jueves, 24 de enero de 2008

Spider-Man: La trascendencia de lo innecesario (Primera Parte)

AVISO: PARA EL AFICIONADO COMIQUERO QUE HAYA PASADO MESES REFUGIADO EN UN ZULO, CUEVA O SIMILAR, EN ESTE POST PUEDE QUE SE DESTRIPEN COSAS ACERCA DE LA CIVIL WAR, ONE MORE DAY Y DEMÁS ZARANDAJAS RELACIONADAS CON EL ARACNIDOSO DE MARVEL, MÁS POLÉMICO QUE NUNCA EN ESTAS SEMANAS.

Algún día se reconocerá como se debe la labor de Stanley Martin Lieber en la literatura del siglo XX. Pocas veces un escritor tuvo una etapa tan fructífera y tan acertada a la hora de crear historias, personajes, y sobre todo saber hacerlos tan hijos de su época como intemporales. En un cortísimo período de tiempo, el autor, bajo el sobrenombre de Stan Lee, renovaría la ciencia ficción en los cómics, humanizándola y renovándola, mediante la invención de la Primera Familia, los 4 Fantásticos (excesivamente infantilizados en su traslación a la pantalla grande). Trataría temas tan complejos y maduros como el ser diferente, el racismo y el miedo a lo desconocido con los incomprendidos (en su momento) X-Men. El yo interior, el desdoblamiento de personalidad al más puro estilo Jekill y Hyde con el Coloso Esmeralda: Hulk. El esoterismo, la magia y los mundos oníricos con el Dr. Extraño. La aventura pura y dura, los problemas de formar parte de un equipo y las tensiones que se generan entre sus miembros, con Los Vengadores. Lee tampoco inventa nada nuevo (todo está inventado, pero la manera de hacerlo es lo que marca la diferencia), pero da con la manera de conseguir dar profundidad a un medio que aún hoy sigue siendo injustamente infravalorado: humanizar a los protagonistas. Así, contamos historias de ciencia ficción, pero con dramas familiares de por medio. Contamos historias con nuevos y extraños superpoderes, pero con el trasfondo de una Academia de alumnos (mutantes). Contamos sagas “más grandes que la vida” pero profundizando en las relaciones que se generan dentro de un grupo de personas. Pero si hubo un abanderado en esta nueva tendencia fue sin ninguna duda, Spider-Man.

Como se ha repetido hasta la saciedad, el hombre araña es, con toda seguridad, el personaje con el que más gente puede sentirse identificada. No quiere decir que sea el mejor personaje o el más profundo, pero sí es en el que la gente más se ve reflejada, sobre todo a la edad en la que uno empieza a leer tebeos: un chaval de 16 años, que no se come un rosco ni por equivocación, empollón, retraído, con problemas de dinero…que de repente ve como su vida cambia con la insignificante picadura de una araña. Pero esto, en lugar de facilitarle la vida, se la complica aún más: en uno de los mejores orígenes jamás creados para un personaje, Spider-Man, henchido de orgullo por sus nuevos poderes, deja escapar a un ladrón por considerar que ese no es asunto suyo, que a partir de ahora sólo se preocupará de sí mismo, y como mucho de sus tíos, que lo han criado como si se tratase de su propio hijo. Pero el destino se burla en su cara y ese insignificante ladrón asesinará horas más tarde a sangre fría a su Tío Ben, la única figura paterna que Peter Parker ha tenido nunca. En este punto es donde el chaval llega a la tan famosa conclusión de que “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Stan Lee continúa construyendo el personaje por esa senda de la cotidianeidad, de que la vida de Peter Parker sea tan normal como la nuestra propia, aunque él tenga una válvula de escape de la que nosotros no disponemos: el desahogarse pegándole guantazos a los malos malosos. Pero eso es lo de menos: lo importante es que Peter es un chaval normal, que tiene que llegar como sea a final de mes, que llegado el momento quiere independizarse, que le cuesta conseguir amigos, que se gradúa del instituto, que entra en la universidad, que tiene problemas con las chicas, que debe cuidar a su familia, que se enamora, que se desenamora y que pierde al amor de su vida, precisamente por esa interrelación tan magistralmente creada por Lee entre la vida normal y la doble vida secreta que lleva, que a diferencia de los demás, a él sólo le acarrea problemas, especialmente a la hora de mantener esa identidad como “secreta”. Su alter ego no hace más que inmiscuirse en los momentos más inoportunos de su vida, cuando todo parece irle sobre ruedas. Para Peter, Spider-man ha representado más una maldición, una carga inservible que otra cosa. Pero esa es su válvula de escape: lo que lo hace especial. Sin eso, su vida sería tan anodina como la de la gente que le rodea. Si diera la espalda a lo que puede hacer, daría la espalda a su tío Ben, y eso es algo que jamás se perdonaría. Si diera la espalda a su Tío Ben, Peter Parker no sería Spider-Man.

