viernes, 4 de diciembre de 2009

“¿Y cuál es mejor, mamá?” Hoy: “Coraline”



¡Buenas noches, damas y caballeros, y sean todos muy bienvenidos a este surrealista y cultural combate que se presenta tremendamente reñido y apasionante! Tres rivales, hijos de un mismos concepto, tres visiones distintas de la misma historia.

En esta esquina del ring, encontramos al original, al primero, al que marcó el camino de sus predecesores: Coraline, la novela infantil escrita por el creador de Sandman, Neil Gaiman, y su primera incursión en el susodicho género. Como virtudes, “Coraline, el libro” presenta numerosas influencias de autores como Roald Dahl o Lewis Carroll (no resulta para nada complicado descubrir las múltiples semejanzas que Coraline guarda con “Alicia en el País de las Maravillas” y “A través del Espejo”), retrata perfectamente a los personajes principales y diferencia claramente los ambientes en los que la protagonista se mueve. Asimismo, al ser una obra dirigida a los niños (a pesar de alcanzar extremos que pueden resultar algo oscuros para chavalines … pero oye, el lobo se comió a la abuela de Caperucita, así que …) la lectura resulta amena y rápida. Curioso resulta que sus principales virtudes puedan darse la vuelta y convertirse también en sus defectos. Debido a que se lee en un suspiro, al terminar uno se queda con la sensación de que muchas situaciones no quedan lo suficientemente explotadas, así como que sus influencias en según qué momentos resultan excesivamente obvias, y pueden convertirlo en excesivamente referencial con los autores anteriormente mencionados, y simple si se compara con ellos. En resumen, como obra literaria, Coraline resulta una experiencia de lo más agradable, pero ni mucho menos revolucionaria, lo cual no es poco en los tiempos que corren. Además, cuenta con ilustraciones del genial y perturbador Dave McKean que, si bien no son lo mejor de su obra, demuestran su versatilidad y redondean el tenebroso conjunto.



En esta otra esquina tenemos con nosotros a “Coraline, el cómic”, con textos del propio Gaiman y narrativa y dibujos del siempre interesante P.Craig Russell. Russell, conocido por su “Doctor Extraño”, “Killraven” y “El Anillo de los Nibelungos” es realmente el único responsable de esta obra, pues se limita a extraer los textos literalmente del libro del escritor de “1602”, aderezándolos con sus imágenes. Lamentablemente, aunque la historia sea exactamente la misma, Russell no explota ni de lejos las posibilidades que la historia ofrece, que son muchas y muy tétricas. Así, se muestra tan solvente con las escenas cotidianas como con las que transcurren “al atravesar la puerta”, pero sin llegar nunca a deslumbrar, sin que sus imágenes transmitan más emoción o información que la del propio texto. Se trata más de un relato ilustrado que de un cómic en sí, donde el dibujo simplemente describe lo que el texto ya dice. Y, teniendo un texto con esas virtudes visuales, y a un ilustrador tan dotado artísticamente como Russell, no podemos sino llevarnos una pequeña decepción al compararlo con su contrapartida literaria, y con las expectativas generadas a priori. La historia sigue siendo igual de buena, pero se hace más anodina al depender de una narrativa tan poco atractiva.



