suyas y las primaveras se extinguen sin poder ser recuperadas ni prorrogadas. No es como en “Rosa y Javier” (la anterior y genial obra de Paco Hernández), en la que todavía queda un resquicio de esperanza para la redención, para salvar una relación que parecía insalvable, aunque sea sobre la bocina. Aquí, el tiempo ha pasado y todo lo que queda es un hijo que ya es padre, y que ha de aprender a conocer y comprender al suyo para poder serlo. 


Paco Hernández y Daniel Cardiel nos muestran las vicisitudes de la vida de esta gente que produce estos tebeos que tanto nos gusta leer, venerar y crucificar. Nos relatan la sobrehumana entrega al trabajo que conlleva, las dificultades para poder conciliar vida y trabajo y los sacrificios que se deben hacer por llegar a donde se quiere llegar, y no perder lo que no se quiere perder por el camino. Jacob Simmons puede inspirarse mayormente en Will Eisner (quien realiza un maravilloso cameo), pero en realidad es una amalgama de las trayectorias vitales de muchas personas que admiramos hasta el extremo, y de las que desconocemos por completo lo que han tenido que pasar para poder darte esas páginas que tan rápido devorarás para pasar a las siguientes. 

Pero, sobre todo, lo que representa “The Cartoonist” para el que esto escribe es una carta de amor. Una preciosa carta de amor hacia un medio tan ignorado y despreciado antaño como tan de moda ahora. Paco y Daniel bucean en su historia, nos brindan multitud de pequeños detalles y homenajes que sólo el verdadero amante del mundillo sabrá captar y valorar como lo que realmente son: una reverencia hacia un arte que ha marcado las vidas de muchos, y al que le debemos buena parte de lo que somos hoy en día. “The Cartoonist” hace que quieras seguir leyendo cómics, escribiendo cómics, dibujando cómics o incluso criticando cómics, ¿por qué no? “The Cartoonist” hace que quieras formar parte de ese mundo. Sea como sea. 


En su segunda obra, Paco vuelve a jugar con las historias pequeñas que cuentan una historia mayor. Para ello, recurre como en “Rosa y Javier” a los flashbacks y a diversos personajes secundarios que enriquecen y dan matices a la trama. Sin embargo, en “The Cartoonist”, el guionista sube el nivel, tanto de complejidad como de ambición sin que, a pesar de lo arriesgado del reto, la historia se resienta. De hecho, es difícil separarse del tebeo una vez comenzado, y eso es prueba más que suficiente del buen hacer del escritor. Eso sin contar la que, para mi gusto es la mayor virtud de este autor: sabe llegarte a la fibra sin resultar manipulador. Sin hacer trampas ni hacerlo forzado. Paco trata los sentimientos y las relaciones humanas de tal modo que, aunque a priori puedas temer que se hunda en el pozo de la sensiblería, lo esquiva de manera envidiable. Ya pasaba en su primera obra, con un tema con el que era muy fácil caer en eso, y pasa de nuevo aquí. Y, sinceramente, son pocos los tebeos que han llegado a hacer que se me asome alguna lagrimilla. Sólo los de grandes autores, que ahora mismo son historia del medio. 

¿Y qué decir de Daniel Cardiel? Pues, básicamente, que ya era hora de que alguien le diera la oportunidad de poder lucirse y publicar una obra como ésta. Dani nos regala viñetas para el recuerdo, homenajes, cameos y multitud de detalles que demuestran, no sólo su calidad como artista, sino el mimo y cariño que pone en cada trazo. Sólo espero que pueda volver a gastarme el dinero en algo dibujado por él, porque siempre merecerá la pena. 

Son pocas las obras que destilan tanto amor por un medio hoy en día. Son menos aún las obras que hacen que el tiempo se pare, o que juegue con tus recuerdos a través de los recuerdos de otro. Que queramos que, en esta época de locura y prisas, durante un minuto eterno, las horas no transcurran. Eso es lo que consiguen Paco y Daniel con “The Cartoonist”. Y eso, amigos míos, sólo se puede deber a una cosa. 

Magia. 















 PD: Y, dejando a un lado la reseña, Las Entidades os tenemos que dar las gracias, Paco y Dani, porque, cada viñeta en la que aparecemos Entiman y Entiwoman como personajes, nos enamora el alma. Y que sepáis, entifans todos, que (y perdonadme el spoiler) en este cómic sale el ya celebérrimo símbolo entidoso. Entre otros entiguiños, claro. Vamos, que si ya es compra recomendable, para vosotros es obligada. ¿Estamos? ¡¿Estamos?!







sábado, 30 de abril de 2011

La Imposible Patrulla X: Ladrillo a ladrillo


Un buen edificio no puede construirse sobre cimientos endebles. Puedes intentarlo. Puedes conseguir levantar una construcción de la nada con una base inconsistente, pero, a la larga, sabes que se derrumbará. Con el más mínimo imprevisto, con el más minúsculo golpe de viento, todo lo que hayas puesto en pie se irá a pique. Sin embargo, si los primeros ladrillos se colocan con cuidado y cabeza, podrás llevar a buen puerto la más compleja de las construcciones. Podrá tambalearse, pero ni la más intrincada de las estructuras que hayas elucubrado se vendrá abajo.

Cuando los X-Men nacieron en plena vorágine de inspiración creativa de la editorial Marvel, partían de una interesante y prometedora premisa: jóvenes dotados de extraordinarios poderes, pero preseguidos y odiados por su condición de rarezas. Situados en el polo opuesto de los adorados por el público, como los 4 Fantásticos o Los Vengadores, y más próximos al espíritu de marginado social tan propio de Spider-man, los mutantes arrancan con fuerza, liderados por Stan Lee y Jack Kirby. Lamentablemente, poco a poco, la buena premisa se diluye, las ventas no acompañan y el nivel de la colección comienza a descender alarmantemente. Unos pocos años después, la serie cierra momentáneamente, sin que ni tan siquiera leyendas del medio como Roy Thomas o Neal Adams puedan sacarla a flote. No es la colección preferida de ningún autor, por lo que ninguno pone especial empeño en dar lo mejor de sí cuando toca guiar su rumbo. Así pues, se deja en barbecho, esperando el momento oportuno.

Momento que llega en 1975. Aprovechando un movimiento de expansión de la empresa hacia mercados extranjeros, los editores, con Thomas al frente, deciden relanzar la colección con un nuevo y multirracial equipo de mutantes. Un canadiense, un alemán, una africana, un ruso, un irlandés … Nada de miembros puramente norteamericanos. Todo el plantel antiguo se descarta por completo y se construye a partir de material nuevo y fresco. Es en un especial titulado Giant Size X-Men 1, llevado a cabo con pulso maestro por Len Wein y Dave Cockrum, en el que se asientan las bases de lo que está por venir. De la nueva colección que se construye a partir de los escombros de un intento fallido. De la franquicia que, con el paso de los años, se convertirá en el buque insignia de Marvel.

Wein durará apenas un número al frente. Será un jovencito y veinteañero guionista procedente de la pérfida Albión el que se encargue de tomar las riendas de semejante proyecto. No tiene nada que perder y mucho que ganar: si fracasa, lo hará en una colección que no interesa a nadie. Si triunfa, habrá llevado a los mutantes a donde ningún otro escritor de los que le precedieron en el cargo pudo. Así, Chris Claremont, de manera lenta pero con paso firme, afianza las bases de lo que él quiere que sea su Patrulla X, dotando a cada personaje de las características que le permitan crear interesantes interacciones, y abriendo puertas y subtramas que, al estar tan firmemente construidas y cimentadas , dan lugar a resoluciones que marcan a fuego la historia del medio. Nada es improvisado, todo se va levantando e intrincando de manera progresiva, hasta que el escritor dé con el momento exacto con el que derribar el castillo de naipes. No se trata tampoco de ignorar todo lo antiguo, sino de ser selectivo y elegir lo más conveniente para la historia que se pretende contar. De ahí que, aunque en un principio parezca que las intenciones son de realizar un arrollador borrón y cuenta nueva, la realidad es que personajes de la vieja guardia, como Charles Xavier, Cíclope, Magneto o Jean Grey se tornarán como piezas clave del puzzle mutante que escribe el maquinador inglés.

Estos cimientos son los que Panini acaba de recopilar en un tomo que recoge los primeros años de la conocida cono “Segunda Génesis”, los tebeos con los que dos autores novatos llamados Chris Claremont y John Byrne comenzaron a dejar una huella imborrable en el Noveno Arte. Los tebeos en los que se establece la carismática personalidad de Lobezno, el papel de líder de un Cíclope marcado para ello, el retorno de viejos enemigos y el debut de otros tantos, el progresivo cambio de actitud de Jean Grey, o la creación de una dinámica de grupo repleta de tensiones y desconfianzas. Los pilares básicos sobre los que se ha construido la actual mitología mutante.