Sin embargo, a pesar de la genialidad de Stan Lee al darle a ese joven un ambiente tan mundano y cercano, nadie es perfecto, y es Lee quien primero sitúa a Parker en un ambiente ajeno a lo que es personaje, a la normalidad que siempre le rodea: En el Annual 5 (un especial de la colección regular), el escritor establece que los difuntos padres de Spider-Man eran en realidad espías del gobierno norteamericano, asesinados por motivaciones políticas. Esto hace que el Peter de esas páginas, por primera vez, se despegue de esa sensación de realidad y proximidad que eran sus principales características. La verdadera historia de los padres de Peter es trascendente para el personaje, pero intrascendente para quienes lo leemos, pues no hace sino traicionar la verdadera esencia del héroe, lo que no quita lo bien escrita que está. Es totalmente innecesaria para su desarrollo, y así lo demuestra que no se haga ni una mención al tema hasta décadas después.

Tampoco es necesario relacionar a Spidey con la magia. Pero es inevitable, al ser Steve Ditko el responsable gráfico de, además del lanzarredes, El Doctor Extraño, maestro de las Artes Místicas. Ditko, un apasionado de estos temas, de los mundos extraños, retorcidos y bizarros como su propia manera de dibujar al trepamuros, es quien establece la relación entre ambos personajes, aunque de nuevo se compruebe que al arácnido le cuesta horrores moverse en el pantanoso terreno de la magia, donde todo puede suceder, pero hay normas implícitas que la restringen a ciertos límites. Es innecesario, pero inevitable.

Los años noventa fueron una mala década para la industria, o al menos su primera mitad. Es algo ya asumido y aceptado. Obras maestras del género como Watchmen o El Regreso del Caballero Oscuro hacen que muchos escritores sin ideas se escuden en la oscuridad y la (supuesta) madurez para hacer historias tan sucias como vacías y carentes de contenido. La escasez de ideas de la época, cómo no, también alcanzó a Spider-Man, quien volvió a ver como el único elemento discordante de su origen y su pasado volvía para atormentarle: sus padres regresaban de la tumba, abriendo definitivamente la veda para que a Spider-man pudiera pasarle todo, por absurdo que fuera, o por muy bien escrito que estuviera: el ver a sus padres volver, para descubrir posteriormente que eran realmente robots creados por uno de sus más encarnizados enemigos alejaba muy mucho a Spidey de nuevo de sus raíces próximas a nosotros. Spider-Man se había inmiscuido demasiado en la vida de Parker, haciendo que ya no pudiéramos identificarnos con un viejo amigo al que habíamos visto no hacía mucho graduándose de la Universidad, con una asignatura pendiente para septiembre. Ya sus problemas no eran los nuestros: ahora sus problemas eran que Tía May no descubriera que sus padres eran robots, o que por culpa de sus clones lo acusaran de asesinato (algún día hablaremos de esta saga, ya hay algo preparado por ahí :P), o que su mayor enemigo resucitara de entre los muertos para robarle a una hija que todos (incluida la editorial) darían por muerta al poco tiempo, o que su tía May muriera para luego descubrirse que en realidad la que había muerto no era ella sino una actriz (sí, sí, como estás leyendo: para fliparlo. Y la gente se queja de lo último, que poca memoria…), o que su esposa fuera una conocida actriz y supermodelo que de repente retoma sus estudios universitarios…Historias mejor (gran parte de la saga del clon) o peor (la resurrección de May) escritas, pero alejadas por completo de ese toque de “te puede pasar a ti” que hicieron a Spider-Man el buque insignia de Marvel en los sesenta.

Y, cuando el personaje parece inmerso en un pozo sin fondo, escrito por guionistas que no tienen ni idea de cómo escribirlo y con argumentos cada uno más absurdo que el anterior, llega un guionista que conoce como debe comportarse el personaje al milímetro, con historias y argumentos que no son nuevos (todo está inventado…), pero que no traicionan para nada la idea de Spider-Man. John Michael Straczynski llega a la franquicia como un terremoto, con una historia tan peligrosa como condenadamente bien escrita, como es la batalla con Morlun, un personaje dedicado en cuerpo y alma a cazar a gente como Peter. Lo peligroso de la historia es la inclusión de elementos mágicos en la trama, que aún no pegando con el personaje, dan completamente igual, porque por 1ª vez desde los primeros cómics de DeMatteis o desde Roger Stern, Peter parece de nuevo una persona como tú y yo, que parece haber dejado atrás definitivamente la adolescencia, y asentarse en un momento de madurez como nunca ha tenido. El Spider-Man de JMS supone el reencuentro con un viejo amigo, con momentos de pura genialidad (los monólogos interiores del personaje, su interacción con el detective Lamont o con otros personajes neoyorquinos que se cruzan en su camino, o muy especialmente todo lo concerniente a la reconciliación con MJ y al descubrimiento de su identidad por Tía May). JMS no teme crear enemigos nuevos (aunque casi ninguno sea comparable a los clásicos, sólo Morlun), secundarios tan carismáticos como Ezekiel, o por primera vez en mucho tiempo, hacer evolucionar al personaje de una manera coherente y consecuente con su trayectoria, no mediante golpes de efecto como muertes, bodas, resurrecciones, hijos…que no hubieran molestado si se hubiesen hecho con calidad y cabeza. Spider-Man vive un momento de calidad envidiable, que sólo parece que podría truncarse con la marcha del guionista.

