Mostrando entradas con la etiqueta Fábulas de Entidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fábulas de Entidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de abril de 2011

La Fábula del Terrorista Ecológico


Érase que se era una joven pareja de tortolitos. Pongamos, por un caprichoso suponer del azar y el destino, que respondieran a los nombres de Dark Phoenix y Entiman. Ella, Entidad Cósmica fuera de su elemento, ya que se encontraba en esos momentos en plena Enti-Sede. Él, líder absoluto e indiscutible de un nutrido grupo de selectos individuos que algún día alzarían sus oxidadas guadañas para llevar a buen puerto la legendaria Revolución Entidosa, escrita en unas ilegibles runas escandinavas cuando los lemures gigantes todavía gobernaban Pangea. Los añorados buenos tiempos de este planeta.

La buena muchacha se despierta una mañana. Abre los ojos con tranquilidad y sin prisas, pues se encontraba degustando como buenamente podía una de sus pocas semanas vacacionales de las que disponía a lo largo de todo el año, por lo que no había necesidad alguna de menear los párpados como si fueran las alas de un colibrí con sobredosis de éxtasis adulterado. Saborea cada segundo del amanecer, e intenta disfrutar de la bucólica vista de un barbudo Entiman, apijamado y en estado de coma profundo a su lado. Una vez ambos individuos han logrado desperezarse y despegarse de las hipnóticas sábanas de la cama, la devoradora de mundos, poseída por una misteriosa e imparable fuerza extrasensorial, abre su boca para soltar la siguiente frase:

- Hoy he tenido un sueño.

Entiman abre los ojos como platos y su vello corporal se eriza por completo. Ya tenía experiencia con los “sueños” de la futura Entiwoman, y las intrincadas puertas que éstos podían abrir a un lisérgico mundo de psicodelia e inesperados invitados especiales. En esta ocasión, la parte más interesante de la experiencia onírica vivida por la mujer consistía en la siguiente que pasamos a relatar a continuación: ella, extremadamente bien acompañada, paseaba por una ciudad indeterminada del planeta Tierra. Durante su paseo, decide pararse en un estanco a por una revista que llevaba tiempo buscando. No por la revista en sí, que no era sino uno de las muchos panfletos de moda y estilismos varios que acaparan espacio inmerecido en los kioscos. Lo importante era que ese mes, la revista traía de regalo unas guías de grandes ciudades llevadas a cabo por National Geographic (cuyos documentales son los ganadores siempre en intención de audiencia): de París, de Roma … Sin embargo, Dark Phoenix sólo quería una de todas las opciones: London. El resto de guías se la trufaban de canto, como dice el vulgo, pero la de Londres debía ser suya. La señorita para en el primer estanco a por su revista, pero sin resultados satisfactorios. La revista está, sí, pero con otras guías que no se corresponden con su anhelada publicación sobre la urbe londinense. Así pues, decide continuar su camino en busca de la combinación exacta. En su camino, llega a un segundo kiosco en el que, esta vez sí, tienen la revista con la guía deseada como regalo. Satisfecha, se hace con ella y su sueño prosigue por otros derroteros que no vienen ahora a colación de nuestra retorcida fábula. Entiman termina de escuchar atentamente la historia de Darkie, y un escalofrío recorre su pelona espalda al pensar: “¿ Y si … y si su sueño se cumple?”

Preparados para la aventura, la pareja sale finalmente de la habitación y se suben al tranvía para llegar a su destino. Una vez allí, la dicharachera joven decide cumplir su onírica experiencia y emprender la búsqueda de la esquiva guía londinense. Pasados 30 minutos, caminando y caminando a través de peatonales calles, encuentran el primer kiosco de la mañana. Pequeño y a rebosar de actuales publicaciones que serán papel reciclado en unas pocas semanas. El muchacho se acerca, mientras su novia le recuerda su sueño:

- En ese no estará. Recuerda, será en el segundo.

Desconfiando de lo supuestamente proféticas que pudieran ser sus palabras, Entiman se aproxima a él y allí, entre decenas de revistas, se encuentra la elegida. Al cogerla entre sus manos, se da cuenta del pequeño detalle: la guía que le acompaña no es la buscada. No es la de Londres. Son varias las revistas que allí están, pero ninguna con el susodicho ejemplar brittish. Poco a poco gira su cabeza, y mira a los ojos de su pareja, mientras un hilillo de voz sale de su garganta para decir:

- Pues tenías razón. No está … aquí.

Ella, dominada por la seguridad de aquel que ha visto el futuro de manera clara y cristalina, espeta:

- Claro hombre, ya te lo dije. Será en el siguiente.

Con cierto temor en todos los miembros anatómicos de su tembloroso cuerpo, Entiman continúa paseando con Dark Phoenix, hasta que lo encuentran. El segundo kiosco. El chaval se queda paralizado, sin saber muy bien si ir o no, porque, de ir y encontrar la dichosa guía, significaría que la persona con la que sale es una deidad suprema y visionaria, heredera de grandes profetas como Mahoma, Nostradamus, Aramis Fuster o Isaac Méndez. “Ve, que seguro que allí está”, le dice ella. Él comienza a dirigirse al puesto, lentamente, saboreando el posible momento histórico que está a punto de ocurrir ante sus ojos. El kiosquero, un hombre de unos 40 años, con cierta pinta de perroflauta, está ocupado arreglando el mundo con un entusiasta contertulio, así que el muchacho comienza a analizar minuciosamente todas las publicaciones que tiene a la venta, tarea sencilla después de su arduo entrenamiento durante años para encontrar tebeos dignos entre tanta morralla. Al cabo de unos segundos, la ve. Hay sólo un par de ejemplares de la revista, pero ahí está. Entiman coge la primera de ellas, mientras darfeni observa con interés y una sobrenatural calma. Al comprobar cuál es la guía que incluye el ejemplar que tiene entre manos, el chico pega un respingo . Se frota los ojos, se acerca la revista hasta las proximidades de su nariz, para comprobar que lo que ve es real. Todo su vello vuelve a erizarse y una gota de sudor frío recorre su espalda hasta desembocar donde la magia se pierde. London. National Geographic. Esa era. En el segundo kiosco, como la vidente predijo. Rendido ante la evidencia, el impresionado hombre se dispone a pagar por el panfleto que demuestran los poderes de la pelirroja mutante. Una vez efectuada la transacción, Entiman pregunta al dependiente, por mera comodidad a la hora de portarla, si sería tan amable de dejarle una bolsa. El kiosquero, interrumpiendo su tertulia matutina, responde lo siguiente:

- Ehm, no.

