
viernes, 1 de abril de 2011
La Fábula del Terrorista Ecológico

viernes, 4 de diciembre de 2009
La Fábula de Las Adoradoras de Vampiros Brillantes
O sea...

La idea llevaba rondando las cabezas de los tres incautos desde hacía ya un tiempo. Los avances habían convencido a uno de ellos, otro (al que a partir de ahora llamaremos “Entiman El Heroico”) se resignaba a que al final le tocaría verla, y un tercero tenía curiosidad de ver cómo habían llevado a la gran pantalla la obra de la mormona Stephanie Meyer … tetralogía que había devorado durante nuestra estancia italiana. Este tercer individuo (que quiere permanecer en el anonimato, así que evitaremos decir, en la medida de lo posible, que se llama Locke) argumentaba al ver que Robert Pattinson ("el pavo de “Harry Potter”, según sus palabras) era elegido a la hora de representar a Edward en la (cada vez menos) gran pantalla, que no le cuadraba físicamente para el papel, puesto que su personaje debía de ser “un Adonis brillante”, y no un niñatillo carapalo. Con todas estas, y a pesar del amor que Locke profesaba al erótico vampiro, se decidió a verla, aunque solamente fuera por curiosidad. Así que, un par de días después del estreno, los tres se abrigan, despiden con un beso a Nancy, echan los candados a la puerta y dirigen sus pasos por la lúgubre Vía Mozart, hacia los UCI Cinemas que tanto dinero nos han arrebatado este 2009, entre entradas y emanems.
Pero el camino para llegar, como cualquier penitencia que se precie, es tortuoso. Si bien al principio no hay muchos problemas, la luz comienza a escasear, las farolas brillan por su ausencia y los coches no frenan al ver sus portentosas figuras en la lontananza del arcén. Atraviesan una propiedad protegida por dos bestias de negro pelaje, salidas del más profundo de los infiernos de Dante. Los muchachos acabarían viviendo aterrorizados por si algún día los chuchos conseguían escapar de su recinto, a base de embestir su verja, y seguir su olor a pan americano de sandwich y pesto. Pero esa es otra fábula. Una vez pasado el duro trago, y de provocar los ladridos de otros 300 canes del barrio, llegan, pisando tierra y barro, a los multicines.
- Mira como vibra el agua de ese charco.
- Oh, no.
- Sí, Locke. Ya están aquí. ¿No lo hueles? Ese olor a …
- Entiman El Heroico, ya. No sigas, por favor, el mensaje se entiende.
Decenas y decenas de mujeres italianas con ojos de locas hambrientas se reunían en pequeños grupitos al lado de la sala donde se proyectaba su ansiado tesoro. Chillaban histéricamente, y sus voces eran a cada segundo más agudas. Ellos, disfrutando del show, y pensando que igual tanta mujer hambrienta les daría alguna alegría (ingenuos) , pasan a las taquillas y piden “trè per Tuailait”. Y se las dan, sí. En primera fila. 8 euros gastados para ver el bello rostro de Edward a tamaño Godzilla. Entran a continuación en la sala, y Entiman hace tentativa de huir: ante ellos, una sala llena de adolescentes féminas. Ni.Un.Solo.Hombre. Locke ve el cielo abrirse. Entiman siente miedo, y el otro … responde con indiferencia. Una vez sentados, comienza el espectáculo.
Las luces se apagan. Los gritos de histeria son cada vez más frecuentes. Los trailers causan total indiferencia, ya que las fans aprovechan para debatir sobre lo que creen que les ofrecerá el film que están a punto de degustar. Comienza. Y con él, lo primeros aplausos. Tan solo con el título. “Vale, no es algo raro”, piensan los tres. “A ver cómo sigue”.
Y lo que viene … es digno de pagar 8 euros para verlo, sí. “Wooos” y “waaas” con la primera parición de Bella. Más todavía cuando sale el futuro hombre lobo. Muchos más sonoros cuando surge el malote rubiales. Y entonces, la escena in crescendo: la familia de Edward empieza a desfilar a cámara lenta por la pantalla, generando gritos y gritos cada vez más estruendosos hasta que … aparece él. El esperado. El babeado.
Y el cine se viene abajo. Él mira a Bella, ella mira al vampiro. Ambos sienten un escalofrío. Las fans se retuercen en sus butacas, Dios y los pobres acomodadores sabrán por qué. Y lo que viene después son minutos y minutos de aplausos, de chicas recitando las frases antes de que los actores las mencionen (“sei un vampiro”), de comentarios entre amigas a pleno grito, de berreos a la pantalla al son de “¡te cojo y te hago un traje, moreno!” … y todo eso antes de EL BESO. Momento tras el cual debieron pasar unos minutos antes de recobrar por completo la anormal normalidad, después de tanto grito orgásmico. La tónica posterior, la misma: aplausos, gritos, alguna lágrima, desahogos primarios … y tres hombres intentado enterarse de qué iba la dichosa película. Termina, todos aplauden histéricos y la sala se vacía en cuestión de segundos, entre murmullos de “es la mejor película de la historia” y demás.
¿Veredicto del film? Uno entusiasmado, y otros dos que esperaban algo peor a lo finalmente visto, pero tampoco salen ni mucho menos convencidos (sobre todo Entiman El Heroico). No volverían a verla, no. Ni gratis.
- ¿No os parece que el suelo está algo empegostado?
- ¡Entiman, vale ya!
- Squish squish.
2.- La vida del soltero Erasmus es impredecible.
3.- El hambre es mu mala.
4.- Si el universo es justo y compensatorio, Gary Oldman torturará hasta la locura a Robert Pattinson algún día. Algún día.
viernes, 9 de octubre de 2009
La Fábula de Los Que Habitan Bajo La Cama