Pero entonces, dos hechos aislados e independientes uno del otro, que en un principio no deberían significar la hecatombe, comienzan a marcar el final de esta época dorada. Aunque parezca una chorrada, la marcha de Bill Jemas (el jefazo de Marvel junto con Joe Quesada) afecta a toda la idea que se llevaba manejando en Marvel los últimos años: el de la independencia de cada colección y el olvido de la continuidad. Jemas aboga por que cada serie de Marvel pueda ser leída independientemente, sin cruces con otras colecciones, y que la continuidad se ignore deliberadamente si con ello puede contarse una buena historia (como el mismo JMS hace en muchos puntos de su primera etapa). Al irse Jemas y quedarse Quesada como único capo de la empresa, se comienza a extender la idea de nuevo de recuperar la interrelación entre personajes y colecciones, algo que no es ni mucho menos una mala idea si se hiciera debidamente. Junto a la marcha de Jemas, el otro hecho, aún más clave que este, es la marcha del dibujante que tan bien se acoplaba a los textos de Straczynski: John Romita Jr. es “expulsado” de Spider-Man para dedicarse a relanzar a otros personajes como Pantera Negra o el Vigía, dejando al personaje huérfano artísticamente hablando. Esta marcha coincide curiosamente, con el cierre apresurado de la trama clave de JMS: el argumento de Ezekiel y los orígenes mágicos de Spider-man se cierra casi definitivamente en tres míseros números, que deberían haber sido un par más. Así se cierra la 1ª etapa del escritor en Spider-Man, una de las mejores en lo que llevamos de siglo, con el Spidey más humano desde los años 70.


(Mañana, la segunda parte)

6 comentarios:

Flowtista dijo...

Que te crees que me voy a leer todo eso! Soy tanto, pero no pa tonto!!!


(Es broma, luego lo leo, además sé por quién va el calificativo...(sí, ese que empieza por t...y acaba por onto)

Un saludo!

- YOGUR - dijo...

Pues yo me lo he leído enterito y debo felicitaros Entidades, un gran artículo, muy bien escrito y con un buen desglose de la vida del trepamuros. Os merecéis una buena ovación! ;)

Las Entidades dijo...

Flowtista: pero hombre, que este es el pequeñito. Hoy toca el grande, xD

Yogur: Gracias Yogur, nos alegra que te haya gustado, sobre todo por el trabajo que ha conllevado. Hoy la 2ª parte ;)

Y desde aquí, GRACIAS a todos: 10000 visitas señores!!! 10000 millones de gracias a todos vosotros, que os pasáis por aquí día sí y día también.

Como dijo Locke, habrá que hacer algo ;) Estad atentos...

gaby dijo...

Vaya ni yo me lo puedo creer. LO HE LEIDO TODO... Lástima que solo haya entendido el 1/2094837. ;)
Muchas felicidades por las 10000 visitas. No cualquiera las logra.

Flowtista dijo...

Qué profundo destripe del personaje, bien expuesto y resumidísimo por cierto, aunque sea exteeenso. Algo sabía de todo esto, bastante, pues es, creo, el personaje que más conozco, y también mi favorito.Lo que desconocía (obviamente) es la trayectoria de guionistas y editores y tal, y tampoco sabía de esos giros bizarros y esporádicos en la trama, ni me imaginaba semejantes delirios, pero bueno, todo sea por sorprender al populacho. Gracias por esta sección, es muy lúdica.

Caliani dijo...

Ostias, to eso sale de vuestra cabeza? Dios... xD Sabéis que por vuestra culpa veo rayas blancas mire donde mire? xD

En fin, también es mi personaje favorito, pero había algunas cosas que desconocía, sobre todo de sus editores y tal que no me suelo fijar, pero tampoco me enteré que Spidey tuviera orígenes mágicos!