Entiman, todavía sumido en el desconcierto profético, sólo atina a contestar lo que a continuación transcribiremos, generando un diálogo que a la postre resultaría inolvidable para todos los implicados:

- ¿No?

- La revista ya va con bolsa, ¿no?

- Hombre, lleva un plástico cubriéndola, sí …

- Entonces, ¿para qué quieres la bolsa?

- Pues por comodidad, para poder llevarla bien y …

- ¿Por comodidad? Je ¿Tú has visto cómo está el planeta? Hecho un desastre. Y quieres una bolsa de plástico. ¡A ver si cuidamos un poquito el planeta, hombre, que ya está bien!

- Pero …

- Que si tanto la quieres, te la doy, pero vamos, allá tú. Creo que ya nos toca colaborar un poquito y ser todos un poco más ecológicos, ¿no?

- … sí, supongo. Entonces …

- ¿Tú quieres de verdad una bolsa?

- … No, mire, déjelo. Ya me lo llevo así, no pasa nada.

- Muy bien. Y a ver si cuidamos un poquito el planeta, ¿eh?

Entiman se da la vuelta y relata con las mismas palabras a Dark Phoenix lo que acaba de ocurrir. Desde entonces, esta fábula fue y será siempre conocida como “La fábula del terrorista ecológico”.

¿Moraleja? Elige la que más te guste:

1) Los kiosqueros y Dark Phoenix heredarán La Tierra.

2) Debemos ser conscientes de los peligros MORTALES que entraña una bolsa de plástico.

3) Siempre hay que confiar en una Darfeni somnolienta.

4) Cuando dos personas están ocupadas arreglando el mundo, no los interrumpas JAMÁS. Tú podrías ser el principal perjudicado.

Ahora marchaos, queridos alumnos. Marchaos y difundid la palabra.


viernes, 4 de diciembre de 2009

La Fábula de Las Adoradoras de Vampiros Brillantes

Éranse que se eran tres compañeros de piso, en una tarde italiana otoñal. El momento fatídico había llegado: después de semanas y semanas de bombardeo en la televisión italiana, y en demás medios de comunicación, tanto los Berlusconistas como los sensatos, ese sábado era el día en el que debíamos decidir si salíamos de nuestro cálido y confortable hogar para pagar una entrada y ver ….. “Twilight”. O sea, “Crepúsculo”.

O sea...

“¡Edwaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarl!”




La idea llevaba rondando las cabezas de los tres incautos desde hacía ya un tiempo. Los avances habían convencido a uno de ellos, otro (al que a partir de ahora llamaremos “Entiman El Heroico”) se resignaba a que al final le tocaría verla, y un tercero tenía curiosidad de ver cómo habían llevado a la gran pantalla la obra de la mormona Stephanie Meyer … tetralogía que había devorado durante nuestra estancia italiana. Este tercer individuo (que quiere permanecer en el anonimato, así que evitaremos decir, en la medida de lo posible, que se llama
Locke) argumentaba al ver que Robert Pattinson ("el pavo de “Harry Potter”, según sus palabras) era elegido a la hora de representar a Edward en la (cada vez menos) gran pantalla, que no le cuadraba físicamente para el papel, puesto que su personaje debía de ser “un Adonis brillante”, y no un niñatillo carapalo. Con todas estas, y a pesar del amor que Locke profesaba al erótico vampiro, se decidió a verla, aunque solamente fuera por curiosidad. Así que, un par de días después del estreno, los tres se abrigan, despiden con un beso a Nancy, echan los candados a la puerta y dirigen sus pasos por la lúgubre Vía Mozart, hacia los UCI Cinemas que tanto dinero nos han arrebatado este 2009, entre entradas y emanems.

Pero el camino para llegar, como cualquier penitencia que se precie, es tortuoso. Si bien al principio no hay muchos problemas, la luz comienza a escasear, las farolas brillan por su ausencia y los coches no frenan al ver sus portentosas figuras en la lontananza del arcén. Atraviesan una propiedad protegida por dos bestias de negro pelaje, salidas del más profundo de los infiernos de Dante. Los muchachos acabarían viviendo aterrorizados por si algún día los chuchos conseguían escapar de su recinto, a base de embestir su verja, y seguir su olor a pan americano de sandwich y pesto. Pero esa es otra fábula. Una vez pasado el duro trago, y de provocar los ladridos de otros 300 canes del barrio, llegan, pisando tierra y barro, a los multicines.

- Mira como vibra el agua de ese charco.
- Oh, no.
- Sí, Locke. Ya están aquí. ¿No lo hueles? Ese olor a …
- Entiman El Heroico, ya. No sigas, por favor, el mensaje se entiende.

Decenas y decenas de mujeres italianas con ojos de locas hambrientas se reunían en pequeños grupitos al lado de la sala donde se proyectaba su ansiado tesoro. Chillaban histéricamente, y sus voces eran a cada segundo más agudas. Ellos, disfrutando del show, y pensando que igual tanta mujer hambrienta les daría alguna alegría (ingenuos) , pasan a las taquillas y piden “trè per Tuailait”. Y se las dan, sí. En primera fila. 8 euros gastados para ver el bello rostro de Edward a tamaño Godzilla. Entran a continuación en la sala, y Entiman hace tentativa de huir: ante ellos, una sala llena de adolescentes féminas. Ni.Un.Solo.Hombre. Locke ve el cielo abrirse. Entiman siente miedo, y el otro … responde con indiferencia. Una vez sentados, comienza el espectáculo.



Las luces se apagan. Los gritos de histeria son cada vez más frecuentes. Los trailers causan total indiferencia, ya que las fans aprovechan para debatir sobre lo que creen que les ofrecerá el film que están a punto de degustar. Comienza. Y con él, lo primeros aplausos. Tan solo con el título. “Vale, no es algo raro”, piensan los tres. “A ver cómo sigue”.

Y lo que viene … es digno de pagar 8 euros para verlo, sí. “Wooos” y “waaas” con la primera parición de Bella. Más todavía cuando sale el futuro hombre lobo. Muchos más sonoros cuando surge el malote rubiales. Y entonces, la escena in crescendo: la familia de Edward empieza a desfilar a cámara lenta por la pantalla, generando gritos y gritos cada vez más estruendosos hasta que … aparece él. El esperado. El babeado.