Por último, de creación más reciente, tenemos en esta última esquina (sí, es un ring triangular … en la Enti-Sede son así) la adaptación cinematográfica llevada a cabo por Henry Selick hace unos meses del texto del británico autor de “American Gods”. En las sabias palabras proferidas por “Las Entidades” (marca registrada) durante la más reciente gala de los Enti-Awards: “se trata de una película falsamente infantil, un cuento de terror maquillado de fábula para niños, una película que hace justicia a uno de los grandes genios (junto con Nick Park y Tim Burton) del Stop Motion: Henry Selick. El director de “Pesadilla Antes De Navidad” vuelve con “Coraline”, una historia basada en la novela homónima de Neil Gaiman (también adaptada a cómic por P. Craig Russell), para deleitarnos con preciosos mundos de retorcidas imágenes, personajes oscuros y momentos realmente escalofriantes para un público que probablemente no lo espera ni sepa entenderlo. Todo en esta peli es perturbador, sus secundarios, sus paisajes, su oscuro guión… todo contribuye a crear una auténtica joya de la animación, y a distanciar de nuevo este género (como viene haciendo Pixar estos últimos años) del cine meramente infantil. Si a esto sumamos un diseño artístico impecable y una banda sonora que enfatiza aún más el tono extraño de sus fotogramas, nos encontramos ante una obra imprescindible.” Selick consigue lo que no pudo Russell: explotar hasta el límite las posibilidades artísticas que Gaiman pone a su disposición, y además, profundizar y alargar la historia, añadiendo personajes y situaciones nuevas, que casan perfectamente con el tono de la historia y dotan de una mayor (tampoco mucha) complejidad al conjunto, solventando así la sensación de “brevedad” que transmite la obra original. Un imprescindible cinematográfico de este año, ganador de los Enti-Awards para colmo. Queda claro que, esta es una de esas raras ocasiones en la que la traslación a otro medio supera a lo realizado en su medio primigenio. Una rara avis en los tiempos que corren, una prueba de que a veces, “a la tercera va la vencida”.



Ganadora por KO: “Coraline: La Película”

¿Siguiente combate?

7 comentarios:

- YOGUR - dijo...

Toy de acuerdo, la peli mola más que el libro y, desde luego, mucho más que el cómic.

El problema que le veo al libro no es tanto su brevedad como que lo siniestro comienza desde un primer momento y deja poca opción a la sorpresa que supondría empezar el relato de una manera más tradicional para luego adentrarnos en ese escalofriante mundo paralelo (Cosa que si hace la película). Yo me releí el libro tras ver la peli y descubrí que la película me había gustado más que el texto.

Dark Phoenix dijo...

Poco puedo debatir yo, ya que sólamente he visto la película, y esta me pareció, eso sí, siniestra y realmente buena. Qué repelús me sigue dando la Otra Madre... brrrrr...

Por lo que comenta Entiman sobre la simplicidad del libro... hombre, hay que tener en cuenta que es literatura para niños, así que muy compleja la obra tampoco podía ser.

Saludetes!

Merrick dijo...

Yo también estoy de acuerdo. El libro me encantó, pero la película (con esa textura tan... no sé, ¿gótica?) le da al relato una fuerza espectacular. También acentúa el lado terrorífico (pobres los críos que la hayan visto).

Y desde luego lo peor esa gélida versión de Russel, probablemente el primer pinchazo gordo que le veo a este autor.

Las Entidades dijo...

Yogur: sobre lo de la brevedad que también comenta Darfeni, no significa que ésta sea un defecto del texto (relatos buenos hay de todos los tamaños), sino que al ser breve, muchas situaciones prometedoras se quedan en eso. Algo que no ocurre tanto en la película, en parte por alargar metraje, en parte porque queda todo el conjunto más cerrado.

DP: Simple si se compara con Alicia de Carroll, por ejemplo, no simple en sí, que lo es lo justo y necesario para que un niño lo lea sin sangrar por los ojos, xD

Merrick: totalmente de acuerdo con lo de Russell .. debe ser lo único que no nos ha terminado de convencer de este, por otra parte, genial ilustrador.

Agradecimientos tétricos para los tres... Muajajajajajajajaja!!

Dark Phoenix dijo...

Hombre, Entiman... es que la Alicia de Carroll... pues eso, no es comparable. Es como Roald Dahl, que igual es breve pero vamos... sus cuentos son obras maestras. Todo depende de la pericia del autor.

Botonos... botones... brrrrrr

Las Entidades dijo...

DP: ya, ya sé que no es comparable, pero claro, al ser tan referencial con Alicia, pues claro, uno no deja de darle vueltas a los puntos en común y las diferencias. Pero vamos, que no son comparables es algo que sabes desde que abres el libro, sip.

"Sólo tendrás que coserte estos botones en los ojos. No duele" xD

Dark Phoenix dijo...

Pues a mí me duelen sólo de pensarlo... xDD