miércoles, 11 de julio de 2007

Defendiendo lo Indefendido: Jarhead (“Cabezabote”)

Inauguramos nueva sección, “Defendiendo lo Indefendido”, que viene a reciclar la sección de nuestro espacio del messenger titulada “El Infierno Espera”. Éste nuevo espacio se centrará en defender películas, libros, cómics, cds o cualquier otra cosa que fueran en su momento ignorados, bien por crítica o por público. En un principio esta sección intentará ser semanal, pero pasará a ser quincenal dentro de un tiempo (ya avisaremos cuando toque :p). Atentos además esta semana, que probablemente inauguremos alguna otra nueva sección de tono más musical, o algo así, xD. Bueno, a lo que toca.


Creo (espero) que muchos de los que nos leen reconocerán que, tanto “American Beauty” como la nunca suficientemente admirada “Camino a la Perdición” (es que, que una peli de gángsters esté basada en un cómic, y que encima esté bien hecha...ay, la baba) son dos de las mejores películas que se han podido ver en una pantalla de cine en los últimos años, por mucho que algunos las tilden de sobrevaloradas. “American Beauty” es una genial crónica sobre la sociedad yanki y sobre la búsqueda de su ansiado “american dream”, donde el peso de la película recaía principalmente en los actores, que debían ser fieles representantes de la hipocresía de la que presumen los estadounidenses. Así, tanto Annette Benning (a la que, creo, se le está subiendo un poco la fama a la cabeza según las apariciones y declaraciones que realiza, muy en plan “porque yo lo valgo”) como el siempre perfecto Kevin Spacey, pasando por Wes Bentley, Chris Cooper o Mena Suvari (que ya ha pasado a la historia del cine por protagonizar una de las escenas de más y mejor carga erótica (que aprenda Sharon Stone y sus segundos instintos básicos) de las últimas décadas: la de los pétalos de rosa), todos representaban sus papeles de una manera deliciosamente irónica, a lo que se sumaba una dirección casi teatral de Sam Mendes, una música muy característica del film, y un toque de histrionismo muy delicado, que siempre bordea el límite. Un arriesgado debut para un director novel (en cine) que se saldaría con el triunfo en los Oscar.


Más clásica sería su segunda incursión en el cine: “Camino a la Perdición”, donde elaboraría una trama de traiciones, venganza y redención, con todo el sabor de las películas antiguas de Gángsters, y además, basada en un cómic, el cual es más tópico en su desarrollo, aunque de dibujo a tinta excepcional. Y es en este film donde el marido de Kate Winslet (sí, Mendes es el marido de la chica de Titanic) demuestra toda su habilidad como realizador, ya que si bien la historia puede ser algo previsible (como ocurre en todas las pelis de mafias), y que incluso llega a recordar a la historia de Al Pacino en “El Padrino 2”, lo importante es cómo esta contada, madre mía. Todo destaca en esta película, que incluso se te llega a hacer corta: la contenida interpretación de Tom Hanks (a este hombre deberían darle un Oscar por cada interpretación que hace), el maravilloso papel de Paul Newman (a quien debían haber dado un Oscar por éste personaje), los descubrimientos (para quien no los conociera de antes) de Jude Law (gran asesino a sueldo) y Daniel Craig, la música de Newman (no Paul, sino Thomas (o Randy, no me acuerdo!)), la mayoría de los diálogos (en especial los de Paul Newman con Tom Hanks) y los momentos en los que éstos no son necesarios (la venganza del personaje de Hanks, la escena del piano...), y sobre todo, la MARAVILLOSA fotografía de Conrad (¡tenía que llamarse así!) L. Hall, ganador de un Oscar póstumo por este film. Para mí, una de las tres mejores películas de aquel año (junto con “Las Horas” y “El Pianista”), y desde luego, la mejor de su realizador.