¡¡EDWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRL!!

Y el cine se viene abajo. Él mira a Bella, ella mira al vampiro. Ambos sienten un escalofrío. Las fans se retuercen en sus butacas, Dios y los pobres acomodadores sabrán por qué. Y lo que viene después son minutos y minutos de aplausos, de chicas recitando las frases antes de que los actores las mencionen (“sei un vampiro”), de comentarios entre amigas a pleno grito, de berreos a la pantalla al son de “¡te cojo y te hago un traje, moreno!” … y todo eso antes de EL BESO. Momento tras el cual debieron pasar unos minutos antes de recobrar por completo la anormal normalidad, después de tanto grito orgásmico. La tónica posterior, la misma: aplausos, gritos, alguna lágrima, desahogos primarios … y tres hombres intentado enterarse de qué iba la dichosa película. Termina, todos aplauden histéricos y la sala se vacía en cuestión de segundos, entre murmullos de “es la mejor película de la historia” y demás.

¿Veredicto del film? Uno entusiasmado, y otros dos que esperaban algo peor a lo finalmente visto, pero tampoco salen ni mucho menos convencidos (sobre todo Entiman El Heroico). No volverían a verla, no. Ni gratis.

- ¿No os parece que el suelo está algo empegostado?
- ¡Entiman, vale ya!
- Squish squish.

¿Moraleja? Escoge la que más te guste:

1.- Las adolescentes hormonadas heredarán La Tierra.

2.- La vida del soltero Erasmus es impredecible.

3.- El hambre es mu mala.

4.- Si el universo es justo y compensatorio, Gary Oldman torturará hasta la locura a Robert Pattinson algún día. Algún día.

viernes, 9 de octubre de 2009

La Fábula de Los Que Habitan Bajo La Cama



Hacen ya 9 meses que comenzó la aventura. Estamos a 27 de junio de 2009, y lejos queda aquel 25 de septiembre en el que cogí mis maletas y emigré a tierras lombardas. 9 meses en los que poco, muy poco he frikeado. Sí, algún tebeo ha caído, y Entigirl me ha provisto en sus visitas de la dosis mínima para no caer inconsciente. Pero hoy, 27 de junio, todo eso cambia. Hoy retorno a la Entisede al fin, con mis añoradas estanterías que desafían las leyes de la física…


… repletas hasta los topes de figuras (no juguetes, no faltemos) que pocos se atreverían a lucir con orgullo, pero que, sinceramente, echo de menos ver cada día.


Una pequeña mini-legión del surrealismo puro.

Hoy me despido del disco duro que tan buenos ratos (y malos, que todo hay que decirlo) me ha proporcionado, para volver a contemplar la hermosa colección de Deuvedés, que cada vez se hace más y más grande. Y más, y más…

Sí, hoy sé lo que voy a encontrarme en casa. Hoy vuelvo a mis puestos de friki habitual, que tanto me inspiran a la hora de escribir.


Sí, una tortuga ninja mexicana y otra policía cabalgando un tiburón, sí. Ah, y el Lobezno es un original, sip.


Llego al aeropuerto, sin un euro en los bolsillos, y con la familia esperando en la terminal. Besos, abrazos y arrumacos varios se suceden en poco tiempo. Cogemos un taxi que nos lleva a casa. A lo que siempre ha sido casa, y que no lo ha sido durante estos meses de innovación. Cargo las dos maletas en el ascensor y segundos después, la puerta se abre. “Bien”, pienso, “ahora toca encontrarse de nuevo con todo lo mencionado antes, al fin. Mis cómics, mis tochales, mis grapas, mi Spidey-Patata … ¡qué bueno llegar a casa y ver que no ha cambiad…! Espera, huelo algo!”

- ¿Puede ser que te choca ver tu caverna ordenada por primera vez en la historia?

- No, Entigirl. Es otra cosa. Hay algo distinto… noto cambios en el ambiente.

- Sí, que estás todo sudado y el ambiente es más denso por es…

- Calla, mi sudor no pinta nada aquí. A ver … no, en la estantería no hay nada … oh, la cabra cremosa … que recuerdos … No, pero es algo más… cómics están los de siempre… todo ordenado … armario en orden (oh Dios, el armario en orden, mis ojos nunca han visto algo igual) … ¿Qué es, qué es? Hay algo que va mal.

- Anda, se me olvidaba. ¿Has mirado debajo de la cama?

- No, que me da miedo.

- No seas cap*llo y mira, igual es eso lo que notas.

- Hmm, deja … oh …


- …Dios …



- … MÍO …




Ante mí, siete (¡siete!) cajas hasta los topes de cómics que jamás había leído antes. Que como mucho había mirado de pasada alguna vez … pero esto …yo … colapso … Entre balbuceos me dirijo a Entigirl y , señalando al sorprendente tesoro, pregunto …

- ¿Cuántos…?

- Ah, eso no lo sé, pero el Entipadre los ha apuntado todos en esta libreta verde de aquí …

Calculadora en mano hago la suma… 142 más… más… más…Sip, llegamos a 460 cómics nuevos por leer. Y no simples cómics, sino joyas como Akira, Creepy, Tótem, Cimoc, Metal-Hurlant, Jeremiah, Juez Dredd … Incluso (atento, señor Conner) una copia del celebérrimo Don Virtuoso, el cual, como bien definía el Entifan en su blog, es de un grado de bizarrismo la mar de interesante. ¡Un superhéroe español donde los haya, olé!





Todo eso debajo de mi cama. Qué bien acompañado va a dormir Jimmy a partir de ahora. Que pila de lectura más épica tengo sin gastar un solo euro.

¿Moraleja? Elige la que más te guste:

1.- A caballo regalado no le mires el diente (no literalmente, que puede ser una imagen digna de ver, sí, pero algo amarillenta)

2.- Vete de casa un año, y despreocúpate de lo que le pase, que seguro que te llevas una sorpresa al volver.

3.- Los cómics se reproducen entre sí. No debe ser un espectáculo bonito de ver, pero los resultados saltan a la vista (con perdón).

Ahora marchaos, queridos alumnos. Marchaos y difundid la palabra.