Porque, la primera piedra fue puesta en 1963. Pero los verdaderos cimientos sólidos, sobre los que se sustentan días de futuros pasados, fuegos y vidas encarnadas, imperios shi'ar y dioses que aman u hombres que matan , se colocan en estas viñetas. Y, si de verdad queréis ver el resto del edificio, no podéis empezar por el tejado, ¿verdad?



viernes, 25 de marzo de 2011

El Inmortal Fuego de una Fénix Oscura



Varios eran los objetivos que nosotros, Las Entidades, revolucionarios y envidiados blogueros de aquestos mundos weberos, nos propusimos a la hora de comenzar esta homérica andadura bitacoril. Algunas (la mayoría) se han conseguido. Otras se resisten. Una de ellas será nuestra asignatura a mejorar a lo largo de todo este 2011.

Objetivos a cumplir:

- Conquista del mundo: casi hecho. Falta lo que viene siendo Asia, porque en América tenemos fieles acérrimos que defienden nuestro credo. Oceanía no es problema, los ornitorrincos nos deben un favor. África está a tiro de piedra de la Entisede. Y Europa ... Europa es nuestro bastión. Nuestro centro de mando. El lugar en el que reside nuestra fuerza y nuestro mayor número de bases de operaciones. En Italia (Entigirl acaba de de regresar de la bella Firenza, hace ná), en Francia, en la Península Ibérica ... Preparados y dispuestos para lo que acontezca.

- Conseguir que alguien comente algún post: hecho.

- Lluvia de piropos, parabienes y dinero: menos por lo último, hecho.

- Conseguir que Chuck Norris nos escriba un texto: en trámites.

- Aparecer citados en El Blog de Jotacé: hecho.

- Organizar Enti-Quedadas: hecho. Y semi-entiquedadas también.

- Tratar temas frikis en profundidad: Es algo que hemos tocado, pero que siempre nos ha quedado la espinita clavada de poder profundizar más en ellos,y no haberlo hecho por el mero hecho del noble arte del ganduleo. Especialmente, ya que el público del blog es amplio y de gustos diversos, enfocándolo desde el punto de vista del lector de cómics ocasional que apenas compra un par al año, y quiere que esos tebeos que compra merezcan la pena. No en vano creamos el "mes friki", el cual podría repetirse algún día, si los hados acompañan. Y una sección llamada "Cómics para principiantes" que pretendía llenar ese hueco. Sección que ha gozado de muy pocas entregas, así que, como propósito de año nuevo intentaremos retomar de nuevo dicha sección, y tratar más a menudo temáticas relacionadas con el mundo pijamero y viñetístico en general. Y ¿qué mejor manera de retomarla que con una reseña ganadora de un premio? En concreto, dos: dos cómics que ya gobiernan la Enti-Estantería: La Segunda Guerra de las Armaduras (Iron Man) y La Saga de Fénix Oscura. Y, como no podía ser menos, es la propia fénix oscura (Darkie o Entiwoman para los amigos) la que se encarga de reseñar esta mítica saga, mediante un texto premiado por los chicos de Zona Negativa. ¡Disfrutadlo, que merece la pena! ¡Y el cómic más todavía!


“El Fénix es un ave igual a los dioses celestes, que compite con las estrellas en su forma de vida y en la duración de su existencia, y vence el curso del tiempo con el renacer de sus miembros. No sacia su hambre comiendo ni apaga su sed con fuente alguna”

Claudio Claudiano

De ninguna manera podían llegar a imaginar unos jóvenes Chris Claremont y John Byrne que, en aquel verano de 1980, los que hasta entonces eran los autores revelación del momento, los que se habían hecho cargo de una colección moribunda para insuflarle nuevos y refrescantes aires de cambio, iban a convertirse de la noche a la mañana, en autores clave del medio, y la historia que acababan de dar por terminada, en pieza clave y referencia para todos aquellos tebeos que aún estaban por llegar a lo largo de la próxima década.

Han sido muchas las muertes que ha visto el universo Marvel a lo largo de su historia, especialmente de féminas célebres, como Elektra o Gwen Stacy. Sin embargo, ninguna dejó en el medio tanta huella como lo hizo en su momento la que se produce al finalizar “La Saga de Fénix Oscura”. No sólo por la muerte en sí, sino por la extraordinaria cadena de acontecimientos que acaban conduciendo a ésta. Claremont desarrolló, a lo largo de un buen número de episodios, un enrevesado puzzle, un castillo de naipes construido a base de pequeños detalles y cabos sueltos que, llegados al Uncanny X-Men 135, explotan en la cara del lector para hacerle ver que, en esta ocasión, es imposible el final feliz.

“La Saga de Fénix Oscura” nos narra el particular descenso de Jean Grey a los infiernos. De cómo los X- Men, un grupo compuesto por rarezas, seres marginados y atormentados, deben hacer frente a uno de ellos suyos. No un mutante, sino un ser querido, una compañera y amiga que ha sido corrompida por un poder imposible de controlar. Los mutantes se ven inmersos en esta ocasión en la mayor epopeya que jamás hayan vivido, alcanzando niveles cósmicos al llegar al final. El destino de varios universos estará en sus manos, pero el precio a pagar por salvarlos será demasiado elevado.

Claremont alcanza con esta historia su cénit como guionista. Después de cinco años probando y jugando con las teclas de la colección, es en estos momentos cuando la hace verdaderamente suya y sabe exactamente qué rumbo tomar para dejar al lector siempre con ganas de más. “La Saga de Fénix Oscura” se convierte, además, en el modelo a seguir por su escritor a partir de ese momento, pues se trata, sin lugar a dudas, de la mejor historia que jamás han vivido y vivirán los mutantes, y en ella reside la esquiva clave del éxito. Un perfecto tratamiento y desarrollo de los personajes, un control absoluto del tempo narrativo, algo de suerte y, no podemos olvidar, un dibujo a la altura. Porque si Claremont alcanza aquí la gloria, otro tanto ocurre con el canadiense John Byrne, un dibujante que, a pesar de desarrollar excelentes trabajos posteriormente, como “Días del Futuro Pasado”, “Los 4 Fantásticos” o “El Hombre de Acero”, jamás llegará a rozar el nivel que demuestra en estos números, en los que nos deja a la mejor Jean Grey jamás dibujada, y viñetas que han pasado a la historia, como la que protagoniza un Lobezno sediento de venganza al final del número 132. Un tándem creativo, el de Claremont y Byrne, que si ya forma parte de la historia del noveno arte es, en gran medida, por estos nueve números cargados de épica y dramatismo made in Marvel.

Después vendrían resurrecciones, clones, hijos, bodas y, de nuevo, fuego y muerte. Pero eso no cambia un ápice del valor de una historia como “La Saga de Fénix Oscura”. Una saga por al que jamás pasará el tiempo. Una saga que, como no podía ser de otro modo, es verdaderamente inmortal.





PD: Para los interesados en adquirir la saga aquí mencionada, Panini la ha reditado hace bien poco dentro de su coleccionable "Héroes Marvel", al módico precio de 10 euros y con la portada que adjuntamos. Si después de leer esto, no te entran ganas de leerlo, no tienes alma.

viernes, 4 de diciembre de 2009

“¿Y cuál es mejor, mamá?” Hoy: “Coraline”



¡Buenas noches, damas y caballeros, y sean todos muy bienvenidos a este surrealista y cultural combate que se presenta tremendamente reñido y apasionante! Tres rivales, hijos de un mismos concepto, tres visiones distintas de la misma historia.

En esta esquina del ring, encontramos al original, al primero, al que marcó el camino de sus predecesores: Coraline, la novela infantil escrita por el creador de Sandman, Neil Gaiman, y su primera incursión en el susodicho género. Como virtudes, “Coraline, el libro” presenta numerosas influencias de autores como Roald Dahl o Lewis Carroll (no resulta para nada complicado descubrir las múltiples semejanzas que Coraline guarda con “Alicia en el País de las Maravillas” y “A través del Espejo”), retrata perfectamente a los personajes principales y diferencia claramente los ambientes en los que la protagonista se mueve. Asimismo, al ser una obra dirigida a los niños (a pesar de alcanzar extremos que pueden resultar algo oscuros para chavalines … pero oye, el lobo se comió a la abuela de Caperucita, así que …) la lectura resulta amena y rápida. Curioso resulta que sus principales virtudes puedan darse la vuelta y convertirse también en sus defectos. Debido a que se lee en un suspiro, al terminar uno se queda con la sensación de que muchas situaciones no quedan lo suficientemente explotadas, así como que sus influencias en según qué momentos resultan excesivamente obvias, y pueden convertirlo en excesivamente referencial con los autores anteriormente mencionados, y simple si se compara con ellos. En resumen, como obra literaria, Coraline resulta una experiencia de lo más agradable, pero ni mucho menos revolucionaria, lo cual no es poco en los tiempos que corren. Además, cuenta con ilustraciones del genial y perturbador Dave McKean que, si bien no son lo mejor de su obra, demuestran su versatilidad y redondean el tenebroso conjunto.



