miércoles, 20 de junio de 2007

Recuerdos Espaciales: Honor, Deber, Gloria, Combate y Victoria (Parte 1: el cómic)

AVISO: ESTE POST HABLA SIN CORTARSE UN PELO DE “300”, EL CÓMIC CREADO POR FRANK MILLER Y TAMBIÉN DE “300”, LA PELÍCULA DIRIGIDA POR ZACK SNYDER...BASADA EN “300”, EL CÓMIC CREADO POR FRANK MILLER. SÍ, LA BATALLA DE LAS TERMÓPILAS ES UN HECHO HISTÓRICO Y NO ES NINGÚN SECRETO COMO ACABA, PERO POR SI ACASO NO HAS LEÍDO UN LIBRO DE HISTORIA EN TU VIDA, PUES YO AVISO, POR SI ACASO, QUE NO SE DIGA...


Morirán todos (hala, para el tonto que no hiciera caso del aviso, ya te sabes el final, por listo). Y el rey lo sabe. Antes de partir hacia las Termópilas, Leónidas lo sabe, no alberga esperanza alguna de que sus 300 niños sobrevivan a la masacre que les espera, pero eso es lo que ansía desde hace décadas, desde aquel frío invierno, desde el lobo. El líder espartano sabe que nada tiene que hacer contra las innumerables hordas de Jerjes mas que tener una muerte digna, que haga justicia a la honorable vida que ha llevado, y que le otorgue el lugar que merece en la historia. Que no caiga en el olvido...


Si algo se puede deducir de la obra de Frank Miller es que deja muy poco a la imaginación. No se caracteriza por su sutilidad, todo es engrandecido, exagerado hasta el mayor de los extremos...Si escribe un cómic de serie negra, debe estar poblado de personajes estrambóticos, histriónicos y sicóticos, con situaciones surrealistas y diálogos tan contundentes como tópicos. Si realiza un homenaje a sus queridas historias de samuráis, las pasa por su filtro visual, traslada la acción a un futuro irreal y nos cuenta una imposible historia de amor. Y si lo que quiere es rendir tributo a una película que durante su infancia le dejó marcado (“El León de Esparta”) y a unos hechos históricos, a una batalla suicida llevada a cabo por unos personajes que, si no fueran históricos parecerían creados por la propia pluma de Miller: los espartanos, los guerreros de Grecia. Cada vez que algún pueblo griego necesitaba ayuda y se la pedían a Esparta, estos respondían mandando un único soldado, ya que esto era lo único que les hacía falta para vencer. Esa era la mentalidad espartana, orgullosos, confiados hasta el extremo en sus posibilidades, animales de batalla.


El cómic de Miller relata este terrible combate, esta escaramuza que enfrentaría a los susodichos 300 espartanos contra el imperio que se gestaba en aquella época, el Persa, que enviaría miles y miles de soldados (la cantidad varía según la fuente que consultes: entre 250000 y un milloncejo...jesús, parecen las cantidades de una manifestación de esas que están de moda ahora) a conquistar y arrasar todo lo que estuviera orgulloso de ser espartano. Pero como es natural en el autor americano, en su cómic lo que hace es engrandecerlo, convertirlo en un hecho fantasioso, pero que asienta sus bases en la realidad, donde los buenos son pocos y superhombres y los malos son unos abusones que les superan infinitamente en número, y para colmo deformes (ríete tú de los uruk hai de “El Señor de los Anillos”). ¿Y que tiene esto de malo, me pregunto (ya que muchas críticas negativas que he leído se encaminan en ese sentido)? El único fallo puede ser el del lector que se crea que los hechos históricos transcurrieron así, tal cual, con elefantes gigantes y guerreros inmortales. Los cómic de Frank Miller te exigen entrar en su juego, y luego tú decides si quieres o no ser partícipe de dicho juego. Si no entras, es obvio que no te gustará nada, o que según en cual entres (si es Sin City o es DK o el que sea...) uno te parezca una maravilla y el otro una tomadura de pelo, cuando en realidad, ninguno difiere demasiado del otro, ni en temática ni en narrativa.


