sábado, 26 de abril de 2008

Hogar



(Dibujo dedicado a The Nobody. Él sabe por qué, xD)

Algunos lo sabíais ya. Otros probablemente no os habíais enganchado todavía a esta bitácora de este par de dos, pero visto el éxito de nuestro último relato, y visto que en su momento, por más que hablamos del tema, no lo posteamos, aquí está "Hogar".

"Hogar" es un relato escrito por ambos (más por uno que por otro, pero dejémoslo ahí, xD) que presentamos a un concurso organizado por la página Zona Negativa, relacionado con la serie "Héroes". Elegirían los 5 relatos que más les gustaran y les enviarían un pack con la primera temporada del show. Al final, milagrosamente, resultamos ser uno de los 5 finalistas, y decimos milagrosamente por el enorme nivel que mostraban las otras historias ganadoras. Por cierto, que el gran Korni fue otro de los triunfadores, con una genial y oscura historia que ponía los pelos de punta.

Ahora lo leemos y la verdad es que cambiaríamos mil cosas, normal teniendo en cuenta que apenas tardamos una hora en escribirlo y media en revisarlo para que entrara en plazo, pero como ya le hemos cogido cariño a la trama del chavalín tal como está, pues no hemos tocado ni una coma.

De polémicas y comentarios hirientes mejor no hablamos, que entre el nuestro y el de Korni recibimos una buena leña. Menos mal que algunos eran educados y criticaban lo que no les gustaba con un poquito de respeto, de los que sacamos algunas conclusiones para futuras historias. Por supuesto, si no os gusta no os cortéis, que nosotros ya os tenemos calados y sabemos 
que sois gente de bien.

Sin más preámbulos...





Hogar

Muerto. Mi cuerpo yacía en el arenoso terreno, inmóvil. No era la primera vez, desde luego, pero quizás esta ocasión era la única en la que realmente me había planteado no levantarme, no volver a una vida tan dolorosa como insustancial. Y mi reciente muerte era buena prueba de ello.

No hacía mucho que me había dado cuenta de mis extrañas habilidades, aunque por detalles insignificantes: la cama algo más sucia de lo normal al despertarme, lo mismo ocurría con la ducha cada vez que terminaba de usarla, extraños y atosigantes sueños de los que nunca recordaba nada…Lo dicho, minucias que, aunque me preocupaban, no eran tampoco nada extraordinario, no era como volar o sentir detenerse el tiempo. Simplemente era polvo que se llevaría el viento.

Además que tampoco mi situación en casa era como para descentrarme por esas menudencias. Mi padre andaba continuamente malhumorado debido a su sobrecarga de trabajo, lo que hacía que las discusiones fueran constantes. No era fácil tener que hacerse cargo de un adolescente, más aún sin otro hombro donde llorar, pues el dolor causado por la muerte de mamá había ido convirtiendo a papá en una persona cada vez más irascible y huraña. Se enfadaba por cualquier cosa, no ascendía en el trabajo, al contrario que nuestras deudas, que no hacían más que crecer. Las continuas visitas del casero no hacían sino empeorar el ya de por sí tenso ambiente en casa, lo que hacía que yo intentara evitar pasar allí más tiempo del estrictamente necesario, pues lo único que conseguiría estudiando allí sería una insufrible migraña.

¿Amigos? ¿Dónde? Nunca había tenido suerte con eso de “hacer amigos”: ni en primaria, ni ahora, y lo peor es que este asunto tampoco iba mejor de lo que iba el del hogar. A pesar de mis intentos de pasar lo más desapercibido posible, éstos eran cada vez más inútiles. Las bromas crueles, los chistes por los pasillos y los rumores infundados que se propagaban como la pólvora hacían al instituto otro lugar donde iba a ser imposible el relajarse. Ni en casa, ni en clase… ¿dónde refugiarse?