En esta otra esquina tenemos con nosotros a “Coraline, el cómic”, con textos del propio Gaiman y narrativa y dibujos del siempre interesante P.Craig Russell. Russell, conocido por su “Doctor Extraño”, “Killraven” y “El Anillo de los Nibelungos” es realmente el único responsable de esta obra, pues se limita a extraer los textos literalmente del libro del escritor de “1602”, aderezándolos con sus imágenes. Lamentablemente, aunque la historia sea exactamente la misma, Russell no explota ni de lejos las posibilidades que la historia ofrece, que son muchas y muy tétricas. Así, se muestra tan solvente con las escenas cotidianas como con las que transcurren “al atravesar la puerta”, pero sin llegar nunca a deslumbrar, sin que sus imágenes transmitan más emoción o información que la del propio texto. Se trata más de un relato ilustrado que de un cómic en sí, donde el dibujo simplemente describe lo que el texto ya dice. Y, teniendo un texto con esas virtudes visuales, y a un ilustrador tan dotado artísticamente como Russell, no podemos sino llevarnos una pequeña decepción al compararlo con su contrapartida literaria, y con las expectativas generadas a priori. La historia sigue siendo igual de buena, pero se hace más anodina al depender de una narrativa tan poco atractiva.



Por último, de creación más reciente, tenemos en esta última esquina (sí, es un ring triangular … en la Enti-Sede son así) la adaptación cinematográfica llevada a cabo por Henry Selick hace unos meses del texto del británico autor de “American Gods”. En las sabias palabras proferidas por “Las Entidades” (marca registrada) durante la más reciente gala de los Enti-Awards: “se trata de una película falsamente infantil, un cuento de terror maquillado de fábula para niños, una película que hace justicia a uno de los grandes genios (junto con Nick Park y Tim Burton) del Stop Motion: Henry Selick. El director de “Pesadilla Antes De Navidad” vuelve con “Coraline”, una historia basada en la novela homónima de Neil Gaiman (también adaptada a cómic por P. Craig Russell), para deleitarnos con preciosos mundos de retorcidas imágenes, personajes oscuros y momentos realmente escalofriantes para un público que probablemente no lo espera ni sepa entenderlo. Todo en esta peli es perturbador, sus secundarios, sus paisajes, su oscuro guión… todo contribuye a crear una auténtica joya de la animación, y a distanciar de nuevo este género (como viene haciendo Pixar estos últimos años) del cine meramente infantil. Si a esto sumamos un diseño artístico impecable y una banda sonora que enfatiza aún más el tono extraño de sus fotogramas, nos encontramos ante una obra imprescindible.” Selick consigue lo que no pudo Russell: explotar hasta el límite las posibilidades artísticas que Gaiman pone a su disposición, y además, profundizar y alargar la historia, añadiendo personajes y situaciones nuevas, que casan perfectamente con el tono de la historia y dotan de una mayor (tampoco mucha) complejidad al conjunto, solventando así la sensación de “brevedad” que transmite la obra original. Un imprescindible cinematográfico de este año, ganador de los Enti-Awards para colmo. Queda claro que, esta es una de esas raras ocasiones en la que la traslación a otro medio supera a lo realizado en su medio primigenio. Una rara avis en los tiempos que corren, una prueba de que a veces, “a la tercera va la vencida”.



Ganadora por KO: “Coraline: La Película”

¿Siguiente combate?

jueves, 2 de abril de 2009

6 - 3 - 2009 - 3 - 6



6 de marzo del 2009. El mítico Smiley me sonríe. Vuelvo a coger el “W de Watchmen” de mi mesilla después de ver la película. Jamás pensé que vería eso en una butaca de cine.

Tengo 21 años. Al final se va a hacer, y esta vez de verdad. Después de los abandonos de Terry Gilliam, Darren Aronofsky y el más reciente, Paul Greengrass, el exitoso realizador de “300”, Zack Snyder parece metido de lleno en el rodaje. Tiene elegido su reparto, plagado de intérpretes desconocidos para el gran público, y una fecha de estreno marcada en el calendario: 6 de marzo de 2009. No sé qué esperarme, ya que el cómic espartano de Miller es infinitamente más simple en todos los aspectos que la milimétrica obra del barbudo inglés. Si es una adaptación fiel espantará al gran público y será un desastre económico. Si es una adaptación para el gran público será una oportunidad perdida de hacer algo diferente a lo ya visto en películas comiqueras. Mención aparte que Alan Moore no suele tener excesiva suerte con las traslaciones de sus trabajos a la pantalla grande.

Estamos en el 2006. Intento releer el cómic por quinta vez, pero el tomo de Norma no puede aguantarlo, está completamente destrozado. Las hojas se desprenden y siento pavor al oír el sonido que hace al abrirlo. Espero que en breve lo reediten, y poder releerlo sin miedo.

Con 22 años veo el enésimo trailer de la película. La promoción está siendo arrolladora. Miles de trailers, clips, fotografías, making ofs y demás han sido lanzados a la red, generando disparidad de reacciones. La mayoría está ilusionada, muchos otros se resignan ante lo que preveen como un sacrilegio al cómic. El resto tenemos sensaciones encontradas: intuimos que será un grandioso film, pero sabemos ya de antemano que por muy bueno que sea, no llegará a rozar al original. Principalmente porque “Watchmen” es CÓMIC, en mayúsculas. “Watchmen” recoge todos los conceptos básicos del género, y los usa para su beneficio, los homenajea, los retuerce e invierte. Juega con todas las posibilidades que el mundo de las viñetas le ofrece. Cada número es una historia por sí misma, que a su vez forma parte de un complejo mosaico de intrincada estructura. Y Zack Snyder no será el visionario que venden los productores, pero desde luego tampoco es tonto. Sabe que lo que debe hacer es adaptar la historia como mejor le permita una Warner distraída en batallas legales con la Fox, y cumplir su personal sueño friki. Se rumorea que la versión proyectada en cine será prácticamente un resumen, que se completará en el posterior DVD con una hora más de metraje, los Relatos de la Fragata Negra y el documental “Bajo la Máscara”. Me parece lógico.

6 de marzo del 2009. Llevamos mitad de la película. El cine hace un (anticlimático) parón de descanso. Muchos se levantan de sus asientos para estirar las piernas, otros para no volver a la sala, como han hecho algunos antes, familias con niños que pensaban ver una nueva entrega de los 4 fantásticos, y no a enmascarados violando mujeres, o asesinando embarazadas a sangre fría. Ni mucho menos cosas grandes y azules. De momento como adaptación cumple con lo que esperaba. Los dibujos de Gibbons nunca se han visto tan espectaculares, y la historia, salvo hechos puntuales que enriquecerían mucho más la trama pero ralentizarían el ritmo fílmico, es adaptada de manera enfermizamente fiel, incluso con algún añadido por parte del realizador, como la primera pelea (jamás vista antes, en la que “El Comediante”, a diferencia de lo sugerido en el original, planta cara a su agresor) o los créditos iniciales, que ejemplifican perfectamente la esencia de lo que es Watchmen, al ritmo de Bob Dylan. La selección musical es otro de sus puntos fuertes hasta ahora, destacando sobre todo “The Sounds Of Silence” en el funeral (precioso el primer plano de la gárgola en el cementerio, a imagen y semejanza de la portada del número 2) y La Cabalgata de las Valkirias en el flashback del Doctor Manhattan en Vietnam, música que le va como anillo al dedo. En cuanto al reparto, de momento ya se pueden juzgar a unos cuantos intérpretes: Jeffrey Dean Morgan como “El Comediante” es magnético, atrae la atención cada vez que sale en pantalla, y no sólo por lo controvertido de su papel. Sorprende Billy Crudup como Doctor Manhattan, pues el actor le da con sus gestos y su tono de voz un carácter tan inhumano como melancólico al personaje. Crudup clava al dios que ha perdido su humanidad y debe aceptar la cruda realidad de que ya no siente nada por las personas ni por el planeta que éstas habitan. El resto del plantel de momento cumple con lo esperado: Patrick Wilson no tiene problemas a la hora de representar el papel del soso reprimido y barrigudo Búho Nocturno II, mientras que para valorar al resto debo esperar a ver la segunda mitad, que es donde más deben lucirse Rorscharch, Ozymandias y Espectro de Seda II. De momento, y salvo algún exceso con la cámara lenta por parte de Snyder, todo cumple con las expectativas. La luz se apaga. Volvemos a la cárcel de Rorscharch.

Es 7 de marzo, y recibo un mail de Anti-Enti. Como es costumbre, no coincidimos. Aunque él tiene un punto de vista muy distinto al mío, y quizás revelador sobre el futuro comercial del film.

“Sabes que no he leído el cómic, y que dependiendo de lo que me gustara la película decidiría si hacerlo o no. Pues bien, imagino que a ti sí, pero a mí no me ha gustado “Watchmen”. No sé si será una adaptación fiel, o si el “visionario” se ha pasado por el forro toda la supuesta complejidad del guión original, pero como obra cinematográfica carece por completo de ritmo. Sin leer el cómic puedo distinguir perfectamente donde empieza y acaba cada capítulo, se deduce que hay un capítulo para cada personaje, y eso está bien en un cómic, libro o serie, pero en la película lo que hace es distraer la atención del espectador por completo y ralentizar la acción hasta la extenuación. Además, visualmente es fea, y los efectos no parecen propios de una superproducción de esta magnitud, más bien de una serie de TV (¡ese gato, por favor!), y Earl Haley le da una lección de interpretación al resto de actores del reparto sólo con la máscara puesta.”