Con “300”, el cómic, pasa esto. Si entras desde el principio en la historia, en el divertimento que teje Miller, lo disfrutarás como un enano. Sí, el único personaje medianamente profundizado en el cómic es Leónidas, pero porque no existen protagonistas en el cómic, sino dos bandos enfrentados como bloques, sin que un miembro importe más que otro, salvo el Rey, porque por algo es el Rey (al igual que ocurre con Jerjes y los persas); sí, los malos son muy malos, pero tampoco los buenos son muy buenos, sino más bien lo contrario, ambos bandos son muy malos: ambos matan sin piedad, sin ningún tipo de miramientos, los dos ensalzan la violencia como la única solución al conflicto, y eso no lo inventa Miller, sino la misma historia. Los espartanos no eran unos sabios diplomáticos como los atenienses, y los persas no se convirtieron en un Imperio dialogando amigablemente con los líderes de las culturas sometidas. Miller ignora multitud de hechos históricos, pero no por desconocimiento de causa, sino para dotar a la historia de una mayor épica, de un mayor sentimiento de irrealidad, de fantasía.


Pero si algo hace que 300 se destaque como una joya del noveno arte es la maestría de Miller a la hora de narrar. Para ello se basa en un formato panorámico, atípico en el mundo de la historieta. donde raramente se emplea, para resaltar la espectacularidad de las batallas, los paisajes, y sobre todo, la impresionante labor de Lynn Varley, su colorista habitual (y esposa de paso), que es la que dota a la obra de una plasticidad única, unos tonos muy característicos, y colores tierra asfixiantes. A diferencia de “Sin City”, donde las figuras se mantienen únicamente con los blancos y negros, aquí los dibujos deben sostenerse en los colores, los cuales apoyan y moldean cada pliegue, cada roca, cada gota de sangre. Probablemente nos encontremos, junto con Ronin, ante el mejor trabajo de Lynn Varley, el más bello y hermoso. Aún así, no es el mejor trabajo de Miller, sobre todo para el que ya hubiera leído algún trabajo suyo antes, pues en esta obra reincide en sus temas habituales: el individuo contra el poder establecido, el honor, la redención, etc. Además de volver a usar recursos ya empleados en otras obras, como el protagonismo del narrador, los chorreos y salpicaduras de tinta para crear ambientes o texturas (ver Sin City) o (esto ya es más casualidad otra cosa) que sus personajes principales nunca acaben bien en la historia: o hechos unos zorros o sacrificando su vida (pero siempre por un bien mayor eh? Nunca puede morir el prota sin estar justificado). Lo que si es casi seguro (a no ser por alguna agradable sorpresa) es que 300 es el último gran cómic de Frank Miller, su última gran genialidad, porque, visto sus últimos productos (las últimas historias de Sin City, DK2, Batman y Robin no la he leído pero dicen que es demencial...), ya podemos conformarnos con las obras maestras que el maestro nos ha dejado, como su Daredevil, Ronin, Batman Año Uno o DK.


(Mañana la 2ª parte: la película)

5 comentarios:

Thor dijo...

Vaya pedazos de posts que haces.Te voy a linkear.

Chacal dijo...

Bueno, yo me remito a lo que en su día puse en mi blog tanto del comic como de la película: ninguno de los dos me gustó nada argumentalmente, aunque visualmente sean ambos virtuosos en sus respectivos medios (papel y celuloide).

Las Entidades dijo...

Gracias por el linkeo Thor, se agradece bastante la verdad, que últimamente las visitas andan pelín flojillas :p.Y Chacal, te reconozco que argumentalmente la historia pueda ser más simple que el mecanismo de un chupete, pero hay que saber contarla, y eso Miller lo hace como pocos: decorar visualmente sus argumentos (como en Sin City por ejemplo), pero weno, pa gustos colores, xDD

Pablo dijo...

Despues de ese cartelito d advertencia d superman ya no me atrevo a cerrar esto sin comentar...no puedes chantajearme asi tio. En fin...he leido el comic y he visto la peli y seee, grandiosos ambos. Ah..y no sabia como acabaria la peli antes de verla eh? Y algun libro de hª he catado ¬¬ ...alguna pagina ...algun párrafo habre ojeado.
P.D: DIE!

Las Entidades dijo...

For Pablo:

DINE!

(Aclaración: Chiste privado ;))