jueves, 16 de julio de 2009
Fábula Entidosa de cuatro jornadas mediterráneamente frikis:
- ¡Mamá, mamá! ¡Cuéntanos una historia má! ¡Má!
- Dios, estos críos, no se callan ni debajo del agua.
Carol Bensler se levantó decidida, cogió su proyecto y se dispuso a presentarlo ante el resto de alumnos, la profesora, y el mismísimo Entiman in person. Sin un atisbo de duda en su mirada, comenzó a defender de manera decidida, sin nervios, pausas o tensión alguna, las motivaciones que le habían empujado a llevar a cabo semejante hazaña ejemplar. Haciendo gala de una calma inusitada, y de una tranquilidad pasmosa, defendió su idea plenamente convencida, dejando a los asistentes sin habla, asombrados ante la solidez de sus argumentos. Una vez hubo terminado, y sin gota de sudor que empañara su rostro, dejó su water-llavero con el resto de trabajos y regresó a su asiento, con la satisfacción del trabajo bien hecho. La ovación era realmente ensordecedora.
(Nota: Estos hechos puede que hayan sido parcialmente dramatizados)
Después de caricaturizar a Carol en mi Moleskine, ceder ante las tentaciones alimenticias que se daban cita en esa clase, y perder gran parte de mi calderilla en una parada de metro, haciendo gala de mi archiconocida y grácil manera de moverme, regresé a la Fira y de ahí me dirigí hacia las Ramblas, sin destino fijo. Es en ese momento cuando Locke me telefonea rápido y presto para ofrecerme un improvisado plan, basado en almorzar con su hermano y otras compañías femeninas, en un restaurante que el calvo de Lost decía haber visitado, pero en el que, a pesar de su convencimiento, y como muy bien no dejaba de recordarle su hermano, jamás había puesto un pie, y que tal convencimiento se debía a la cantidad de alucinógenos que estaba consumiendo en Milano (como si a Locke le hicieran falta alucinógenos). Después de un agradable almuerzo, con momentos “un poco Lost”, regresamos al hostal, para descansar un momento de la ajetreada mañana. Al poco tiempo abandoné a Locke a su suerte, para disponerme a visitar al bueno de Fran, con el cual hice el obligatorio recorrido friki (durante el cual me convenció para agenciarme el “Hacer Cómics” de McCloud, una auténtica Biblia que no podría serme más útil), me otorgó la pulsera púrpura para entrar y salir del Saló sin necesidad de entradas ni demás engorros, y charlé agradablemente de lo divino y de lo humano. Después de darle un par de obsequios italianos difíciles de conseguir, nos despedimos antes de que la marea azulgrana nos absorbiera. Locke me esperaba en los columpios cercanos al hostal para tomar un amarillento refrigerio y quedar de nuevo con Miguel, su griposo hermano, para cenar por la zona. Muchos desvaríos después, regresamos al centro de operaciones. Al día siguiente cambiábamos de habitación, y debíamos estar preparados, porque en breve, el hostal comenzaría a llenarse de gente interesante.
Entiman y Francesc, una pareja que removerá los cimientos del cómic mundial ... o algo.
El viernes, Entiman recibe como merece a la Entifan Dark Phoenix (como para confundirse de Entifan, con semejante camiseta), la cual emigra con Mushu al Salón, para comenzar a cumplir sus labores de becaria, mientras yo vuelvo a la habitación para recoger todo y hacer el cambio de habitación lo antes posible, para que al llegar el legendario The Nobody esté todo más que listo. A eso de la una y media de la tarde, con las llaves de nuestra nueva habitación triple entre manos, recogemos al señor The Nobody en la estación de Sants, y nos disponemos a almorzar sin Locke, a quien le espera una jornada repleta de compromisos sociales que harán que no pueda pasearse por el Saló. Una vez almorzados y puestos al día, Don Nadie y yo vamos, metro mediante, al susodicho centro de la cultura friki. Y sigue siendo tan grande como lo recordaba, aunque, eso sí, bastante menos repleto de sudoroso frikerío. Una vez revisados por encima todos los stands y exposiciones, empieza la cacería, que en esa jornada se reduce a un par de cómics de Dolmen, en concreto tres: “El Cazador de Rayos”, “Kobe” y “Espiderman 4”. Nos encontramos con la señorita darfeni y con Mushu, el cual es vilmente abandonado por la señorita cósmica para unirse a nosotros y pasear por el palacete friki. Dejamos pasar al gran Joaquín Reyes, descubrimos a unas lectoras de periódicos algo misteriosas y, cuando el cansancio nos puede, buscamos un rincón para aposentarnos, en el cual permanecemos dos horas enteras.
Hola, señorita reportera. ¿De quién se esconde?