PD: ¿El origen de los 460 tebeos? Esa es otra historia… que contaremos otro día. Impacientes.

jueves, 16 de julio de 2009

Fábula Entidosa de cuatro jornadas mediterráneamente frikis:


- ¡Mamá, mamá! ¡Cuéntanos una historia má! ¡Má!

- Dios, estos críos, no se callan ni debajo del agua.

- ¡Má, má, má, má, má …!

- ¿Por qué no le dais la lata al tito Entiman un ratito? Ya sabéis lo mucho que le gusta contar batallitas.

- ¡Tito Entiman! ¡Tito Entiman! ¡Tito Entiman!

- Decidme, oh jóvenes entifans prometedores. ¿Qué queréis de vuestro humilde Entitito?

- Eh, hmmm …err… no entendemos…

- ¿Queréis una historia, verdad?

- ¡Sí, tito Entiman!

- Bien pues, sentaos queridos míos, alrededor del hogareño fuego de la chimenea y preparaos para oír una breve pero intensa historia.

- Tito, pero si no tenemos chimenea …

- Todo comenzó el 27 de mayo del 2009, 15 años hacen ya. Locke y yo tomamos un avión, después de que servidor probará la pizza con mayor número de champiñones por metro cuadrado que haya conocido hombre alguno. Una vez digeridos, nos dirigimos rumbo a la aventura catalana, a frikear como estaba mandado (bueno, tito Locke a buscar camisetas de Superman, lo cual era un frikeo muy especifico). Una vez el avión aterriza, comenzamos a escuchar vítores y demás actos de alegría desbordada. Dicen que es por no sé qué partido de eso a lo que se juega dando patadas a un balón, pero es obvio que la llegada de su modesto servidor Entiman El Grande había causado furor. Quizás las banderas y camisetas del Barça quedaban un poco fuera de lugar, pero bueno, tendría algún tipo de explicación lógica, imagino. Tomamos un bus hasta la Plaza Sans, acompañados de una entrañable señora que pregunta a cada 5 minutos cómo va el dichoso encuentro. Llegamos al hostal, dejamos los bultos, hacemos llamadas pertinentes y esemeses necesarios y nos encaminamos al Pans que ya habíamos hecho nuestro un par de años antes, en nuestra anterior visita friki a la ciudad condal. Cenamos, la gente empieza a agolparse en las calles, casi con toda seguridad por mi atrayente presencia, y no por que no se qué equipo haya ganado no se qué copa sin importancia, y nosotros volvemos al hostal, a apijamarnos (cada uno a sí mismo, al menos ese día) y dormir como angelitos.

Como el señor Locke es un hombre ocupado, y su vida social en Barna es agitada, lo dejé ir a su aire, mientras yo me disponía a asistir a un importante acto que requería mi enti-presencia. La legendaria Entifan Carol Bensler presentaba un maravilloso proyecto, escasamente escatológico, en su fácilmente ilocalizable instituto. Sin dudarlo un solo segundo, seguí sus indicaciones al pie de la letra para llegar, no sin ciertas dificultades debidas a mi celebérrima capacidad de orientación, y a la vaguedad de las instrucciones de la entifana. Embutido en chaqueta de cuero y con mis gafas de sol, entro cual estrella de rock por el instituto, donde encuentro a la señorita haciendo un receso. Después de colarme fácilmente en su clase como infiltrado, y presenciar algunas exposiciones interesantes, pero intrascendentes al ser de insulsas personas no adoctrinadas en nuestra entifé, llegó el momento de LA presentación.

Carol Bensler se levantó decidida, cogió su proyecto y se dispuso a presentarlo ante el resto de alumnos, la profesora, y el mismísimo Entiman in person. Sin un atisbo de duda en su mirada, comenzó a defender de manera decidida, sin nervios, pausas o tensión alguna, las motivaciones que le habían empujado a llevar a cabo semejante hazaña ejemplar. Haciendo gala de una calma inusitada, y de una tranquilidad pasmosa, defendió su idea plenamente convencida, dejando a los asistentes sin habla, asombrados ante la solidez de sus argumentos. Una vez hubo terminado, y sin gota de sudor que empañara su rostro, dejó su water-llavero con el resto de trabajos y regresó a su asiento, con la satisfacción del trabajo bien hecho. La ovación era realmente ensordecedora.

(Nota: Estos hechos puede que hayan sido parcialmente dramatizados)

Después de caricaturizar a Carol en mi Moleskine, ceder ante las tentaciones alimenticias que se daban cita en esa clase, y perder gran parte de mi calderilla en una parada de metro, haciendo gala de mi archiconocida y grácil manera de moverme, regresé a la Fira y de ahí me dirigí hacia las Ramblas, sin destino fijo. Es en ese momento cuando Locke me telefonea rápido y presto para ofrecerme un improvisado plan, basado en almorzar con su hermano y otras compañías femeninas, en un restaurante que el calvo de Lost decía haber visitado, pero en el que, a pesar de su convencimiento, y como muy bien no dejaba de recordarle su hermano, jamás había puesto un pie, y que tal convencimiento se debía a la cantidad de alucinógenos que estaba consumiendo en Milano (como si a Locke le hicieran falta alucinógenos). Después de un agradable almuerzo, con momentos “un poco Lost”, regresamos al hostal, para descansar un momento de la ajetreada mañana. Al poco tiempo abandoné a Locke a su suerte, para disponerme a visitar al bueno de Fran, con el cual hice el obligatorio recorrido friki (durante el cual me convenció para agenciarme el “Hacer Cómics” de McCloud, una auténtica Biblia que no podría serme más útil), me otorgó la pulsera púrpura para entrar y salir del Saló sin necesidad de entradas ni demás engorros, y charlé agradablemente de lo divino y de lo humano. Después de darle un par de obsequios italianos difíciles de conseguir, nos despedimos antes de que la marea azulgrana nos absorbiera. Locke me esperaba en los columpios cercanos al hostal para tomar un amarillento refrigerio y quedar de nuevo con Miguel, su griposo hermano, para cenar por la zona. Muchos desvaríos después, regresamos al centro de operaciones. Al día siguiente cambiábamos de habitación, y debíamos estar preparados, porque en breve, el hostal comenzaría a llenarse de gente interesante.


Entiman y Francesc, una pareja que removerá los cimientos del cómic mundial ... o algo.


