sábado, 12 de abril de 2008

Pequeños Asesinatos a Gran Escala




Es muy extraño que una serie mantenga el mismo nivel durante varias temporadas. Prueba de ello son Prison Break, Heroes o Lost, cuyo nivel mostrado en sus comienzos mermaba en sucesivas entregas(en algunas más que otras, todo sea dicho). Más extraño aún que el nivel de calidad vaya in crescendo con el paso del tiempo. Hay casos en los que los mejores episodios de una serie se dan en la temporada 8 o 9 (Urgencias, por ejemplo, que por cierto, aún existe aunque terminará en la temporada 14), pero luego mostraban un desarrollo irregular en los veintipico episodios que la formaban. Ahora, lo difícil de ver en estos tiempos es que una serie de un nivel alto desde sus comienzos, convierta su séptima temporada en la mejor de cuantas ha tenido, y de manera indiscutible. Y no, no es ninguna serie de moda, que todo el mundo consume ahora y luego pasan a otra como si de un picoteo de frutos secos se tratase.

Esto ha ocurrido con la 7ª temporada de CSI Las Vegas.

La anterior había tenido un desarrollo errático: comenzó bien, dejando caer que se tratarían las consecuencias del “entierro” de Nick, y los aparentes cabos sueltos que había dejado su caso. Asimismo, se probaban nuevos enfoques para que los casos no resultaran repetitivos, como el de una niña, testigo de un crimen, que además servía para manejar las secuelas psicológicas del miembro del CSI enterrado vivo. El problema era que, una vez descubierto todo el misterio sobre este caso, y ya cerrado, algunos capítulos resultaban repetitivos por volver a los esquemas de siempre, a excepción de alguno que jugaba, como ya se ha dicho antes, con distintos enfoques, como el genial episodio que trataba la investigación de un caso según las distintas versiones de los CSIs. La serie mantenía aún así un nivel alto, pero por momentos parecía que, a diferencia de anteriores temporadas donde el grupo se separaba, o Grissom se iba quedando sordo progresivamente, el conjunto carecía de un rumbo determinado. En los últimos 5 o 6 episodios, el nivel vuelve a subir, gracias sobre todo a los dos con los que la temporada concluía, que dejaban tocado a uno de los protagonistas, y sobre todo, se desvelaba lo que era un secreto a voces durante esta entrega: al fin, después de muchas intentonas y marchas atrás, el comienzo de la relación sentimental entre Gil Grissom y su amor, casi platónico, Sarah Siddle. Con esto se plantaban las semillas de la séptima temporada, que prometía una mayor presencia de temas personales, así como, a tenor de algún experimento exitoso, mayor diversidad y original en el acercamiento a los crímenes.

Las promesas no podían verse más cumplidas ya desde sus inicios. En sus 2 primeros episodios (que se continúan entre sí), se profundiza en la incipiente relación entre los dos CSIs , Catherine es víctima de un secuestro y violación (lleva una rachita la mujer: descubre que su padre era un mafioso, su ex-marido muere, su hija está en plena edad del pavo, y lo último era la muerte de su padre…la miró un tuerto porque si no no se explica), pero, lo más importante, da comienzo el que será el hilo central de la temporada: entra en escena un misterioso asesino que será conocido como “el miniaturista”: un psicópata que deja en el escenario del crimen una enfermiza maqueta que recrea de manera milimétrica dicho escenario, incluido hasta el más insignificante detalle. Este caso, que parece que al final del capítulo 2 no tendrá mucha historia, acaba convirtiéndose en el plato fuerte de esta séptima entrega, y cada uno de los episodios que trata esto es esperado con intriga, por saber si será el definitivo.

El miniaturista traerá de cabeza a un Grissom que, a pesar de mostrarse más abierto que nunca con sus compañeros y con Sarah (geniales las insinuaciones que se hacen ambos entre ellos, dejando al resto del equipo presente absolutamente fuera de juego), se obsesiona irremediablemente con ese personaje, quien, a pesar de ser un desequilibrado asesino, muestra dedicación, meditación y paciencia a la hora de llevar a cabo sus planes, lo que genera la fascinación e incluso admiración del jefe de los CSIs.