Rincón por el cual se pasan Kike, Merrick (un placer enorme conocer al señor paquidérmico en persona, con quien me hubiera gustado parlotear un rato más), Mushu (para ponernos a parir a los tres, para variar), Edu Berganzo e incluso el mismísimo Jotacé in person. Sí niños, fui honrado con tener al señor marciano sentado en nuestro mismo rincón. Y claro, como una Entidad siempre viaja precavida, su sacrosanta marcianidad se llevó un merecido obsequio en forma de dibujo, dedicado específicamente per lui. Y no sería el único en llevarse un Entidibujo original, no. Después de que nos echaran sin miramientos del Saló, nos juntamos un grupito curioso (y exageradamente tinerfeño para estar en tierras mediterráneas), al añadirse Iván, Tito y demás especimenes isleños, y comenzamos con la desesperada búsqueda de un lugar para cenar. Al final nos agenciamos un bar casi para nosotros solos, y acabamos con sus provisiones de bocadillos (algunos más tardíos que otros) y bravas. Tras una serie de conversaciones tremendamente surrealistas e idas de olla varias, un par de horas después abandonamos el local. The Nobody, Dark Phoenix, Mushu y vuestro tito Entiman vuelven a la zona Sants, donde Mushu se separa (para perderse de manera irremediable), dejándonos a los tres restantes a las puertas del hostal. Presentamos a la señorita como es debido al señor Locke, quien hacía curiosos ruidos al otro lado de la puerta, la cósmica también es galardonada con un Entidibujo dedicado (y ya iban 2) y vamos todos a nuestras respectivas camas a descansar antes del día de la Semi-Entiquedada.
Contemplad, la inigualable belleza marciana
El sábado Darfeni madruga en su zulo, mientras el ya conocido como “trío calavera” dormíamos plácidamente, sin ninguna prisa por despertarnos, ya que el Saló no iba a moverse de ahí. Salimos a media mañana, a desayunar como caballeros y a saquear cajeros catalanes, mientras empiezo a recibir llamadas telefónicas que preguntan educadamente si ya rondo por los stands frikis. Así, casi al mediodía llegamos al Saló, Locke se da un paseo panorámico, buscando su camiseta, pero niente, su Supercamiseta ha dejado de fabricarse, aunque haya un individuo que vaya provocando con una, y al que estuvimos tentados de secuestrar y desnudar de cintura para arriba para compensar semejante injusticia. Dando vueltas encontramos a Carol Bensler y conocimos por fin al simpar Guerat, dos Entifans con quienes supone un gustazo hablar. Al rato volvemos a encontrarnos con Mushu y Darkie, la cual decide acompañarnos a almorzar a un oscuro y repleto bar, en el que el dueño se debe mover a la velocidad del rayo para atender todas las numerosas peticiones de hamburguesas grasientas y caseras. Sin que nada reseñable pase ahí dentro, salimos a la cegadora luz del sol y volvemos a dirigirnos a la archiconocida Fira, donde la cósmica marcha a ejercer sus labores de becaria, y el resto del trío quedamos con Fran, aunque el trío rápidamente se reduce a mí mismo, pues Locke y The Nobody, para variar, se perdieron entre la multitud. Pasamos por el stand de Malavida, donde Fran recibió una genial dedicatoria, nos topamos con Cels Piñol (aunque de eso me percaté una vez había marchado) y nos sentamos a beber algo, reencontrándonos ahí con la pareja extraviada, y con Iván. La tarde fue desde entonces un caos de encuentros y desencuentros. Volvimos a perder a esos dos, al final Fran e Iván se quedaron un rato solos mientras me propuse ir a buscarlos, descubrí a Dark Phoenix sacándose fotos con calvos, Un Tete (acompañado por su séquito) me reconoció por la enti-camiseta, reencontré al resto del trío calavera y les presenté a Guerat y Carol (quienes seguían rondando el stand de Gigamesh), me reencontré con Fran, vi a David Hernando, quedé con DP, perdí a esos dos one more time, realicé las últimas compras del Saló (Joker de Azzarello, All Star Superman, 1985 1, Hellblazer de Azzarello, Los Muertos Vivientes 2 …) y, ya agotados, la cósmica y yo nos sentamos en el chochoa de Flash Gordon, en el que luego recaerían Fran, Carol, Guerat, Locke y The Nobody, para enfilar de una vez la Semi-Entiquedada.
El violento chochoa de Flash Gordon. Inabarcable.
Podría estar un largo rato contándoos qué tal fue la quedada, pero creo que sólo hacen falta algunos detalles, ya que las imágenes lo dirán todo. Muchos blogueros, reencuentros con viejos amigos, y con anteriores asistentes a EntiQuedadas, y algunos originales para Entifans. En concreto para Conner Kent (un original de Pacto de Sangre), Locke (que jamás lo vio venir a pesar de vivir en el mismo piso, bwahahahaha), Kike (otro Entifan con el que siempre es un placer charlar … que suerte tenemos con los Entifans que nos han tocado, oye), Guerat (un hermoso retrato) y The Nobody, aunque este último fuera un poco por no dejar a ningún seguidor descontento, ya que bastantes EntiDibujos tiene este hombre ya. Pero lo dicho, si queréis ver el ambiente que allí se respiraba, poco puedo deciros yo, niños. Las fotos sin censura lo dicen todo.
Mushu, El Tete, Conner y démás en los preliminares de la legendaria quedada.