Decidí buscar un lugar donde pasar los ratos muertos, donde poder estar en mi tiempo libre sin preocupaciones de ningún tipo, sin tener que estar mirando constantemente por encima del hombro o soportando estoicamente los gritos de mi padre. Como si de unos cantos de sirena se tratasen, acabé yendo a parar todos los días a una playa cercana, donde me sentaba durante horas en la arena a contemplar el horizonte. Esos se convirtieron indiscutiblemente en los mejores momentos del día durante semanas, en las que incluso llegué a faltar a clase en más de una ocasión, debido a que aquella playa se había convertido para mí en algo tan indispensable como respirar.

Todo cambió harán ahora 2 semanas. El instituto había puesto al corriente a mi padre sobre mis cada vez más frecuentes ausencias injustificadas, lo que me llevó a confesarle todo sobre mis escapadas playeras. Eso conllevaría a que éstas fueran cada vez menos frecuentes, agriando mi carácter más y más cada día. Una mañana, al salir de uno de esos extraños sueños, noté que me ahogaba. Tosí y tosí, hasta que mi garganta se aclaró y mis pulmones se limpiaron, dejando un sabor salado en mis secos labios. Sobre la cama quedaba lo que mi cuerpo había expulsado. Y me di cuenta entonces de lo que era realmente aquella suciedad que estos meses me había acompañado. Arena. Miles de granos de arena. Mi cuerpo se deshacía en ella.

Me intenté dirigir al espejo más cercano para comprobar cuán grave era el problema, pero me era físicamente imposible. Mis piernas se encontraban ancladas en la cama, convertidas en una ingente cantidad de arena mojada. Y con horror comprobé que no era un efecto aislado. Las toses que habían aclarado mi garganta habían abierto una brecha en mi pecho, brecha que se supongo rellenaría la arena que ahora yacía en mi cama. Mis manos también comenzaban a disolverse poco a poco, convirtiéndose en cientos de diminutos granos independientes uno de otro. Al cabo de unos minutos, ya no quedaba nada de lo que antaño había sido mi cuerpo. Mi conciencia flotaba, manteniéndose común a toda la arena esparcida a lo ancho y largo de mi lecho, pero incapaz de mover un músculo, si es que aún tenía alguno. Fue la primera de mis muertes, que duró horas hasta que conseguí, con un esfuerzo titánico, recomponer pedazo a pedazo mi anterior y concreta forma, lo que también llevaría su tiempo. Para cuando mi padre llegó, yo ya estaba totalmente compuesto de nuevo. Lamentablemente el tutor de mi clase había dejado un mensaje en el contestador, que le informó de mi nueva ausencia sin justificar. Demasiado cansado para abroncarme, papá dio media vuelta y salió por la puerta, para no volver hasta bien entrada la noche.

El problema es que cada mañana era peor. Cada día mi cuerpo despertaba totalmente esparcido por todo el cuarto, aunque afortunadamente papá salía a trabajar antes de que yo me despertara totalmente convertido en ese ser informe y arenoso. La buena noticia es que cada vez costaba menos el volver a mi estado normal, hasta tal punto que a los pocos días de mi primera “muerte”, ya podía ir al instituto con total normalidad. Pero allí las cosas seguían igual. La vida continuaba igual de monótona, con la salvedad de que ahora yo tenía un secreto, un aliciente que me hacía más especial que la fauna que diariamente me encontraba en mi clase. Así que, aún habiéndome quedando sin mis escapadas por un tiempo, volvía a tener algo por lo que merecía levantarse cada día.


Con el paso de los días aprendí a controlar mis nuevas habilidades, aunque poca utilidad les encontraba. ¿Por qué tenía estos poderes? ¿Por qué ahora? Y lo que era más importante, ¿tenía alguna responsabilidad sobre ellos? ¿Ayudar a la gente? ¿A mi padre? Si ayudara a papá no sería en beneficio personal, sería por amor a alguien querido que se encontraba en un gran bache. Sí, estaba decidido. El primer objetivo sería ayudarle… La pregunta era ¿cómo?