Pero Grissom no tiene tiempo de aburrirse, la verdad. Una vez resuelto (aparentemente) el caso del miniaturista, decide marcharse un tiempo a dar clases a una universidad, dejando al mando de su equipo a Kepler, encarnado por un genial y expresivamente pétreo Liev Schriever (que apostamos nuestros dedos meñiques a que no se escribe así), uno de los mejores personajes que ha dado la franquicia: un personaje lleno de misterio, con un pasado tenebroso, y con matices muy interesantes que, lamentablemente no dura mucho, pues desde su llegada se ve que su historia será cerrada. Obviamente, hará buenas migas con Catherine, a quien todo el que no sea Grissom le pone burra (no es broma, que la señora se tira a todo lo que se mueve. No hay más que ver lo apenada que le dejó la boda de Warrick), y hará gala de unos métodos poco ortodoxos que dividirán el equipo entre “partidarios” y “detractores” de Kepler. Toda esta tensión desembocará en el episodio que cierra definitivamente esta subtrama, donde el pasado de Kepler se desvela y termina por influir en un caso que hará que todo esto explote, unido además a la esperada vuelta de Grissom, a quien le espera una sorpresita en su despacho. Uno de los mejores episodios de la historia de la serie, en el que se mantiene el interés por saber lo que está ocurriendo hasta el mismísimo final. Y sólo estamos a poco más de la mitad de la temporada.



Por si fuera poco todo esto, Greg se ve involucrado en un complicado caso que también lo acompañará toda esta temporada, y por el que incluso pueden acabar encarcelándolo. Se profundiza mucho en Hodges, un personaje cada vez más interesante, que incluso será clave en la resolución de algunos de los casos importantes (magistral el episodio centrado en las “ratas de laboratorio”, de las que Hodges se erige como indiscutible líder). Reaparece Lady Heather, una joya de personaje, lo que hace que se vuelva sobre la peculiar relación que mantiene ella con Grissom, y sobre la de éste con Sarah. Y para colmo, los casos “normales” a veces están casi mejor hechos que los “claves”: visitas guiadas por el laboratorio, reportajes televisivos, muertos que dan su versión de los hechos, bullet time en un instituto…Todo contribuye a crear un renovado interés por el show y a darle una frescura más propia de una serie que comienza que de una que va ya por su séptima temporada.

Por supuesto, la season finale es simplemente bestial, como ya se venía apuntando. Todas las tramas y subtramas se cierran. Todos los misterios se descubren, y el episodio final deja un par de momentos que ya están escritos a fuego en la historia de la serie, sobre todo por lo que representan para el desarrollo de los personajes. Además que presenta al que probablemente sea (después de Dexter, obviously) el asesino en serie más escalofriante de los últimos años: su base de operaciones, su historia, su modus operandi, su carácter…todo en él (o ella) está tan bien construído que uno se pregunta por qué no se había hecho algo así antes en la serie. Como muestra la escena del “interrogatorio” que le hace Grissom, con un momento “WTF?!” (“¿¡Pero qué coñ…?!” en versión castiza) de esos que crean escuela. Y para colmo la temporada te deja un clijander (bueno, clifhanger…que el final se queda ahí, sin terminar, vamos) que te hace jurar en arameo por todos los guionistas y sus familiares más cercanos.

¿Qué si la serie tiene fallos? Hombre, eso sobra decirlo, y más a quienes no les gusten las series de formato esquemático, como CSI, House o similares, totalmente comprensible por otra parte. La serie ha hecho un gran esfuerzo por reinventarse en esta temporada, intentando romper el esquematismo que empezaba a dominarla , aunque sigue mostrando un importante tara: lo poco que se explotan los sucesos personales, que parecen olvidarse automáticamente, o mencionarse muy de pasada. Aún así, como ya hemos dicho, en esta ocasión se nota un notable esfuerzo por cambiar esta tónica y, si bien no se consigue del todo, si se aprecia un hilo conector que, a diferencia de otros tiempos, hace importante ver cada episodio cuando toca, y no salteados (porque total, son asesinatos. Da igual ver uno que otro…pues esta vez no).