“¿La trama? Pues sí, es más oscura de lo normal en una peli basada en cómics, pero no me ha dicho nada nuevo, sinceramente. Todo ese plan del “bien mayor” me suena a ya visto, y lo del “asesino de héroes” tampoco lo encuentro especialmente innovador. Muchas de las escenas sangrientas me parecen gratuitas (esos brazos cortados mostrados de manera explícita… ¿Snyder perdió la sutilidad con “300”), y la única escena de sexo, que debería ser dramática por lo que representa para Búho Nocturno (perder la virginidad como mínimo), es ridiculizada de manera patética al poner de fondo “Hallelujah”. Porque esa es otra: la mayoría de las canciones no pegan ni con cola, por más que al responsable de “Amanecer de los Muertos” le apetezca jugar a ser Scorsese. Vamos, como verás, no me ha gustado apenas nada, salvo que quizás me haya intrigado más todavía para leer el original. Pero de resto, pura pretenciosidad vacía de contenido y desagradable de forma. Ni de broma me acerco a la edición extendida que planean sacar en DVD, te la dejo toda para ti, que seguro que pagas por ella en lugar de descargarla como el resto de mortales.” Anti-Enti.

Es 1986. Todo es nuevo y excesivamente luminoso. Todavía no sé dónde estoy. Años después descubro que ese año nace “Watchmen”, el más afamado tebeo de Alan Moore y Dave Gibbons.

6 de marzo. Salgo del cine después de casi tres horas de vigilantes. Y salgo más que satisfecho. Sólo por atreverse a adaptar Watchmen ya debería reconocerse el mérito y el valor de Zack Snyder, pero si además lo hace con tanto respeto y amor por el original como ha demostrado aquí, hay que quitarse el sombrero sin discusión. Sí, la excesiva fidelidad hace que la acción se ralentice en muchos momentos, y el cambio de final, por más que no desentone, es más cogido por los pelos (hemos cambiado el miedo a lo desconocido por el miedo a SPOILER un superhombre, que además es americano. ¿No es más complicado que eso unifique a los pueblos del mundo SPOILER). Pero la historia está ahí, las viñetas son esas y los personajes no han cambiado. Sí, es básicamente un resumen del cómic, una recopilación de los momentos básicos para que la historia pueda entenderse, pero un resumen de Watchmen sigue siendo una auténtica joya, se mire por donde se mire. De los tres intérpretes básicos de esta segunda mitad de metraje, destaca uno por encima del resto: Jackie Earl Haley como Rorscharch se merienda la pantalla y a todo el que la comparte con él (ver cualquier escena en la cárcel), convirtiéndose en el más destacado del reparto. A Malik Akerman le falta todavía un hervor, y no consigue transmitir todo el dramatismo del personaje de Laurie. Y en cuanto al más criticado, Mathew Goode encarnando a Ozymandias, no realiza un mal papel ni mucho menos. Simplemente es un error de casting. Goode es un buen actor, pero no es el adecuado físicamente para dotar de presencia a Veidt. No es cuestión de crucificar al actor cuando realmente no es culpa suya. El vestuario tampoco le ayuda, todo sea dicho de paso. Llego a casa contento y satisfecho, el resultado es más que potable y, sobre todo, digno. El DVD con todo el metraje extra puede ser ya realmente sublime.

Verano del 2008. La familia decide pasar una semana de vacaciones en Barcelona, desconectar de la rutina, ver amigos y conocer a buena gente. Me encuentro frikeando en Norma Cómics, desesperadamente desconsolado ante todo lo que veo. Oigo de refilón la conversación de dos chicos. Hablan de lo sorprendidos que están, de lo escépticos que eran antes y lo ilusionados que están ahora. Hablan del Doctor Manhattan, de Archie, de Smashing Pumpkins y de que parece que sí, Watchmen puede llegar a ser un buen film. Días después, mi amigo Fran confirma mis sospechas: el trailer de la susodicha ya ha salido a la red, y está causando furor, tanto para bien como para mal. Al fandom realmente le cuesta creer lo que esta viendo: las criaturas de Moore y Gibbons convertidas a celuloide. Todavía queda mucho para el estreno, quizás demasiado.

Tengo 16 años y sostengo el cómic entre mis manos, absolutamente abrumado por todo lo que éste desvela ante mis ojos. Es la primera vez que leo “Watchmen”, y estoy fascinado. Su estructura, su historia, sus personajes … todo me tiene atrapado. Posteriores relecturas me hacen darme cuenta de muchas más cosas que perdí en la primera impresión.

Es 4 de marzo de 2009. A dos días del estreno mundial vago por Barajas a la espera de mi enlace con Milán. Todas las revistas de cine tienen un denominador común: la fiebre Watchmen las ha invadido. Compro dos de ellas, y leo cómo los articulistas tienen las expectativas por las nubes: sueñan con una mezcla de Ciudadano Kane y The Dark Knight, algo digno del considerado “mejor cómic de la historia”. La crítica más ilusionante proviene de “Imágenes de Actualidad”, donde Josep Parera la define como un cruce entre “X-Men” y “Taxi Driver”, poniéndola a la altura del Caballero Oscuro de Nolan. Dejo las revistas y sigo leyendo “W de Watchmen”, excepcional trabajo de Rafael Marín que desmenuza y analiza cada detalle del cómic, demostrando verdadero amor y conocimiento de lo que escribe. 

6 de marzo. El logo de Warner se tiñe de amarillo. El mítico Smiley aparece en pantalla grande, y yo no puedo evitar sonreír. Jamás pensé que vería esto en una butaca de cine.


miércoles, 25 de marzo de 2009

Mutis, por IvánN Díaz



Cuando Las Entidades me pidieron que hiciera esta breve “Introducción al universo mutante para nuevos lectores” tuve claro que, antes de ponerme a recomendar sagas/etapas de la Patrulla X había que empezar por el principio: empezar a leer mutantes hoy en día es toda una aventura. Una gran aventura. Si cuando empecé a leer las distintas series X de forma continuada hace unos quince años ya me pareció un universo vasto, complejo y, por momentos, inabarcable, ahora mismo no me quiero ni imaginar cómo me sentiría empezando a disfrutar de las aventuras de Jean, Lobezno, Cíclope y demás discípulos del Profesor Xavier.

Es cierto que en estos tiempos Internet es una fuente de ayuda inagotable y que los lectores que se manejen en inglés encontrarán valiosas ayudas en las webs americanas (no tanto en las españolas…), al igual que muchos de nosotros vimos una luz al fondo del túnel con las Cronologías X de hace unos años. Sin embargo, ningún resumen, ninguna entrada de la Wikipedia ni ninguna guía de lectura podrán estar nunca al nivel de la lectura de las series X. Atreverse a leer las distintas series X es una aventura que estará llena de buenos y malos momentos, de escenas que te acompañarán para siempre y de otras que desearías no haber leído, de grandes personajes y autores y de personajes menos carismáticos y autores nefastos. La Patrulla X refleja mejor que ninguna otra serie la evolución de Marvel a lo largo de su historia. Por eso, nuevos lectores, os invito a que no tengáis miedo y que, con paciencia y mucha relectura, vayáis conociendo los entresijos de la Mansión X.

Bueno, ahora sí que voy al grano. Escoger tres etapas/sagas representativas de la Patrulla X parece complicado. Pero espero que mi selección sea de vuestro agrado. He intentado ponerme en el lugar de alguien que no ha leído jamás nada de la Patrulla X, pero que ha oído hablar de ella y, también, de un lector novato que decida subirse al carro de los mutantes (y puede que de los cómics) tras, por ejemplo, el estreno de la próxima película de Lobezno. Así que he escogido una etapa clásica y dos series más modernas para no espantar a los lectores novatos y para ofrecer a lectores más veteranos unas etapas de calidad excepcional o, al menos, bastante buena.

Lo primero que quiero recomendar es la etapa conocida como “Segunda Génesis”, es decir, el renacimiento de la Patrulla X a manos de Chris Claremont, Dave Cockrum, John Byrne, Paul Smith, John Romita Jr, Marc Silvestri… Es una etapa idónea para lectores de cómics veteranos porque encontrarán, en mi opinión, una etapa sólida, con grandes guiones, con un dibujo excepcional y, además, un tratamiento de los personajes y de las historias que no ha sido superado por ningún otro cómic de superhéroes. Sagas como la de Fénix Oscura, Días del Futuro Pasado, la Masacre Mutante, la Caída de los Mutantes, Inferno… son inolvidables. Me ha costado poner un punto y final a esta etapa, ya que Chris Claremont estuvo más de quince años guionizando la serie, pero creo que un buen final podría ser Inferno, ya que después comienza el desmembramiento del grupo y son historias más complicadas de seguir. Eso sí, toda la etapa de Claremont es altamente recomendable. Tenemos la suerte de que ha sido recientemente publicada en España por Panini, en un coleccionable semanal (la segunda parte, tras La Caída de los Mutantes) y en el penoso formato BM (que recoge toda la etapa anterior desde sus inicios). Como este formato no me agrada en absoluto, recomiendo el coleccionable a todo color publicado por Planeta de Agostini hace unos cuantos años.