De izquierda a derecha, Entiman, The Nobody y Locke, el mítico "trío calavera"

Añadimos a Dark Phoenix a la mezcla y completamos un grandioso cuarteto

Entiman el Showman y The Nobody, otra pareja que removerá cimientos, o estómagos.

Los fantabulosos Guerat y Carol Bensler, presumiendo de Enti-Dibujo 100 x 100 original
Después, nos escindimos un pequeño grupo (compuesto por Locke, The Nobody, Carol, Guerat, Raxxar (déjate caer más por aquí, no te desaparezcas, golfo), Dark Phoenix y vuestro tito) y partimos hacia la zona centro, metro mediante, hacia un local de hamburguesas saludables que devoramos con ansia, creando más de un momento de silencio eterno, rotos por interesantes debates sobre Gandalf y DragonBall Evolution. Raxxar abandonó primero el barco, pues como experto salonero, debía madrugar para cazar firmas y dibujos varios. Posteriormente, y a pesar del enorme cansancio, Locke, The Nobody, Guerat y Carol decidieron pasarse por la Lost-fiesta que se celebraba en el local temático de Bharma, mientras que Darkie y yo, que no podíamos con nuestras almas, regresamos al hostal, donde al fin descansamos de tanto ajetreo.

De izquierda a derecha: Carol, Guerat, Raxxar, The Nobody, Locke y Entiman, degustando.
Día siguiente. Cansancio, avión y vuelta a la rutina milanesa, queridos niños. Así es como se aprovecha un Salón del Cómic, como Chuck manda.
- Jo, ¡cómo ha molado la historia, tito Entiman!
- Lo sé niños, creedme que lo sé.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Fábula de Navidad: Locke y el Día de...