El viernes, Entiman recibe como merece a la Entifan Dark Phoenix (como para confundirse de Entifan, con semejante camiseta), la cual emigra con Mushu al Salón, para comenzar a cumplir sus labores de becaria, mientras yo vuelvo a la habitación para recoger todo y hacer el cambio de habitación lo antes posible, para que al llegar el legendario The Nobody esté todo más que listo. A eso de la una y media de la tarde, con las llaves de nuestra nueva habitación triple entre manos, recogemos al señor The Nobody en la estación de Sants, y nos disponemos a almorzar sin Locke, a quien le espera una jornada repleta de compromisos sociales que harán que no pueda pasearse por el Saló. Una vez almorzados y puestos al día, Don Nadie y yo vamos, metro mediante, al susodicho centro de la cultura friki. Y sigue siendo tan grande como lo recordaba, aunque, eso sí, bastante menos repleto de sudoroso frikerío. Una vez revisados por encima todos los stands y exposiciones, empieza la cacería, que en esa jornada se reduce a un par de cómics de Dolmen, en concreto tres: “El Cazador de Rayos”, “Kobe” y “Espiderman 4”. Nos encontramos con la señorita darfeni y con Mushu, el cual es vilmente abandonado por la señorita cósmica para unirse a nosotros y pasear por el palacete friki. Dejamos pasar al gran Joaquín Reyes, descubrimos a unas lectoras de periódicos algo misteriosas y, cuando el cansancio nos puede, buscamos un rincón para aposentarnos, en el cual permanecemos dos horas enteras.

Hola, señorita reportera. ¿De quién se esconde?

Rincón por el cual se pasan Kike, Merrick (un placer enorme conocer al señor paquidérmico en persona, con quien me hubiera gustado parlotear un rato más), Mushu (para ponernos a parir a los tres, para variar), Edu Berganzo e incluso el mismísimo Jotacé in person. Sí niños, fui honrado con tener al señor marciano sentado en nuestro mismo rincón. Y claro, como una Entidad siempre viaja precavida, su sacrosanta marcianidad se llevó un merecido obsequio en forma de dibujo, dedicado específicamente per lui. Y no sería el único en llevarse un Entidibujo original, no. Después de que nos echaran sin miramientos del Saló, nos juntamos un grupito curioso (y exageradamente tinerfeño para estar en tierras mediterráneas), al añadirse Iván, Tito y demás especimenes isleños, y comenzamos con la desesperada búsqueda de un lugar para cenar. Al final nos agenciamos un bar casi para nosotros solos, y acabamos con sus provisiones de bocadillos (algunos más tardíos que otros) y bravas. Tras una serie de conversaciones tremendamente surrealistas e idas de olla varias, un par de horas después abandonamos el local. The Nobody, Dark Phoenix, Mushu y vuestro tito Entiman vuelven a la zona Sants, donde Mushu se separa (para perderse de manera irremediable), dejándonos a los tres restantes a las puertas del hostal. Presentamos a la señorita como es debido al señor Locke, quien hacía curiosos ruidos al otro lado de la puerta, la cósmica también es galardonada con un Entidibujo dedicado (y ya iban 2) y vamos todos a nuestras respectivas camas a descansar antes del día de la Semi-Entiquedada.

Contemplad, la inigualable belleza marciana


El sábado Darfeni madruga en su zulo, mientras el ya conocido como “trío calavera” dormíamos plácidamente, sin ninguna prisa por despertarnos, ya que el Saló no iba a moverse de ahí. Salimos a media mañana, a desayunar como caballeros y a saquear cajeros catalanes, mientras empiezo a recibir llamadas telefónicas que preguntan educadamente si ya rondo por los stands frikis. Así, casi al mediodía llegamos al Saló, Locke se da un paseo panorámico, buscando su camiseta, pero niente, su Supercamiseta ha dejado de fabricarse, aunque haya un individuo que vaya provocando con una, y al que estuvimos tentados de secuestrar y desnudar de cintura para arriba para compensar semejante injusticia. Dando vueltas encontramos a Carol Bensler y conocimos por fin al simpar Guerat, dos Entifans con quienes supone un gustazo hablar. Al rato volvemos a encontrarnos con Mushu y Darkie, la cual decide acompañarnos a almorzar a un oscuro y repleto bar, en el que el dueño se debe mover a la velocidad del rayo para atender todas las numerosas peticiones de hamburguesas grasientas y caseras. Sin que nada reseñable pase ahí dentro, salimos a la cegadora luz del sol y volvemos a dirigirnos a la archiconocida Fira, donde la cósmica marcha a ejercer sus labores de becaria, y el resto del trío quedamos con Fran, aunque el trío rápidamente se reduce a mí mismo, pues Locke y The Nobody, para variar, se perdieron entre la multitud. Pasamos por el stand de Malavida, donde Fran recibió una genial dedicatoria, nos topamos con Cels Piñol (aunque de eso me percaté una vez había marchado) y nos sentamos a beber algo, reencontrándonos ahí con la pareja extraviada, y con Iván. La tarde fue desde entonces un caos de encuentros y desencuentros. Volvimos a perder a esos dos, al final Fran e Iván se quedaron un rato solos mientras me propuse ir a buscarlos, descubrí a Dark Phoenix sacándose fotos con calvos, Un Tete (acompañado por su séquito) me reconoció por la enti-camiseta, reencontré al resto del trío calavera y les presenté a Guerat y Carol (quienes seguían rondando el stand de Gigamesh), me reencontré con Fran, vi a David Hernando, quedé con DP, perdí a esos dos one more time, realicé las últimas compras del Saló (Joker de Azzarello, All Star Superman, 1985 1, Hellblazer de Azzarello, Los Muertos Vivientes 2 …) y, ya agotados, la cósmica y yo nos sentamos en el chochoa de Flash Gordon, en el que luego recaerían Fran, Carol, Guerat, Locke y The Nobody, para enfilar de una vez la Semi-Entiquedada.

El violento chochoa de Flash Gordon. Inabarcable.