La excusa de “CSI Las Vegas me aburre” ya no es válida. Y menos si has visto estos veintipico episodios. Episodios mejores, peores…pero una de las series más regulares que puedes echarte a la cara. Una de las mejores a nivel técnico y, en este caso, argumental, de la actualidad. ¿Qué nos deparará posteriores entregas? Eso da igual. Lo que importa es que la séptima temporada de CSI no la deberías dejar pasar de largo, no tienes excusa para perdértela.


11 comentarios:

Mattie115 dijo...

Sin nimguna duda, CSI es una de las mejores series que a existido. Su frescura se ha mantenido intacta siempre, y sigue enganchando como el primer dia. Recuero que vi el primer capitulo de CSI muy entusiasmada, y al dia siguiente en clase (en primero de la ESO) todos en clase estabamos comentando muy entusiasmados el capitulo que vimos... 5 estrellas

Pater dijo...

pues la sesion finale a mí me dejó frío (sobre todo porke esperaba una muerte ke al final...)
debe ser ke después de ver cosas más "unidas" como Dexter, Damages, o Battlestar Galactica pues...

saludos^^

Osukaru dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Osukaru dijo...

Pues a mi la franquicia CSI no me gusta, he intentado ver algunos capitulos de aquí y allá y como que no... Prefiero otro tipo de series como Californication, Heroes y esta os la recomiendo a tope, The Big Bang Theory!!!.

kornikabrosalvaje dijo...

me pasa como a osukaru, y estoy enfermito con la serie de Dexter, que grande el colega, jejeje

Mike Lee dijo...

El capítulo que más me gustó de CSI fue el que dirigió el genial Tarantino, el especial en que enterraban vivo a Nick. Está muy lograda la personalidad de Grissom, siempre obsesionado con su trabajo.

Las Entidades dijo...

Mattie 115: la frescura se ha mantenido casi intacta siempre, salvo en algún momento en el que el esquema de los episodios se podía volver monótono. Afortunadamente, eso es algo que se ha intentado remediar estas dos temporadas.

Pater: la verdad que ese final abierto j&de bastante cuando lo ves, pero bueno, al menos te deja pendiente de la siguiente temporada. Hay que tener en cuenta que la estructura de esta serie es más episodica que como conjunto total de temporada, a diferencia de las que mencionas, que sí saben (o deberían saber) como empiezan, como siguen y como acaban. En CSI hay unas líneas maestras, pero no una idea global clara.

Osukaru: es que la franquicia CSI al completo no es del todo recomendable. Miami es horrorosa, y Nueva York es buena, pero sólo eso. Habrá que echarle un ojo a Big Bang Theory, ya que por las otras dos denotas buen gusto :p

Korni: algún día hablaremos de Dexter, algún día...

Mike Lee: Es uno de los mejores seguro, pero no creemos que el mejor. Hay muchos capítulos que analizan genialmente la personalidad del CSI: los de Millander, estos mismos del miniaturista, los de Lady Heather...Lo que pasa que Tarantino hizo que todo el mundo se fijara en la serie, pero poca innovación introdujo al concepto.

Gracias chavalines!

Thor dijo...

¿Por qué creo que habeis visto mas que yo y sin embargo yo lo veo siempre que puedo?E serio,me parece que no vi el último episodio que emitió telecinco pero tengo la sensación de haber viajado al futuro.

Las Entidades dijo...

Thor: nosotros ya hemos visto la temporada que pone Telecinco ahora, por AXN, así que tranquilo, no te pasa nada raro :p Y perdón si te hemos destripado más de lo necesario

Graciassssssss

gaby dijo...

Me declaro adicta a CSI las Vegas... Creo que los otros no valen ni la mitad de este. :)

Las Entidades dijo...

Gaby: amén. Poco más se puede añadir ;)