Empezó como una jornada normal y corriente. Locke salía de su casa, esperanzado, contento, quizás puede que algo excitado. No, no cantaba, porque él es un hombre serio y sobrio, y porque además no sabe, pero seguro que si hubiera sabido nos hubiera deleitado con alguna joya de su propia cosecha.
Locke se encaminaba a clase. La conexión de Internet de la academia le llamaba de manera poderosa, y ese día pretendía aprovecharla lo más posible. ¿Que estaba lloviendo? Bueno, eso era sólo una pequeña molestia. Nada de que preocuparse.
Después de un rato largo de conexión weberil, Locke se sintió un poco desilusionado al ver que no había podido bajarse ninguna serie de las que pretendía. Tan sólo una partida guardada del Little Big Planet, que en ese momento asumía que funcionaría al llegar a casa. El almuerzo tampoco fue una delicia, aprisa y corriendo, y en un lugar donde las pizzas tenían el triple de masa de lo que es humanamente comestible. Quizás el día estuviera torciéndose un poco, solo un pelín nada más.
Una vez comido, Locke se dirigió a italiano para Erasmus, la clase por la que había esperado en la academia desde temprano. Pero en la puerta un hermoso cartel le comunicaba a nuestro protagonista que esa jornada no recibiría su dosis semanal del idioma de Raffaela Carrà. Pensando que el día comenzaba peligrosamente a llegar al temido punto en el que nada peor puede pasar, se le escapó el metro, haciendo que perdiera el tren de Seregno y tuviera que esperar una hora más para el siguiente. La espera tampoco fue muy amena, porque su mp3 empezó a fallar misteriosamente, y sus auriculares nuevos tampoco se oían gran cosa (sí, los viejos se habían estropeado). “Ya el día no puede ir a peor”, pensaba nuestro intrépido aventurero.
Ay, que palabras más desafortunadas.
Locke necesitaba sacar algo de dinero, así que lo primero que hizo al regresar al pueblo fue buscar un cajero. Ignoró uno cerca de la estación, ya que de paso pretendía pasar por el supermercado a comprar provisiones, y sabía que encontraría un cajero de su banco por esa zona. Después de caminar un rato, aún bajo la cada vez menos romántica lluvia, añadió dos cosas más a la lista: 1º: El super estaba cerrado, y 2º El cajero no funcionaba. Y eso que todavía no sabía que la partida del Little Big Planet no funcionaba tampoco.
Nuestro protagonista estaba frustrado, enfadado por el gran día que estaba disfrutando, intentando recordar qué tuerto le había mirado, qué salero había tirado, o que gato negro se le había cruzado. Incluso comenzó a elaborar una lista de pros y contras de aquel día, por si acaso estuviera exagerando más de la cuenta. Nop, ese día estaba siendo horrible, lo mirara por donde lo mirara. Difícil iba a ser arreglarlo. Casi imposible que este día no acabara siendo el peor de su estancia milanesa. Necesitaba poco menos que un milagro. Y de los gordos. Pensó “si el karma existe, ahora me va a pasar algo grandioso, inigualable”.
Y vaya si pasó.
Todavía hoy le cuesta creérselo. Le parece un sueño, un producto de su perturbada imaginación, un espejismo necesario para mantener su cordura. Enfrente del cajero Locke sabía que existía una tienda de videojuegos. “Quién sabe, ¿y si de repente veo algo barato que me guste? Maquillaría un poco tanto desastre”, pensaba. Desesperanzado, cruzó la calle, pasó la mirada por el escaparate y…volvió a pasarla. Había algo ahí. Era imposible, pero …ahí estaba. De todos los juegos que existen en el mundo, de todas las consolas posibles, en esa pequeña tienda de Seregno se encontraba el que Locke tanto había buscado en tiendas, en eBay, en otros países, continentes y puede que algún universo paralelo: El “Marvel vs Capcom 2”, juego cotizadísimo, inencontrable, impensable que estuviera en esa tienda. El chaval comenzó a saltar en plena calle, abrazó a su acompañante, y repitiendo para sí mismo “nopuedeser, nopuedeser…” se adentró en el negocio, y por 10 raquíticos euros se llevó su preciado tesoro a casa.