Podría estar un largo rato contándoos qué tal fue la quedada, pero creo que sólo hacen falta algunos detalles, ya que las imágenes lo dirán todo. Muchos blogueros, reencuentros con viejos amigos, y con anteriores asistentes a EntiQuedadas, y algunos originales para Entifans. En concreto para Conner Kent (un original de Pacto de Sangre), Locke (que jamás lo vio venir a pesar de vivir en el mismo piso, bwahahahaha), Kike (otro Entifan con el que siempre es un placer charlar … que suerte tenemos con los Entifans que nos han tocado, oye), Guerat (un hermoso retrato) y The Nobody, aunque este último fuera un poco por no dejar a ningún seguidor descontento, ya que bastantes EntiDibujos tiene este hombre ya. Pero lo dicho, si queréis ver el ambiente que allí se respiraba, poco puedo deciros yo, niños. Las fotos sin censura lo dicen todo.

Mushu, El Tete, Conner y démás en los preliminares de la legendaria quedada.

De izquierda a derecha, Entiman, The Nobody y Locke, el mítico "trío calavera"

Añadimos a Dark Phoenix a la mezcla y completamos un grandioso cuarteto

Entiman el Showman y The Nobody, otra pareja que removerá cimientos, o estómagos.

Los fantabulosos Guerat y Carol Bensler, presumiendo de Enti-Dibujo 100 x 100 original


Después, nos escindimos un pequeño grupo (compuesto por Locke, The Nobody, Carol, Guerat, Raxxar (déjate caer más por aquí, no te desaparezcas, golfo), Dark Phoenix y vuestro tito) y partimos hacia la zona centro, metro mediante, hacia un local de hamburguesas saludables que devoramos con ansia, creando más de un momento de silencio eterno, rotos por interesantes debates sobre Gandalf y DragonBall Evolution. Raxxar abandonó primero el barco, pues como experto salonero, debía madrugar para cazar firmas y dibujos varios. Posteriormente, y a pesar del enorme cansancio, Locke, The Nobody, Guerat y Carol decidieron pasarse por la Lost-fiesta que se celebraba en el local temático de Bharma, mientras que Darkie y yo, que no podíamos con nuestras almas, regresamos al hostal, donde al fin descansamos de tanto ajetreo.


De izquierda a derecha: Carol, Guerat, Raxxar, The Nobody, Locke y Entiman, degustando.


Día siguiente. Cansancio, avión y vuelta a la rutina milanesa, queridos niños. Así es como se aprovecha un Salón del Cómic, como Chuck manda.

- Jo, ¡cómo ha molado la historia, tito Entiman!

- Lo sé niños, creedme que lo sé.

- Pero ¿y lo que hemos oído por ahí de que nadie te reconocía con la Enticamiseta?

- Jum, eso son sólo leyendas para dejarme en mal lugar. Envidias.

- ¿Y lo de que casi te caes de un taburete durante el almuerzo del sábado?

- Ehm, eso no … eso …

- ¿Y lo de que no reconociste a Kike y Merrick hasta que ya se iban?

- Bueno, ya está bien niños, ¡¿queréis parar ya?! Que ahora tengo un compromiso y ya llego tarde.

- ¿Y por qué llevas unas patillas como Lobezno?

- Ehm…

- ¿Y chaqueta de cuero?

- Jum…

- Joer tito Entiman, los años te han vuelto cada vez más rarito.

- Jesús, estos niñatos de hoy en día …


miércoles, 24 de diciembre de 2008

Fábula de Navidad: Locke y el Día de...



Empezó como una jornada normal y corriente. Locke salía de su casa, esperanzado, contento, quizás puede que algo excitado. No, no cantaba, porque él es un hombre serio y sobrio, y porque además no sabe, pero seguro que si hubiera sabido nos hubiera deleitado con alguna joya de su propia cosecha.

Locke se encaminaba a clase. La conexión de Internet de la academia le llamaba de manera poderosa, y ese día pretendía aprovecharla lo más posible. ¿Que estaba lloviendo? Bueno, eso era sólo una pequeña molestia. Nada de que preocuparse.

Después de un rato largo de conexión weberil, Locke se sintió un poco desilusionado al ver que no había podido bajarse ninguna serie de las que pretendía. Tan sólo una partida guardada del Little Big Planet, que en ese momento asumía que funcionaría al llegar a casa. El almuerzo tampoco fue una delicia, aprisa y corriendo, y en un lugar donde las pizzas tenían el triple de masa de lo que es humanamente comestible. Quizás el día estuviera torciéndose un poco, solo un pelín nada más.

Una vez comido, Locke se dirigió a italiano para Erasmus, la clase por la que había esperado en la academia desde temprano. Pero en la puerta un hermoso cartel le comunicaba a nuestro protagonista que esa jornada no recibiría su dosis semanal del idioma de Raffaela Carrà. Pensando que el día comenzaba peligrosamente a llegar al temido punto en el que nada peor puede pasar, se le escapó el metro, haciendo que perdiera el tren de Seregno y tuviera que esperar una hora más para el siguiente. La espera tampoco fue muy amena, porque su mp3 empezó a fallar misteriosamente, y sus auriculares nuevos tampoco se oían gran cosa (sí, los viejos se habían estropeado). “Ya el día no puede ir a peor”, pensaba nuestro intrépido aventurero.

Ay, que palabras más desafortunadas.

Locke necesitaba sacar algo de dinero, así que lo primero que hizo al regresar al pueblo fue buscar un cajero. Ignoró uno cerca de la estación, ya que de paso pretendía pasar por el supermercado a comprar provisiones, y sabía que encontraría un cajero de su banco por esa zona. Después de caminar un rato, aún bajo la cada vez menos romántica lluvia, añadió dos cosas más a la lista: 1º: El super estaba cerrado, y 2º El cajero no funcionaba. Y eso que todavía no sabía que la partida del Little Big Planet no funcionaba tampoco.

Nuestro protagonista estaba frustrado, enfadado por el gran día que estaba disfrutando, intentando recordar qué tuerto le había mirado, qué salero había tirado, o que gato negro se le había cruzado. Incluso comenzó a elaborar una lista de pros y contras de aquel día, por si acaso estuviera exagerando más de la cuenta. Nop, ese día estaba siendo horrible, lo mirara por donde lo mirara. Difícil iba a ser arreglarlo. Casi imposible que este día no acabara siendo el peor de su estancia milanesa. Necesitaba poco menos que un milagro. Y de los gordos. Pensó “si el karma existe, ahora me va a pasar algo grandioso, inigualable”.

Y vaya si pasó.