La siguiente etapa es mucho más reciente y, creo, se adapta a los gustos de un lector novato y a los de un lector veterano. Se trata de Astonishing X-Men vol 1 y vol 2 (Panini). La serie de Joss Whedon y John Cassaday recoge lo mejor de los tiempos clásicos (buen tratamiento de personajes) y de los tiempos actuales (historias y dibujos con mucha acción y espectacularidad). Aunque es un tanto irregular, creo que esta lectura no puede faltar en ninguna tebeoteca de un fan mutante. Va a ser (o está siendo) reeditada en Marvel Deluxe por Panini, así que no hay excusa para no leerla.


Por último, he pensado que una saga que podría cautivar, sorprender y, digámoslo claro, flipar a un joven lector novato sería Complejo de Mesías. El mejor crossover mutante desde tiempos inmemoriales. Una historia que se continuaba coherentemente. Acción a raudales. Personajes evolucionando. Muertes. Batallas. Un Blockbuster en toda regla y que tiene un dibujo impresionante. Sin lugar a dudas, lo mejor publicado por Marvel en el siglo XXI junto a las aventuras cósmicas de Aniquilación.

Espero que estas tres recomendaciones sirvan a alguien que quiera leer algo de los mutantes y no sepa por dónde empezar. Sin embargo, también está la otra opción… la que seguí yo allá por los años noventa… Ir cada semana a la librería especializada y coger 7 u 8 cómics mutantes variados, de distintas series y épocas e ir, poco a poco, encajando el interminable puzzle mutante. Será más caótico, sí, pero también muy divertido. Nunca sabrás qué te encontrarás.

miércoles, 11 de marzo de 2009

BATMAN, por Las Entidades


Junto con Superman, el otro gran icono de DC por excelencia, aunque por tono y modus operandi sea justamente su antítesis. Donde Supes es heroico, luminoso y sensible (un señor que llora si no comentas debe ser extremadamente sensible), Bats es astuto, realista y oscuro. Juega con el miedo de sus oponentes, y presume de ser “el mejor detective del mundo”… dependiendo siempre del guionista que toque. ¿Cómo? ¿Que te interesa más el bueno de Bruce Wayne que el buenazo de Clark? ¿Qué quieres empezar a adentrarte en su tenebroso mundillo? Pasa, pasa entonces y descubre nuestras recomendaciones para todo aquel que quiera profundizar en la mitología del hombre murciélago.

Lo mejor para alguien que no tenga ni repajolera idea sobre Bruce Wayne, y simplemente quiera leer algo del personaje que tanto le ha intrigado serían los recientemente publicados por Planeta “Batman: Black & White”.

“Batman: Black & White” es una antología de historias cortas llevadas a cabo por algunos de los mejores talentos de la industria comiquera. Desde autores más indies como Paul Pope o Paul Grist a grandes conocedores del Caballero Oscuro, como Denny O’Neil o Ed Brubaker. Desde clásicos como Joe Kubert o Richard Corben a artistazos como Alex Ross, Gary Gianni, Enrique Breccia o Bill Sienkiewicz. Tres tomos recientemente publicados por Planeta DeAgostini que rondan entre los 12 y los 17 euros, repletos de historias cortas que exploran la mitología del atormentado personaje. Algunas tiran más hacia su vertiente pop (John Byrne, Dave Gibbons…), otros experimentan saliéndose un poco de lo habitual (Neil Gaiman, Brian Bolland, Ann Nocenti, Walter Simonson…), alguno ahonda en su estupenda relación con menores de edad (!!) (Chris Claremont), otros entran sin pensárselo en la parodia (Ty Templeton y Marie Severin, Kyle Baker…) la mayoría realizan historias normalitas que intentan explorar el mito (Matt Wagner Kelley Puckett, Steven T. Seagle, Warren Ellis, Brian Azzarello…) e incluso hallamos alguna obra maestra (“Tal Para Cual” de Bruce Timm, nunca se contó tanto y tan bien sobre Dos Caras en tan poco espacio). En resumen, tres tomos para los que no hace falta ser un experto en la materia, pero que igual pican tu curiosidad y te desvían hacia objetivos mayores. Y si no, igualmente tendrás una antología de autores y dibujantes de primer nivel del noveno arte recogidos en pocas páginas (Mike Mignola, Frank Miller, Mike Kaluta, Barry Windsor Smith, Neal Adams, John Buscema, Gene Colan, Eduardo Risso, Howard Chaykin, Darwin Cooke…). Ideal para principiantes.

¿Algo con más sustancia? Entonces da el paso y ve a por uno de los mejores tebeos que jamás se han publicado. “Batman: Año Uno” narra los inicios de un Batman principiante, que todavía no es el Señor de la Noche respetado y temido, sino simplemente una leyenda urbana que nadie cree que exista. Es el retrato de una Gotham City podrida hasta la médula, como jamás lo ha estado. De un policía honesto que llega a la ciudad para intentar no verse corrompido, y que deberá buscar amistad en quien menos lo espera: un perturbado que cree poder cambiar las cosas vestido de rata voladora. Frank Miller y David Mazzuchelli definen en tan sólo cuatro capítulos la esencia misma del personaje, su origen y motivaciones. Comprendemos a Bruce Wayne y por qué decide emprender su cruzada contra el crimen. Nos identificamos con Gordon, siempre intentando hacer lo correcto aunque no siempre lo consiga. Vemos los primeros pasos de un insistente fiscal del distrito que comparte objetivos con ambos, aunque el destino le reserve una mala jugada. Uno de esos cómics que debería ser indispensable en cualquier tebeoteca. Y además, en cuanto a ediciones hay donde elegir: desde la antigua y manejable edición de Norma, pasando por el primer y barato (1 euro) número del primer coleccionable de Batman, hasta la edición más reciente de Planeta de Agostini, tamaño familiar y mucho más cara. Y si te apetece saber cómo podría continuar cronológicamente la trama aquí planteada, también son recomendables “El Largo Halloween” y “Victoria Oscura”, del tándem formado por Jeph Loeb y Tim Sale, que exploran la relación entre Gordon, Dent y Bats, así como el nacimiento de Dos Caras o Robin. Ambos han sido reeditados recientemente, por cierto.

¿Te intriga la visión de Frank Miller sobre el murciélago? Entonces toca una lectura más compleja, alabada y crepuscular. “El Regreso Del Señor de la Noche” o “El Retorno del Caballero Oscuro”, depende la edición que compres. En esta historia Miller pasa de los comienzos de “Año Uno” a contar las andanzas de un Bruce Wayne retirado, hastiado de ser Batman, en un mundo que necesita de nuevo a alguien que lo saque de la inmundicia en la que se ha sumergido. Es un Batman más radical, cínico y experimentado, pero igual de atormentado y concienciado con la causa. Un Bruce Wayne que descubre cuán imposible es escapar de su destino. Un guión complejo, lleno de momentos memorables y crítica política, y una narración fluida, caracterizada por la brusquedad del trazo en el dibujo de Miller, las densas tintas de Klaus Janson y los colores de Lynn Varley. “El Retorno del Caballero Oscuro” (DK para los amigos) es uno de los mejores trabajos de Miller, sobre todo en cuanto a guión. Un cómic que, junto a “Watchmen”, cambió en los 80 la manera de enfocar los tebeos, volviéndolos más oscuros y violentos, una herencia que todavía perdura hoy en día, aunque muchos tiendan a tergiversarla. Junto con “Año Uno”, la obra imprescindible de Batman, una auténtica joya. No así, su secuela, “El Contraataque del Caballero Oscuro”, surrealismo en estado puro.

Si con eso no te basta, puedes probar a hincarle el diente a dos trabajos igualmente recomendables. El primero, “La Broma Asesina”, está considerado por muchos como la historia definitiva del Joker, aunque más bien debería considerarse la reflexión definitiva sobre su relación con Batman. En pocas páginas, el afamado guionista Alan Moore (V de Vendetta, Watchmen…) y el realista dibujante británico Brian Bolland diseccionan la psique del Joker, y ponen al héroe al límite, forzando su sentido de la moralidad y el deber cuando sus amigos son atacados sin piedad por el Príncipe del Crimen. Una obra polémica para muchos, ya que ahonda en los orígenes del risueño enemigo, a todas luces innecesario. Algo que, por otra parte, Moore nunca da por oficial, sino que puede ser simple fantasía de la destrozada mente del personaje. En cualquier caso, una obra más que recomendable, con el mejor Joker de cuantos ha habido (Heath Ledgers aparte), y viñetas tan escalofriantes como las relacionadas con su nacimiento como archienemigo desquiciado del héroe. Como la otra cara de la moneda. Se dice que este año Planeta DeAgostini reeditará esta obra, así que estad atentos.