Lamentablemente, esta pregunta quedó ayer sin respuesta. Llamaron del trabajo diciendo que papá no había aparecido. No contestaba al móvil y nadie sabía más de lo que yo mismo sabía: que estas semanas estaba cada vez más apagado. Pensé que lo encontraría en algún bar cercano, pero después de una exhaustiva búsqueda infructuosa me rendí, y decidí a esperar a que él diera señales de vida. Durante el camino de vuelta a casa la vibración del móvil me sobresaltó. Una voz profunda, de cadencia temerosa preguntaba mi nombre. Hablaba en nombre de la policía: un borracho había declarado haber atropellado a un hombre a primera hora de la mañana, pero no habían encontrado de la víctima más que sus efectos personales, los cuales desvelaban su identidad. Su padre había sido atropellado, y su estado, en caso de seguir vivo, era muy grave, pero su cuerpo se hallaba en paradero desconocido. Y aquí es cuando volví a “morir”, mi cuerpo se deshizo en mitad de la calle, provocando el pavor de todos los transeúntes. Pero poco me importaba. Sin mi padre, ¿Qué hago ahora? ¿Hogares de acogida? ¿Buscarme la vida por mi cuenta? Prefiero vivir como un montón de arena, con un rumbo que sólo el viento defina. No me planteo siquiera seguir en el instituto. ¿Ya para qué?

Oigo una voz, tan lejana como sorprendentemente cálida y familiar, atraída por la brisa, que me invita a ir al lugar que sé que es mi hogar. Dejo que ésta agradable brisa me lleve, alzándome sobre el impersonal bullicio de la ciudad y deslizándome a través de las corrientes de aire hasta el que se había convertido estos meses en mi verdadero hogar: la desierta playa, que estos momentos se ve iluminada por un hermoso atardecer. Me mezclo con la arena, suave y hogareña, que me hace de nuevo sentirme como en casa. Algo comienza a formarse a lo lejos: dos siluetas parecen emerger de la salada agua del mar. Una de ellas, al igual que yo, parece surgir de la propia playa. La otra parece estar formada con el propio líquido traslucido que bañaba la costa. Las figuras son cada vez más y más familiares, hasta que al fin me doy cuenta. Mi padre me sonríe, y se muestra más vivo y feliz de lo que jamás lo ha visto. Y mi madre, la cual siempre había sido un recuerdo lejano, me observa con una mirada tan cariñosa que hace que dos lágrimas se deslicen por mis mejillas. “Ha llegado el momento”- dice mamá- “El momento de volver a casa”.

No se me ocurre qué responder, qué decir…¡tengo tantas preguntas! Pero mi garganta está quebrada, incapaz de emitir sonido alguno, ante la preciosa postal que ante mis ojos se desvela.

- Ya pensaba que nunca te convertirías- me dice papá.
- ¿Lo sabías? ¿Todas estas semanas…?
- …he estado preparando esto, sí- me interrumpe papá, ante mi incapacidad de articular una frase completa- Me reuní con tu madre, como llevo haciendo estos años y le informé que, al fin, la adolescencia había desvelado tu auténtica naturaleza. Que al fin podríamos volver a casa. Juntos.

Por eso esos sentimientos. Este mundo, la superficie áspera y dura, no es mi verdadero hogar. Mis emociones tenían sentido. Era real. Lo que sentía al venir a la playa era real. Este es mi hogar.

- Vamos a casa.- dijo mamá.

Y los tres nos deshacemos en el aire, dejándonos llevar al eterno océano, con la marea rozándonos el rostro y sumergiéndonos cada vez en las profundidades de lo que por primera vez en mi vida, podía llamar hogar.


7 comentarios:

- YOGUR - dijo...