Todavía hoy le cuesta creérselo. Le parece un sueño, un producto de su perturbada imaginación, un espejismo necesario para mantener su cordura. Enfrente del cajero Locke sabía que existía una tienda de videojuegos. “Quién sabe, ¿y si de repente veo algo barato que me guste? Maquillaría un poco tanto desastre”, pensaba. Desesperanzado, cruzó la calle, pasó la mirada por el escaparate y…volvió a pasarla. Había algo ahí. Era imposible, pero …ahí estaba. De todos los juegos que existen en el mundo, de todas las consolas posibles, en esa pequeña tienda de Seregno se encontraba el que Locke tanto había buscado en tiendas, en eBay, en otros países, continentes y puede que algún universo paralelo: El “Marvel vs Capcom 2”, juego cotizadísimo, inencontrable, impensable que estuviera en esa tienda. El chaval comenzó a saltar en plena calle, abrazó a su acompañante, y repitiendo para sí mismo “nopuedeser, nopuedeser…” se adentró en el negocio, y por 10 raquíticos euros se llevó su preciado tesoro a casa.



Locke jamás recordó ese día ya como un día terrible, sino como el del “marvel vs capcom 2”. Ni lluvia, ni trenes, ni clases de italiano para todtos … Ese día Locke volvió a casa infinitamente más contento de lo que salió, no parecía el mismo que unas horas atrás maldecía en esperanto. ¿Cómo iba a ser entonces un día terrible?

¿Moraleja? Elige la que más te guste:

1) El karma existe, aunque deja la tarea para el final.



2) Locke significa “suertudo quejicoso” en alguna lengua muerta.



3) Marvel siempre da alegrías.



PD: Manteneos alerta hasta fin de año (y después) porque, viendo lo reñido que va a estar el premio sorpresa y lo poco que falta para cierta entrega de premios, hemos decidido daros una última oportunidad: post a mansalva para que podáis explayaros a gusto. Luego no digáis que no ponemos de nuestra parte.

PD 2: Ah, y feliz semana blanca. No, espera…¿cómo era?

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El post más corto de la historia de Las Entidades’ Universe con el título más innecesariamente largo de la misma (también llamado: ciao ciao bambini )


Mañana os dejo, muchachos y muchachas. No sé por cuanto, si por una semana, un mes o nueve, pero servidor coge mañana un avión hacia Milán a…a estudiar, eso. A estudiar duro durante 9 meses, jijijiji. Entigirl se quedará una temporada al mando, ni se os ocurra sublevaros que ella es la dura de la pareja. Eso sí, si veis que deja vegetar el chiringuito, tiradle de las orejas, o de algún otro apéndice aledaño. Que no vea yo a la vuelta esto desierto...

Cuidaros todos. Yo voy a consumar la conquista. Tendréis noticias mías…

¡Un abrazo! (guardando las distancias)

Entimani, Pupazzo Eterozigotico.


jueves, 24 de abril de 2008

Las Entidades: Orígenes y Tejidos

Spider-Man, Batman, Superman, Emule, El Gigante Verde, Mimosín, Apple, Calvin Klein, Choco Crispies (los del oso no, los del mono)…Parecen términos inconexos. Seguro que estaréis pensando: “esta gente se ha vuelto definitivamente loca”. Sí, pero esa no es la cuestión. Todo lo mencionado anteriormente tiene un denominador común: su símbolo. Tienen un detalle, un dibujo, una seña de identidad que les hace reconocibles a lo largo y ancho del globo. Tú ves la S de Superman y te llevas la mano al pecho (cualquiera de ellos) buscando tu traje azulón. Te dicen “Apple” y ves al instante la manzanita, toda mona ella. ¿A qué viene esto?

Si hay una característica que ha hecho reconocible a este blog, que lo ha grabado en la mente de muchos, ha sido su símbolo.

¿Qué qué símbolo? Hombre, está claro…



En sus casi 10 meses de existencia, este dibujito ha representado la imagen del blog y de nosotros mismos. Cuando veías ese símbolo, sólo pensabas en Las Entidades. Pero su origen, su concepción fue bastante más sencilla de lo que pudiera imaginarse. Surgió durante una distendidísima clase de “Ilustración Didáctica y Científica”. Durante su presentación, mientras la profesora repetía por octava vez los objetivos que teníamos que cumplir para aprobar su asignatura y ser unos muchachos de provecho (los seis o siete que estábamos presentes, aunque se habían matriculado veintipico…cosas de la vida), Entiman garabateaba sin sentido en una pequeña libretita, y de cuando en cuando tomaba algún apunte. Así, mediante trazos deslabazados surgió una imagen que pronto se le haría muy familiar.



Estos dos pequeños individuos no conseguían írsele de la cabeza, por lo que surgían en los momentos más inoportunos…



…hasta que garabateando garabateando, Entiman dio con la imagen definitiva:



Después de hablarlo con Entigirl y de que me diera el visto bueno para usarlo como banner (y aprovechar para darle un tono oscurillo al blog), sólo hubo que hacerlo en grande y voilà!



Después vendrían distintas variantes, la navideña y la que simboliza los Enti-Awards.







Ahora la cabecera ha cambiado, el aspecto en general de este terrenillo cibernético ha sido renovado, pero nuestro símbolo está más en auge de lo que nunca ha estado. Prueba de ello es la siguiente imagen, que os originará una bella envidia malsana. Digamos que a partir de ahora, si veis a dos personas por la calle con esto…



…no os confundís. Son Las Entidades. Sólo hay dos de estas en el mundo, así que no os equivocaréis si al vernos un día cualquiera por la calle nos chilláis como fans enloquecidos o nos tiráis ropa interior (a poder ser limpia). Somos Las Entidades…y orgullosos de serlo, con todo lo que esto conlleva.

PD: ¡Que ilu da ver las camisetas, coñe! ^-^

miércoles, 9 de abril de 2008

¿Mantener reposo? ¡JA!

¿Ausencia? ¿Qué ausencia? Pozi señores, Entiman lleva ya dos días pachucho, enfermito (bueno, muy enfermito). Líquidos de todos los colores han salido de su cuerpo, desde todos los puntos cardinales. Lo llaman "gastroenteritis por virus", pero, sin saber por qué, Entiman sólo piensa en esto estos últimos días.



Eso sí, pinchazo en la nalga izquierda mediante, la fiebre ya ha bajado, los retortijones no son tan frecuentes y... "otras cosas" también van cesando. Así que disculpas a todos por no haber posteado nada desde el domingo, pero en breve pondremos lo que estaba preparado para el lunes. Sí amigos, exacto, una edición muy especial (como todas) de "Grandes Canciones de la Historia". Así que hasta ahora (o un poco más tarde). Ahora Entiman sigue con su lucha alien.