El segundo destaca sobre todo a nivel artístico. “Arkham Asylum” es un tétrico descenso a los infiernos por parte de Batman, quien deberá adentrarse en Arkham, donde todos sus enemigos le esperan para darle caza, y donde deberá afrontar sus eternos fantasmas personales. Mientras, se nos muestra la atormentada existencia del creador de Arkham, y su caída en las profundidades de la locura, una locura de la que Bats intenta escapar a toda costa. Plagada de momentos impactantes y tenebrosos, “Arkham Asylum” no sería lo que es si no fuera por el inmenso arte de Dave McKean, que hace de cada página una obra digna de exposición, empleando todo tipo de técnicas y aprovechando el onírico mundo que le proporciona un comedido pero excelente Grant Morrison. El escritor pone a disposición de McKean un mundo de pesadilla, plagado de criaturas enfermizas (nunca el Joker dio tanto miedo) y momentos en los que realidad y fantasía se mezclan de manera sangrienta. Sólo por su arte ya debería ser compra obligada. Recomendable la reciente edición Absolute, que cuenta con bocetos y el guión completo de la obra.

PD: Entiman desde la distancia le dedica este post en especial (no por ser de Batman, sino porque el día cuadra que da gusto, oye) a la Entimadre, ya que hoy, 11 de marzo es su connotación (jijiji) y este es el primer año en el que servidor no está ahí celebrándolo. ¡Un beso mu gordo desde Seregno, sus echo de menos, guárdenme un trozo de tarta, gordos! ¡Espero que sea de las clásicas de chocolate, nada de experimentos raros!

PD 2: Dedicarselo también, ya que estamos, al señor Osukaru, que hace unos días días ha estrenado dígito y, para evitar posibles depresiones, intentamos hacer dede aquí lo máximo posible para animarle semejante hazaña. ¡Feliz connotación, señor samurai!

PD 3: Y por último, pero no menos importante, Entiman también se lo dedica a una señorita que se suma a la epidemia cumpleañera. La poetisa del silencio, entifan silenciosa que siempre lee y nunca comenta, a la que servidor echa de menos. No diré más, que luego todo se sabe y empiezan los enti-cotilleos. Sólo que ojalá que mañana te lo pases bien, y que no te vuelvas demasiado loca. ¡Un bacio milanés muy grande!


lunes, 9 de marzo de 2009

El Daredevil de Frank Miller a través de sus personajes, por Fer1980



Una de las grandezas de la etapa de Frank Miller en Daredevil es la multitud de puntos de vista desde la que se pude enfocar: como un comic de género negro, como una trágica historia de amor, como un manual sobre narrativa.....de todas formas uno de lo más interesantes puntos de vista analizar la etapa a través de los personajes que componen el drama, no son muchos, pero a través de ellos se puede ver la obra de Miller desde una óptica muy interesante.

Las dos etapas de Frank Miller al frente de la colección comprenden los números USA Daredevil volumen I 158-161, 163-191, 219 y 226-233, de estos el autor americano dibujaría los números 158-161, 163-184 y 191, el resto serían realizados a los lápices por Klaus Janson (185-190), John Buscema (219), y David Mazzuchelli (226-233); estos comics en España han contado con diversas ediciones de hecho Panini esta recuperando la etapa en su lujosa (y carísima) línea Best of Marvel, pero tal vez la forma más sencilla de hacerse con esta etapa sea el coleccionable de 25 entregas que en su día saco Forum con motivo del estreno de la película del cuernecitos, un coleccionable muy completo que comprende todos estos números, más la etapa de Denny O´Neil al frente de la colección así como interesantes extras; a lo largo de este post nos centraremos en la primera etapa del autor al frente del personaje (158-161, 163-191), dado su carácter definitorio del mismo.

Entrando en la etapa en si, Miller llego a la colección como un terremoto, dispuesto a comerse el mundo casi desde el principio el autor americano demostró desde el primer momento que era un dibujante especial, con un dominio de la narrativa apabullante, y claramente influenciado por genios como Neal Adams, Jim Steranko y sobre todo Will Eisner, Miller no dudo en ningún momento en desafiar los limites tradicionales del género, rompiendo una y otra vez la clásica estructura en seis viñetas y jugando con la narración gestual como pocos autores antes lo habían hecho, a esto pronto se unirían influencias del comic japonés y en menor mediada del europeo.

Su asalto creativo se produjo además en una colección propicia para ello, Daredevil, un personaje de un poderío visual indudable (sobre todo desde que cayera en manos de Gene Colan que con su dominio de las luces y sombras anticipo en sus dibujos el potencial del personaje para el género negro), llevaba casi desde el principio lastrado por un origen confuso, lleno de contradicciones y muy poco sólido y por una caracterización demasiado simplista que hacían de él poco más que un Spiderman de segunda, esto no impidió que el personaje tuviera buenas etapas antes de la llegada de Miller (ya que además de al excelencia gráfica que siempre acompaño a la colección, guionistas como Roy Thomas o Marv Wolfman, firmaron buenos comics con el personaje), pero sin embargo si impedía que el personaje encontrara su propia voz, su tono, su “algo” que le diferenciara del resto del Universo Marvel; estando así las cosas y con la colección al borde al cancelación (ya era bimestral por entonces), la llegada de Miller suponía plena libertad creativa para hacer y deshacer a su antojo, siempre y cuando se librara de Roger McKenzie a la sazón guionista más que competente del personaje por entonces y con el que Miller pronto tendría una ardua disputa obligando al editor a elegir entre uno u otro, la elección fue obvia y resultado no admite discusión posible.

Libre del lastre (no era cosa de McKenzie, hubiera pasado lo mimo con cualquier otro guionista) que suponía trabajar con los guiones de otro, Miller iniciaría su etapa en solitario (siempre con las sólidas tintas de Klaus Janson) en el Daredevil 165, un número mítico, homenaje a la primera aparición de la Sand Saref del Spiriti de Eisner, y donde veríamos por primera vez a Elektra, el primer amor de Matt, tornada ahora en peligrosa asesina.


Tras este espectacular debut, Miller se centro en dotar de más profundidad al personaje, sus contradicciones antaño un lastre se tornaban ahora en elemento impulsor de la personalidad del personaje, un personalidad compleja, siempre al borde de la esquizofrenia (el católico que se viste de diablo, el abogado que a la vez es justiciero) y muy condicionada por la figura de su padre, por el que se convirtió en abogado, por el que se hizo justiciero, y por el oculta su rostro tras una mascara, y es que de nuevo en curioso dilema, el Murdock de Miller es un personaje que oculta su rostro tras una mascara cuando recurre a la violencia, lo que en cierta forma le permite mantener la promesa que le hizo a su difunto padre (“nunca uses los puños, hijo, nunca uses los puños”), ya que no es Matt quien recurre al violencia sino Daredevil (de nuevo la esquizofrenia), mientras que por otro lado es cuando se transforma en Daredevil cuando realmente se siente libre, cuando puede hacer lo que en realidad quiere (la rebeldía adolescentes escondida bajo un traje de diablo).

Miller decidido a transformar (que no traicionar) al personaje para hacerlo suyo, recurrió para ello a muy pocos personajes secundarios, que ayudaron a entender el tipo de personaje que el autor quería escribir, por un lado, decido a acabar con la endeblez de su origen e influenciado por sus primeras lecturas del comic japonés, Miller introdujo la figura de Stick, un peculiar sesei que habría entrenado a Matt durante sus primeros años; Stick líder de una Casta pretendía convertir a Matt en un soldado de la misma para contribuir a su eterna lucha contra la Mano, una secta de ninjas asesinos y adoradores de un diablo conocido como la Bestia al que pretendían traer de vuelta a la Tierra, con la figura de Stick, Miller cuestiono el origen del personaje insinuando que sus poderes más allá del socorrido accidente radiactivo, estaban en cierta medida predestinados al ser Murdock uno de los pocos “elegidos” de su generación, de esta forma y sin contradecir nada, Miller profundizaba en las raíces del personaje y lo enriquecía. 

Siguiendo con los personajes secundarios, mucha más relevancia tendría Elektra, personaje catalizador de la etapa, y que llegaría a igualar en popularidad al cuernecitos, Elektra, concebida para dar al personaje una novia a su altura, suponía una contradicción más en la vida de Matt, transformada en despiadada asesina a sueldo, Matt sabe que debe detenerla, pero enamorado de ella se vera incapaz de hacerlo, ante esta disyuntiva, el delicado equilibrio mental del personaje se verá en peligro de nuevo para ser destrozado cuando Elektra encuentre su fin a manos de Bullseye uno de los mayores enemigos de Daredevil, esta muerte terminara por desequilibrar al personaje y le llevara a cerrar el viaje emprendido en esta etapa, de personaje optimista y alegre, a ser trágico, torturado y siempre al borde del desequilibrio mental.