La historia es muy buena, no me extraña que quedara finalista. :D

Pero si, si cambiarais alguna frase, algunas expresiones y le dierais un repaso al texto ganaría más. No obstante tampoco es como para que os llovieran críticas furibundas como parece que ocurrió. Está bastante, bastante bien y más teniendo en cuenta que lo escribisteis en una hora.

Mi consejo siempre es que un texto, una vez escrito, se deje descansar unos días, que durante ese tiempo no le hagáis ni caso, que os distanciéis de él y luego lo retoméis. Seguro que tras ese distanciamiento veis cosas que se pueden cambiar, cosas que pueden explicarse mejor, incluso frases que tal vez sobren y que deban ser borradas.

En mi caso, yo corrijo mucho mis textos y borro muchas cosas que había escrito en un primer momento y sólo tras ese trabajo de corrección termino estando satisfecho (Bueno, nunca estoy satisfecho del todo porque pienso que podría haberlo hecho mejor pero es que un servidor es muy perfeccionista).

A mi me ha gustado ;)

Getzsemane dijo...

A mí también me ha gustado. De verdad de la buena.
Por mi parte solo diré que el final merece un nuevo revisionado y algo más de sustancia. Es un poco Disney tal y como está ahora.

Bueno mozos, un abracete y mi enhorabuena.

UltimateY dijo...

Ya cuando lo lei en Zona Negativa me gusto...

Aunque tras un relectura hayq ue admitir que el relato no es tan bueno como podria haberlo sido si le hubierais dedicado mas tiempo... Una pena :(

Aun asi es un buen relato y os llevasteis Heroes en DVD!!
Que suerte que teneis...

Nos leemos!

Thor dijo...

A mi este me gustó,creo que está muy bien narrado pero es un poco Disney como dice Getzsemane,por eso me gustó mas el del niño de Korni.

Aun así el vuestro fue el que ganó y yo no soy quien para discutir los designios de los integrantes de Zona Negativa.

Las Entidades dijo...

Yogur: lo de dejar los relatos reposar es algo que solemos hacer con todos, pero con este nos pillaba el toro. Y no sólo quitaríamos/cambiaríamos frases: hay muchas cosas del relato que en la primera versión que tenía Entiman en la cabeza quedaban mucho mejor que este definitivo. Lo que pasa que entre el no revisarlo como se debía, y que uno se encariña con los personajes, pues así salen las cosas como salen :p

Getzse: totalmente de acuerdo contigo, el final es excesivamente pasteloso. Lo que ocurre es que las otras variantes barajadas en su momento las descartamos por pesimistas: es más, la que estuvo a punto de quedarse definitiva dejaba al chaval huérfano...

UltimateY: La suerte es para los débiles, lo nuestro es ARTE, xDDD. Que poco te dejas caer por aquí, condenado ;)

Thor: hombre, el de Korni también ganó. Fuimos 5 los que ganamos...y el nivelito de los otros 4...buf, si ya nos pilló por sorpresa el ganar, leyendo los otros relatos aún seguimos sin enterderlo :p

Gracias a todos por vuestras críticas constructivas, se agradecen y tomamos buena nota de los cosejos ;) Que majos sois, leñe...

Flowtista dijo...

No veo por qué he de criticarlo, es más, lo que veo es que debo felicitarles. Me ha gustado mucho, aunque el final quizás debería haber quedado más a libre interpretación:

- Ya pensaba que nunca te convertirías- me dice papá.
- ¿Lo sabías? ¿Todas estas semanas…?

Aunque no hay mejor hogar que ese, la verdad. Me ha encantado.

Conner Kent dijo...

Os lo puedo jurar, yogur nunca está satisfecho (guiño guiño) jajajaajjaj, bueno, el caso es que dos cosas
1-Felicidades otra vez, ya lo hice en su dia en el blog de ZN pero es que fue uno de los qu eme gustarn
2-¿Para cuanto una serie para Cool Universe? ¡¡Vamos!! ¡¡Animaos!! ;)