Que sí Julito, ALIEEEEN!

domingo, 25 de noviembre de 2007

La Fábula del Casting de Jugos:

Venid, oh queridos discípulos. Reuníos alrededor del artificial calor que desprende la pantalla de vuestra computadora y disponeos a oír una de esas historias que han contribuido a hacer de la Entidad Masculina el Ente que es hoy en día, vuestro maestro y por supuesto amo. He aquí… la fábula del casting de jugos.

Un sábado como otro cualquiera, no hará ni un mes desde que ocurrió. La Entidad Femenina había salido de casa a mirar tiendas, y si se daba la coincidencia, a comprar algo de lo que exponían los insultantes escaparates. Así, la Entidad Masculina se disponía a salir de casa, a despejar la neurona, y a comprar frikiprovisiones en la frikería. Debido a sus ganas de estirar las piernas (las dos), decidió evitar el atajo por el que siempre solía ir a la tienda y escoger otro, algo más bonito, abierto, despejado y lleno de gente, de padres llevando a sus hijos a montar en triciclo y de señores y señoras mayores disfrutando de lo que sus extremidades les permitiesen. Disfrutando de la música de su mp3 (él siempre iba dos o tres generaciones tecnológicas por detrás), caminaba con paso firme cuando ella le abordó. Él ya la había visto, pero era inevitable evitarla sin quedar como un maleducado, y si algo no es una Entidad es maleducada.

- ¿Tiene 10 minutos?- le preguntó la chica, de no más de veinticinco primaveras.

En ese momento su cerebro entró en un bucle. No tenía ganas de que lo retuvieran, pues tampoco quedaba mucho tiempo para que cerraran la tienda. Pero ¿10 minutos? ¡Claro que disponía de 10 minutos! Y tampoco era cuestión de mentir a una dama…o algo así.

Le dio a la señorita una respuesta afirmativa, lo que desveló sus auténticas motivaciones: una empresa de jugos (cuyo nombre comenzaba por Minute y terminaba por Maid) le había lanzado a la búsqueda y captura de víctimas/despistados/clientes potenciales y hacerles “un par” de preguntas, que no robarían al interrogado más de 10 minutos. “Bueno” – pensó el bravo Entiman- “Si se mete en cuestiones excesivamente personales lo pagará caro, pero vamos a adentrarnos en esta nueva aventura a ver que me depara el destino. Además, que la chiquilla parece desesperada, y no quiero que su despido y posible indigencia pese sobre mi conciencia”.

“¿Bebes zumos con cuánta regularidad?” “¿De que marca sueles beberlos?” o “¿Dónde los bebes?” fueron sólo alguna de las preguntas que caracterizaron esos 600 segundos a las que la Entidad, tentado por burlarse de la chavala (y mucho), respondió correcta y educadamente, sin decir tonterías ni chanzas sobre por qué estaría tan desesperada la pobre como para tener que ponerse a parar gente y preguntar semejantes cuestiones.

De repente, las 3 preguntas clave:

“¿Te gusta el sabor a piña?”

“¿A pera?”

“¿A mango?”

Si al hecho de que las tres frutas eran totalmente descontextualizables (piña=paliza, pera= juegos íntimos; mango=nuevas sensaciones), le sumamos que la joven osaba agarrar el brazo de Entiman y a arrastrarlo poco a poco, llevándolo a un lugar algo más alejado del bullicio del gentío, la cosa se tornaba misteriosa.

- “Bien, ahora sólo tenemos que ir por aquí…”- decía, más para ella que para su indefensa víctima.

Un paso de peatones, un descenso y entramos en un céntrico hotel. “Ya está. Me van a donar a la ciencia. Bueno, mis órganos al menos valdrán para algo, aunque espero llevarme alguna alegría antes del descuartizamiento” piensa él mientras la cada vez más inquietante señorita le hacía bajar un tramo de escaleras para llegar a una pequeña sala, con aspecto de comedor, y sospechosamente vacía, con un aún más sospechoso biombo al final de la habitación. Al fin, la señorita le soltó y, tras hablar con algo (puede que alguien) situado detrás del biombo, se despidió cortésmente de la Entidad Masculina.

De repente y sin previo aviso, un melenudo con aspecto de lechuguino, que parecía no haber disfrutado nunca de la vida (ni pinta de que fuera a hacerlo) salió de detrás del misterioso biombo. “¿Me tengo que enfrentar a éste? ¿Este es mi archienemigo? Pues le puedo, y fácil…” pensaba nuestro héroe a medida que el hippiento se aproximaba con un vaso de plástico en una mano y un fajo de papeles en la otra. “¿Mear ahora? Buf, si no hay ganas hombre…”

- “Bueno, antes que nada, gracias por venir aquí y hacernos este favor (¿¡pero es que no habían convencido a nadie más?! ¿O habían muerto?). Aquí tienes el primer jugo. Pruébalo y responde a las preguntas del papel”.

El papel daba unas sencillas instrucciones. Unas preguntas que había que contestar antes, durante y después de ingerir el bebedizo de sabor a piña y pera, sabores que, como él le había dicho anteriormente a la señorita aquella, odiaba. Después de aquel, un zumo normalito, del que escribió que no lo compraría ni aún siendo muchimillonario, el mojigato le trajo otro, con más tropezones que la melena del hippie. Después de hacer esfuerzos por no perder la conciencia, Entiman se lo bebió, contestó lo más negativamente posible y el chavalín salió de detrás del biombo para despedirle efusivamente y regalarle un boli como obsequio.

La Entidad salió de allí, satisfecha por haber hecho felices a dos seres anónimos. Por el camino de vuelta, se encontró con la chica y una nueva víctima. “Je, la vida está llena de ingenuos”, pensó él.

¿Moraleja? Elige la que más te guste:

- ¿Para qué coger el camino largo si el atajo te evita problemas?

- Sólo los desesperados son elegidos para llevar a cabo castings de zumos. Y seguramente vírgenes también. Al menos antes de los castings.

- Si una tía te agarra del brazo, seguro que te dará algo que beber.

Ahora marchaos, queridos alumnos. Marchaos y difundid la palabra.