Y ya que hemos mencionado a Bullseye, el personaje (otra de las claves de la etapa) concebido durante la etapa de Marv Wolfman, sufrirá un proceso parecido al de nuestro héroe, ya que Miller lo tomo como propio y lo moldeo para que se adaptara a sus necesidades, de nuevo en una evolución lógica y brillante; el Bullseye que nos dibuja Miller, es un enfermizo asesino obsesionado con Daredevil y sus continuas derrotas frente a él, la obsesión alcanzará tintes trágicos, después de que Daredevil le salvara la vida, este acto traería graves y trascendentes consecuencias, por un lado la obsesión de Bullseye no haría si no aumentar ante lo que considera una cruel jugada del destino, y por otro haría que Daredevil se sintiera directamente responsable de cada muerte que causase el asesino desde ese momento, lo que se sumaría al enorme lastre emocional que el personaje arrastraría toda la etapa, el conflicto tendría dos puntos culminantes, el asesinato de Elektra por Bullseye (en una muerte de claro contenido sexual, y que no se como los censores dejaron pasar, en fin menos mal que así fue por que sin duda es una de las escenas más míticas no solo del personaje si no de toda Marvel), y el Daredevil 191, el maravilloso “Ruleta”, y que supuso la primera despedida del autor para con el personaje; entrando en al muerte de Elektra, la plasmación más clara del anteriormente mencionado viaje emprendido por el personaje sería el posterior enfrentamiento de los dos antagonistas, Daredevil pasa de salvar la vida a Bullseye, a dejarle caer desde treinta metros de altura hacía una muerte segura, el que Bullseye no muriera y “solo” quedara parapléjico, es circunstancial, las intenciones eran claras, las consecuencias también; consecuencias que veríamos en “Ruleta”, comic que supone el último número de Miller en esta etapa y la primera colaboración con la colorista Lynn Varley, con la que más tarde desarrollaría trabajos increíbles como DK, Ronin, Elekra Lives Again o 300, el comic es un punto culminante de todo lo que Miller había venido contando y podría haber supuesto el final (triste y descorazonador, pero final en cualquier caso) perfecto a la trayectoria del personaje, un comic que reflexiona sobre el papel del héroe, sobre si combate o enseña la violencia, sobre que le diferencia de Bullseye, solo para concluir que en realidad son dos caras de la misma de la moneda, todo ello mostrado a través del macabro juego de la ruleta rusa, al que Daredevil se somete junto con Bullseye..para mostrar que al final, cuando puede marcar la diferencia, cuando puede hacer algo distinto, su pistola no tiene balas.

Caso parecido, pero distinto es el de Kingpin, y es que sin con Bullseye tenemos la némesis física del personaje, con Fisk nos encontramos con la némesis intelectual, de nuevo y de similar manera a lo que sucediera con Daredevil o Bullseye, Miller coge un personaje ajeno y lo transforma de manera brillante para que se adapte a sus planes.

Richard “Kingpin” Fisk, era uno de los numerosos mafiosos surgidos del Spiderman de Lee y Romita Sr., concebido como una enorme masa de carne capaz de desafiar físicamente al mismísimo Spiderman, nunca paso de ser un mafioso de segunda, de imponente aspecto físico y poco más, sin embargo en manos de Miller, Fisk se convirtió en el mal mismo, el mal inalcanzable intocable y con el que apenas si se podía luchar, protegido por una maraña de negocios presuntamente legales, combatir físicamente a Fisk no era si no una perdida de tiempo que solo acarrea frustraciones y problemas (no en vano Fisk es a todos los efectos un ciudadano honrado), y tratar de demostrar su culpabilidad era cuando menos una tarea inabarcable, así Daredevil se verá obligado casi desde el principio a pactar con el diablo para obtener pirricas victorias que no harán si no que sumar lastre emocional a su ya desequilibrada psique, además la única victoria que consigue frente al Rey del crimen, le cuesta un pedazo de su alma (y desencadena los acontecimientos que llevarían a la muerte de Elektra), cuando usa a Vanessa esposa de Fisk como moneda de cambio para que este retire a su corrupto candidato a la alcaldía, así, la ominosa presencia de Fisk será una constante en toda la etapa, y aunque el duelo entre ambos no alanzaría su final (al menos en lo que a Miller respecta) hasta Born Again, es aquí cuando se sientan las bases de lo que allí podemos ver.

Quedaría para culminar este repaso, mencionar la figura de Foggy Nelson, personaje que junto a Turk supondrían un alivio humorístico ante tanta oscuridad, sin embargo el papel de Foggy iría mucho más allá, su figura ayudaría al menos en parte a equilibrar a Matt, su presencia sería uno de los pocos apoyos con los que podía contar para no terminar de autodestruirse, así su papel de contrapeso, hacen de Foggy otro personaje importante para comprender el camino recorrido por Matt durante esta etapa.

En fin, una etapa sobresaliente con multitud de interpretaciones, lo mejor es leerla por uno mismo y sacar tus propias conclusiones, sea como sea estamos ante una etapa fundamental no solo del personaje o de Marvel, incluso no solo del género de superhéroes, estamos ante una obra clave del comic como medio de expresión.

miércoles, 4 de marzo de 2009

SUPERMAN, por Conner Kent

En primer lugar quiero dar las gracias a nuestras amas y señoras Entidades por haber confiado en mí una tarea que muchos otros hubieran realizado mejor, y más rápido XDD. Allá vosotras, aunque no por ello he desechado la oferta puesto que si de algo me gusta hablar es de comics, y si son de Superman ya ni te cuento.

Os voy a recomendar lo que para mí son las tres mejores lecturas, no fundamentales, pero sí gratificantes en todos los sentidos: dibujo, lectura, entretenimiento. Con ello simplemente quiero constatar un hecho que muchos de los seguidores de este personaje llevamos arrastrando años: el maltrato que sufre guión tras guión y lectura tras lectura. No puede ser que el, en teoría, pers
onaje estrella de DC tenga unos altibajos tan tremendos que en la mayoría de ocasiones no rocen ni el notable, siendo generosos por supuesto.

De ahí que cuando se hace un buen cómic de dicho superhéroe se haga eco en todas partes. Y éste va a ser uno de esos lugares. No sólo porque hablemos bien del personaje sino porque os voy a recomendar tres lecturas a través de las cuales vais a poder disfrutar de sus aventuras aunque no lo hayáis seguido.

Superman: Identidad Secreta.
Edición original: Superman: Secret Identity (enero / abril de 2004); DC Comics.
Edición España: junio de 2005; Planeta DeAgostini Comics.
Guión: Kurt Busiek.
Dibujo, entintado y color: S
tuart Immonen.
Formato: tomo recopilatorio de 208 págs.
Precio: 12 €.
Fuentes: Zona Negativa

Calificada por muchos (entre ellos yo mismo) de obra maestra, nos narra la increíble historia del único hijo de la familia Kent cuyos padres decidieron llaman Clark. Imaginar el cachondeo en el instituto, con los amigos, la familia, los constantes regalos de trajes de Superman cada navidad… Hasta ahí bien, sino fuera porque un día que Clark va a acampar al bosque despierta flotando sobre él. Descubre que de la noche a la mañana tiene los mismos poderes que el Superman que ha conocido a través de los comics books, y no sólo eso, también aprenderá que para llegar a ser un auténtico super hombre debe poner la vida por encima de todo lo demás.

Con un dibujo más que apropiado, Immonen consigue esa mezcla de realidad y ficción que nos quiere presentar el autor, en un mundo donde Superman es tan sólo un comic y una idea para llevarnos de la mano hasta su objetivo final: el hombre de hacer es más que un puñado de superpoderes. La historia tiene de todo: sus momentos románticos, de humor e incluso crueles, que a más de uno pondrán la piel de gallina. 

Ah, y olvidad la idea de que se podía haber escrito una historia similar sobre cualquier otro superhéroe, a medida que avancéis en la lectura veréis que sólo Superman puede afrontar lo que se le viene encima.




SUPERMAN: PAZ EN LA TIERRA 
Guión: Paul Dini
Dibujo, entintado y color: Alex Ross
Formato: 64 páginas
Precio: 1.250 pesetas de la época, vete a saber tú ahora

Fue precisamente con este cómic con el que descubrí al maestro Alex Ross, porque hay que llamarlo maestro. Imaginad un guionista que es capaz de transportar cualquier fantasía superheroica hasta nuestros días y, además, acompañado de un dibujante que consigue hacerte creer en el personaje como si lo vieras cada día. Así es Superman, paz en la Tierra.

El argumento os lo voy a resumir en una única frase: ¿Qué sucede cuando El Hombre del Mañana decide acabar con el hambre en el mundo? Y no hay nada más que decir, una odisea de 64 páginas a través de las cuales vemos cuan limitados son los poderes del hombre de hacer cuando se trata de hacer justicia frente a la gente que ha jurado proteger. 

Una maravilla del arte con unas ilustraciones (porque cada viñeta es una ilustración) que quitan el hipo, el asma y todo lo que tengas. Dini apela al corazoncito de Superman y lo enfrenta a la crueldad y el egoísmo del ser humano, un territorio donde poco puedes hacer si sabes volar, aparte de huir. Por otro lado Alex Ross consigue, no sólo hacer creíble la historia sino llevarte hasta la ventana más próxima y dudar de si lo que estás viendo es un pájaro, un avión, o…

Im-pres-cin-di-ble para todo amante de las buenas historias y las obras de arte renacentistas.