Locke jamás recordó ese día ya como un día terrible, sino como el del “marvel vs capcom 2”. Ni lluvia, ni trenes, ni clases de italiano para todtos … Ese día Locke volvió a casa infinitamente más contento de lo que salió, no parecía el mismo que unas horas atrás maldecía en esperanto. ¿Cómo iba a ser entonces un día terrible?
¿Moraleja? Elige la que más te guste:
1) El karma existe, aunque deja la tarea para el final.
2) Locke significa “suertudo quejicoso” en alguna lengua muerta.
3) Marvel siempre da alegrías.
PD: Manteneos alerta hasta fin de año (y después) porque, viendo lo reñido que va a estar el premio sorpresa y lo poco que falta para cierta entrega de premios, hemos decidido daros una última oportunidad: post a mansalva para que podáis explayaros a gusto. Luego no digáis que no ponemos de nuestra parte.
PD 2: Ah, y feliz semana blanca. No, espera…¿cómo era?
miércoles, 24 de septiembre de 2008
El post más corto de la historia de Las Entidades’ Universe con el título más innecesariamente largo de la misma (también llamado: ciao ciao bambini )

Cuidaros todos. Yo voy a consumar la conquista. Tendréis noticias mías…
¡Un abrazo! (guardando las distancias)
jueves, 24 de abril de 2008
Las Entidades: Orígenes y Tejidos
Si hay una característica que ha hecho reconocible a este blog, que lo ha grabado en la mente de muchos, ha sido su símbolo.
¿Qué qué símbolo? Hombre, está claro…

En sus casi 10 meses de existencia, este dibujito ha representado la imagen del blog y de nosotros mismos. Cuando veías ese símbolo, sólo pensabas en Las Entidades. Pero su origen, su concepción fue bastante más sencilla de lo que pudiera imaginarse. Surgió durante una distendidísima clase de “Ilustración Didáctica y Científica”. Durante su presentación, mientras la profesora repetía por octava vez los objetivos que teníamos que cumplir para aprobar su asignatura y ser unos muchachos de provecho (los seis o siete que estábamos presentes, aunque se habían matriculado veintipico…cosas de la vida), Entiman garabateaba sin sentido en una pequeña libretita, y de cuando en cuando tomaba algún apunte. Así, mediante trazos deslabazados surgió una imagen que pronto se le haría muy familiar.

Estos dos pequeños individuos no conseguían írsele de la cabeza, por lo que surgían en los momentos más inoportunos…

…hasta que garabateando garabateando, Entiman dio con la imagen definitiva:

Después de hablarlo con Entigirl y de que me diera el visto bueno para usarlo como banner (y aprovechar para darle un tono oscurillo al blog), sólo hubo que hacerlo en grande y voilà!
Después vendrían distintas variantes, la navideña y la que simboliza los Enti-Awards.

Ahora la cabecera ha cambiado, el aspecto en general de este terrenillo cibernético ha sido renovado, pero nuestro símbolo está más en auge de lo que nunca ha estado. Prueba de ello es la siguiente imagen, que os originará una bella envidia malsana. Digamos que a partir de ahora, si veis a dos personas por la calle con esto…
…no os confundís. Son Las Entidades. Sólo hay dos de estas en el mundo, así que no os equivocaréis si al vernos un día cualquiera por la calle nos chilláis como fans enloquecidos o nos tiráis ropa interior (a poder ser limpia). Somos Las Entidades…y orgullosos de serlo, con todo lo que esto conlleva.
PD: ¡Que ilu da ver las camisetas, coñe! ^-^
miércoles, 9 de abril de 2008
¿Mantener reposo? ¡JA!