Y ahora nos llega con una peli bélica (¿es que pretende tocar todos los géneros cinematográficos?), que desde luego, es más que eso, y sobre todo diferente al resto. En lugar de centrarse en la evolución de la guerra (Apocalipsis Now, Salvad al Soldado Ryan...) o en las secuelas para sus protagonistas (El Cazador...), se centra en el durante, y por encima de todo, en el aburrimiento y el absurdo que estos conflictos suponen. No es una película con mensaje, no transmite una opinión, no dice “La guerra es mala”, no le hace falta. Solo muestra lo que unos soldados cualquiera, con sus problemas familiares y sus traumas personales (genial el fragmento que nos muestra el pasado del protagonista, un hipervitaminado Jake Gyllenhall que persiguió a Mendes para conseguir un papel) tienen que pasar durante estas tonterías: el prepararte cientos de días para nada, el esperar a que pase algo, y el desgaste que eso les supone para sus cada vez más enfermas cabezas, que está plasmado de una manera perfecta en la escena de la “seca” pesadilla surrealista de Swofford, el prota. Y es que con la película con la que mejor se puede comparar ésta es con la ópera prima de Mendes “American Beauty”, donde ese surrealismo, en ocasiones absurdo, en ocasiones terrorífico, domina la narración, con esa imprevisibilidad del no saber cuando va a cambiar de ser una locura a ser un drama, o un film de guerra. Mendes vuelve a hacer gala de un genial dominio del tempo narrativo, ya que consigue que una película de poco más de 1 hora y cuarto llegue a parecer que son tres horas y mucho, no porque se haga larga, sino porque te transmite perfectamente lo que pretende: el aburrimiento, la sensación de que una guerra de 4 días dura siglos, y que es algo que los críticos no han sabido o no han querido ver. Pero es que ésta, que es la principal virtud de la película, es un arma de doble filo, ya que a veces se convierte en su único defecto: no es una historia, no narra nada específico, sino que describe como lo viven los soldados, y a veces esto llega a causar una excesiva monotonía, con escenas que no hacen avanzar la trama, sino que profundizan en la personalidad de los protagonistas, algo que, aún así no es malo.


Como es habitual en las películas del director, tiene una buena música (en este caso con más canciones antiguas que las otras dos: destaca sobre todo el momento en el que se usa la conocidísima “Don’t worry, be happy”, después de una de las escenas más divertidas de la película) y una excepcional fotografía (impresionantes los paisajes de los pozos petrolíferos, para quedarse con la boca abierta). Además, aunque los actores no lleguen al nivel de los de las anteriores películas de Sam Mendes, sí que mantienen alto la calidad del film, en especial el ex-cowboy homosexual Gyllenhaal, Peter Saarsgard y Jamie Foxx (en un papel tan antipático como lamentablemente fiel a la realidad). Una muy buena película que, si bien no es la mejor del realizador, sí que se merecía un poquito de atención por parte de la crítica y del público. No digo que mereciera llevarse 8 Oscars, pero sí un buen porrón de nominaciones, viendo además la calidad de dos de las triunfadoras de la gala de aquel año, como eran Crash y Memorias de una Geisha, filmes a las que espero que el tiempo ponga en su sitio.


3 comentarios:

cataplaf dijo...

Olas: las 2 primeras las vi, la última no, la q más m gustó fue american beauty aunq hay q elegir bien el momento por lo lenta en mi opinión q se hace. Lo q más m gustó de ella fue la plasmación de las personas dentro de casa y de la vida americana (en el sentido de lo q no muestran al exterior) y la actuación de kevin spacey, y de camino a la perdición lo q más me gustó fue la plasmación de hacer parecer buena persona a alguien q mata o paga para matar y la parte gráfica de la película, sobretodo la escena de la lluvia cayendo bajo los protagonistas.
PD: muy buena la valoración q le das a memorias de una geisha, no sabía la considerabas buena peli.
saludos :P

Las Entidades dijo...

A lo mejor es fallo nuestro, pero lo que pretendíamos decir con lo de Crash y Memorias de una Geisha es que, visto que dos filmes cuya calidad raya lo mínimamente aceptable y poco más (nada del otro mundo, vamos), una peli como Jarhead, que es muy superior a la media de las pelis que se estrenan habitualmente, debía haberse llevado algunas nominaciones a los Oscars, y eso como mínimo.

Y yo tengo especial debilidad por "Camino a la Perdición", que le vamos a hacer! :p

cataplaf dijo...

Ups, te entndí mal, pues a mí memorias de una geisha es una de las pelis q más me ha gustado, ya decía yo q me sonaba raro q valoraras esa peli.
PD: Jarhead no la he visto je je.
saludis