SUPERMAN: EL HOMBRE DE ACERO
Edición original: Superman: The Man of Steel n.1 (Junio de 1986); DC Comics.
Guión y dibujo: John Byrne
Formato: 24 páginas
Precio: 125 pesetas de la época, unos 3 euros hoy en día al ritmo que vamos con Planeta 

Uno de los grandes logros de John Byrne fue sin duda relanzar el orígen de Superman en el momento en que DC decidió renovar todo su Universo DC. En esta etapa, que es la que conocéis todos actualmente, el Hombre del Mañana, era más débil que sus predecesores, con menos poderes y un Lex Luthor multimillonario y empresario en lugar de un loco científico, que es en lo que ha acabado derivando hoy en día. Tampoco podía respirar en el espacio, necesitaba (y necesita) de oxígeno para sobrevivir aunque puede pasar horas con pequeñas cantidades. Y, definitivamente, tampoco podía viajar en el tiempo y superar la velocidad de la luz. 

De este modo Byrne nos presentaba a un Superman mucho más vulnerable y con el que se podía jugar más. Un Superman que, atentos, desconocía por completo la existencia del planeta Krypton, si bien sabía que era adoptado, hasta el número uno no descubrió que lo habían encontrado en una nave espacial. Otro cambio importante era el propio Clark Kent, desaparecía una enorme barrera entre él y su alter-ego de modo que Clark era Superman y Superman Clark, no se mostraba a un periodista tan inepto, torpe o inocente, sino decidido a descubrir la verdad de sus historias periodísticas y gran competidor de Lois Lane, a quien ni más ni menos le quita la primicia de Superman, algo que no había sucedido anteriormente.

A pesar de que en estos momentos Geoff Johns y DC vayan a relanzar el nuevo origen del Hombre de Acero, os recomiendo esta lectura, almenos los primeros 10 números porque han sido un hito en la historia del personaje, que ha mantenido a lo largo de más de 20 años y con un dibujo simple pero muy bueno para su época, y bastante eficaz. Un reinicio que sin duda enganchó a muchos de los que ahora somos fans de Superman.

Si queréis saber más de esta etapa os dejo este maravilloso enlace que os lo aclarará todo:

http://dreamers.com/menhir/revista/articulos/superbyrne.htm

viernes, 28 de noviembre de 2008

24 de Octubre, Diario de…


Realmente los 24 de octubre no suelen ser para mí más que otro día otoñal. Un día más, en el que pelear con los problemas de cada día (algo más excepcionales que los del resto, pero problemas al fin y al cabo), ver amigos, estar con mi (escasa) familia y, en resumen, continuar con la rutina habitual. Ni aniversarios, ni fiestas, ni nada que me haga recordar especialmente este día. Y mira que podría recordar cosas, porque, si algo no ha sido mi vida, es aburrida.


Todos los días pasa algo. Ya no es sólo que no llegue nunca a tiempo al trabajo, que no tenga suerte con el sexo opuesto, o que se me quemen las tostadas (bueno, esto no me ocurre tan a menudo, la verdad). Es esa sensación, casi obligación moral, de que he de salvarlos a todos. De que sus vidas son responsabilidad mía, y si algo le ocurre, por muy ajena que me resulte dicha persona, la culpa caerá sobre mí. Mira que soy mayorcito, pero no escarmiento. Podría decirse que es algo que llevo en los genes, desde que nací aquel verano de 1962, pero no es menos cierto que esta enfermiza obsesión se genera realmente a mis 16, en plena adolescencia y cambio hormonal.


¿Cómo? ¿Qué quién soy?


¿De verdad queréis saberlo?


Mejor preguntadle a Fran, que probablemente lo sepa incluso mejor que yo. ¿Que qué Fran? Pues Francesc Martínez, obviamente. El que ha hecho que ahora recuerde el 24 de octubre como algo especial, como el día en que la segunda parte de mis diarios salieron a la luz.


Hace un año, “Spider-Man: Diario de Peter Parker” no pudo tener mejor acogida. Mis años más mozos e inexpertos fueron minuciosamente estudiados por este chico catalán que me conoce casi mejor que a si mismo. Desde incluso antes del fatídico mordisco de la araña, Fran recolocó y ubicó todos los pasajes conocidos de mi cada vez más larga existencia. Desde pesadillas de infancia, hasta ex novias fugaces o enemigos más fugaces todavía, todo fue clasificado en esta primera parte de mis diarios, en los que Fran se dejó cada segundo de cada minuto de su tiempo libre. Yo simplemente era el protagonista de su sueño, un sueño que esperaba ser materializado desde que entré en su vida con el número 16 de Forum, con mi “hermano” Ben y yo en la portada dándonos de lo lindo. Ese era un cómic que Fran no había podido clasificar en el primer libro, pero…si una primera parte tiene éxito, ¿qué suele ocurrir?


Fran ya tenía preparado este segundo libro desde la concepción del primero. Tenía pensado de manera más o menos clara cómo se iba a distribuir todas mis hazañas, cómo transcribir mi diario. Decidió cortar el primer volumen al final de mi segundo encuentro con los Seis Siniestros, para comenzar este nuevo con mi primer encontronazo con Calypso, y de ahí hasta mi último cumpleaños, día que recuerdo vagamente, como casi todo lo ocurrido antes de mi pelea con el Señor Negativo. En palabras del autor, hace un año en “Bajo la Máscara”: “Sobre lo de que haya una segunda parte, todavía está por ver. Pero si las ventas funcionan algún día saldrá. Mi idea es que incluya hasta el Amazing Spider-Man 500 (pensad que ese libro incluiría las cinco series de Spider-Man y toda la etapa del clon, Ben Reilly sería un apéndice de éste volumen) y dejar para un tercer libro lo que falte más cosas como Ultimate, Spider-Girl y todas las historias de Spider-Man que no entren en la continuidad (si hubiera espacio me gustaría poner hasta las series de TV, pero estamos hablando de algo que no se si se hará y, si se hace, será dentro de bastantes años).” O sea, que por lo que parece, tenemos Diarios para rato.


“Spider-Man: Diario de Peter Parker 2” era una misión infinitamente más complicada que su predecesor. Entramos en los 90, década en la que se me exprimió todo lo editorialmente posible, con cruces entre editoriales, con tropecientas colecciones simultáneas y otros tantos cameos en series que ni me iban ni venían. Todo esto obviamente conllevaba una gran cantidad de basura comiqueril, y de errores de continuidad en los que no sé ni cómo me metía. Afortunadamente, para eso está Fran, que se ha leído y releído todos los tebeos de la época correspondiente, los ha ordenado como debe ser, y nos ha regalado otro libro perfecto, tanto para los no iniciados en el universo de vuestro arácnido servidor, como para los que quieren tener toda su colección bien ordenada, sin ningún error cronológico. Todo lo dicho sobre el anterior trabajo es aplicable a este también, pero multiplicado por la dificultad que entraña y por la ambición que Francesc ha volcado en este nuevo libro. Y además, con algunos…añadidos interesantes.



Sí, el portadista es el mismo, el genial Pedro Delgado, pero es que además la portada es… sencillamente perfecta. Se puede discutir que podrían haberse incluido más personajes destacables de la época que trata el libro, como Chacal o Kaine, pero eso no quita para que el dibujo sea simple y llanamente espectacular, de esos que ves en una estantería y te hace acercarte a ojear el producto. Chapeau por el artista, que de nuevo se ha convertido en el mejor reclamo comercial para el “Diario…” (y en mi nuevo fondo de pantalla, como ya ocurriera con el primero). Sin embargo, aquí hay más de un nuevo reclamo: por sus páginas se dejarán caer personalidades blogueras tan conocidas como Julián Clemente, Mike o El Tete, por poner algunos ejemplos (seguro que alguno olvido, eso me pasa por estar todo el día de azotea en azotea). Bien con textos o dibujos, ayudan a dar la puntilla al trabajoso escrito de Fran. Eso sí, no esperéis ver de nuevo un dibujo de Entiman entre sus páginas, pues por más que busquéis no encontraréis ni un trazo de entidad. Entiman no dibuja aquí. Entiman escribe.


Digamos que la entidad masculina se mantiene en la sección, pero cambia de cometido: dentro del “sobre el autor”, es ahora Entiman el que escribe acerca de la vida, obra y milagros frikis del escritor de éxito catalán. Para todos aquellos que os consideráis Entifans, ya tenéis un indiscutible motivo para abrir la cartera. Las Entidades ya publican sus desvaríos. ¡Y en libros de éxito!


Éxito que se Francesc Martínez se tiene más que merecido. Por sus inacabables ganas de trabajar, por lo que disfruta escribiendo, por la calidad que siempre tiene su resultado final, y sobre todo por lo mucho que se esfuerza en organizar la vida de un personaje como yo, de letras y papel, que nunca podrá agradecerle personalmente las horas que gasta en escribir obras como “Diario de Peter Parker 2”, que dignifican, no sólo a mí, sino al menospreciado mundo en el que me muevo.


Entrada de Tu Amistoso Vecino Spider-Man.


Preparándose para la tercera parte…