Eso sí, pinchazo en la nalga izquierda mediante, la fiebre ya ha bajado, los retortijones no son tan frecuentes y... "otras cosas" también van cesando. Así que disculpas a todos por no haber posteado nada desde el domingo, pero en breve pondremos lo que estaba preparado para el lunes. Sí amigos, exacto, una edición muy especial (como todas) de "Grandes Canciones de la Historia". Así que hasta ahora (o un poco más tarde). Ahora Entiman sigue con su lucha alien.
Que sí Julito, ALIEEEEN!
domingo, 25 de noviembre de 2007
La Fábula del Casting de Jugos:
Venid, oh queridos discípulos. Reuníos alrededor del artificial calor que desprende la pantalla de vuestra computadora y disponeos a oír una de esas historias que han contribuido a hacer de
Un sábado como otro cualquiera, no hará ni un mes desde que ocurrió.
- ¿Tiene 10 minutos?- le preguntó la chica, de no más de veinticinco primaveras.
En ese momento su cerebro entró en un bucle. No tenía ganas de que lo retuvieran, pues tampoco quedaba mucho tiempo para que cerraran la tienda. Pero ¿10 minutos? ¡Claro que disponía de 10 minutos! Y tampoco era cuestión de mentir a una dama…o algo así.
Le dio a la señorita una respuesta afirmativa, lo que desveló sus auténticas motivaciones: una empresa de jugos (cuyo nombre comenzaba por Minute y terminaba por Maid) le había lanzado a la búsqueda y captura de víctimas/despistados/clientes potenciales y hacerles “un par” de preguntas, que no robarían al interrogado más de 10 minutos. “Bueno” – pensó el bravo Entiman- “Si se mete en cuestiones excesivamente personales lo pagará caro, pero vamos a adentrarnos en esta nueva aventura a ver que me depara el destino. Además, que la chiquilla parece desesperada, y no quiero que su despido y posible indigencia pese sobre mi conciencia”.
“¿Bebes zumos con cuánta regularidad?” “¿De que marca sueles beberlos?” o “¿Dónde los bebes?” fueron sólo alguna de las preguntas que caracterizaron esos 600 segundos a las que
De repente, las 3 preguntas clave:
“¿Te gusta el sabor a piña?”
“¿A pera?”
“¿A mango?”
Si al hecho de que las tres frutas eran totalmente descontextualizables (piña=paliza, pera= juegos íntimos; mango=nuevas sensaciones), le sumamos que la joven osaba agarrar el brazo de Entiman y a arrastrarlo poco a poco, llevándolo a un lugar algo más alejado del bullicio del gentío, la cosa se tornaba misteriosa.
- “Bien, ahora sólo tenemos que ir por aquí…”- decía, más para ella que para su indefensa víctima.
Un paso de peatones, un descenso y entramos en un céntrico hotel. “Ya está. Me van a donar a la ciencia. Bueno, mis órganos al menos valdrán para algo, aunque espero llevarme alguna alegría antes del descuartizamiento” piensa él mientras la cada vez más inquietante señorita le hacía bajar un tramo de escaleras para llegar a una pequeña sala, con aspecto de comedor, y sospechosamente vacía, con un aún más sospechoso biombo al final de la habitación. Al fin, la señorita le soltó y, tras hablar con algo (puede que alguien) situado detrás del biombo, se despidió cortésmente de
De repente y sin previo aviso, un melenudo con aspecto de lechuguino, que parecía no haber disfrutado nunca de la vida (ni pinta de que fuera a hacerlo) salió de detrás del misterioso biombo. “¿Me tengo que enfrentar a éste? ¿Este es mi archienemigo? Pues le puedo, y fácil…” pensaba nuestro héroe a medida que el hippiento se aproximaba con un vaso de plástico en una mano y un fajo de papeles en la otra. “¿Mear ahora? Buf, si no hay ganas hombre…”
- “Bueno, antes que nada, gracias por venir aquí y hacernos este favor (¿¡pero es que no habían convencido a nadie más?! ¿O habían muerto?). Aquí tienes el primer jugo. Pruébalo y responde a las preguntas del papel”.
El papel daba unas sencillas instrucciones. Unas preguntas que había que contestar antes, durante y después de ingerir el bebedizo de sabor a piña y pera, sabores que, como él le había dicho anteriormente a la señorita aquella, odiaba. Después de aquel, un zumo normalito, del que escribió que no lo compraría ni aún siendo muchimillonario, el mojigato le trajo otro, con más tropezones que la melena del hippie. Después de hacer esfuerzos por no perder la conciencia, Entiman se lo bebió, contestó lo más negativamente posible y el chavalín salió de detrás del biombo para despedirle efusivamente y regalarle un boli como obsequio.
¿Moraleja? Elige la que más te guste:
- ¿Para qué coger el camino largo si el atajo te evita problemas?
- Sólo los desesperados son elegidos para llevar a cabo castings de zumos. Y seguramente vírgenes también. Al menos antes de los castings.
- Si una tía te agarra del brazo, seguro que te dará algo que beber.
Ahora marchaos, queridos alumnos. Marchaos y difundid la palabra.
